En esta semana en la que el Real Madrid, sobre todo por méritos propios y con la típica selectiva ceguera arbitral en las áreas, está más cerca de una nueva Champions League, el único consuelo que le queda al seguidor blaugrana es ilusionarse con la nueva temporada. Soñar que el año que viene por fin tendremos una plantilla digna de competir con el Real Madrid y los casuales errores arbitrales. O al menos eso pensaba cualquier seguidor culé antes de escuchar a la persona que hoy ocupa el cargo de secretario técnico del equipo culé, no sé si en actos pero sí en nómina, todos los meses cobra.

El 25 de abril decía Robert Fernández que todavía estaba trabajando en el nuevo entrenador y que ni la decisión estaba tomada, ni el nuevo entrenador sabía que iba a ocupar el banquillo culé para el próximo curso, ¿es esto digno de una de las mejores entidades futbolísticas a nivel mundial? Si esto fuera cierto, que no hay por qué dudar de que los inútiles sean realmente inútiles, eso significaría que vamos a fichar sin saber si el nuevo entrenador está de acuerdo con la planificación de la plantilla.

Eso querría decir que el nuevo entrenador no sabe a día de hoy cuáles son las carencias del plantel culé, o al menos no las ha estudiado con la inmediatez del cargo. O lo que es peor, que el club, hasta que no tenga al nuevo entrenador, no va a fichar a ningún jugador ni tomar ninguna decisión, con lo que nos plantaremos en el mes de agosto fichando a golpe de un talonario infinito que no tenemos, y pagando medianías a precio de súper crack.

A día de hoy, salvando el fichaje de Umtiti, que personalmente me ha sorprendido por su rápida adaptación, no hay ningún dato que me haga ser optimista acerca de la idoneidad de Robert Fernández para ser el que tenga que tomar las decisiones sobre el rumbo de la nave blaugrana. Ni Cillesen, para ese papel mejor confiar en Masip, ni Digné, que no ha demostrado ser mejor que ningún jugador de la cantera, ni André Gomes, que, aunque ha mejorado algo después de su doblete ante el competitivo Osasuna es un jugador sin ninguna confianza, ni mucho menos Paco Alcácer, que costó 30 millones de euros para estar en el banquillo comiendo pipas, han demostrado tener nivel para ilusionar algo al soci culé.

Por no hablar de que Sandro será a final de temporada uno de los delanteros centro más codiciados de la Liga española, y no ha supuesto ningún rédito económico para el club, simplemente lo regalamos. Ahora, para mayor desesperación del seguidor, Robert tendrá que decidir qué hacemos con Munir, Douglas, Vermaelen, Tello y Samper que vuelven al seno del club después de, no precisamente, triunfar en los equipos en los que han estado cedidos. Ya me veo que alguno de ellos pasa a engrosar la devaluada plantilla culé el curso que viene por falta de perspectivas de futuro en otro equipo.

En definitiva que el futuro de la entidad blaugrana se vislumbra negro a tenor de las declaraciones del secretario técnico. Espero, sin que sirva de precedente, que nos esté engañando y lleve ya meses con las decisiones, tanto sobre el nuevo entrenador como de configuración de la plantilla, tomadas, consensuadas y efectuadas.

¡Miénteme, Robert, miénteme!

Sobre El Autor

Redactor

Nacido en Cieza y amante del buen fútbol. Las sinapsis blaugranas se suceden cada Domingo. No hay nadie como el ‛10‛ de Rosario.

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