La Historia de la enditad verdiblanca está llena de vaivenes y en la actualidad, para seguir con la tradición, está inmerso en uno de tantos. Cuatro futbolistas han vivido en sus carnes la bonita experiencia de este tobogán, que en esta ocasión ha sido positivo. Nacho, Salva Sevilla, Jorge Molina y Rubén Castro han pasado de jugar frente al Granada en Segunda División a hacerlo con el Betis en la Europa League en tres años. Curiosamente, los tres primeros, fueron titulares frente al club granadino hace escasos dos días en el partido de la quinta jornada de la Liga. Analicemos lo que cada uno de ellos le ha dado al club de Heliópolis.

Nacho llegó un año antes que sus tres compañeros de viaje y vivió en primera persona la decepción de no lograr ascender con el Betis. Se redimió una temporada después, en la que fue dueño y señor del lateral izquierdo verdiblanco. Y así es desde que llegó Mel. Ni Fernando Verga, ni Tosic, ni Alex Martínez y, de momento, ni Dídac Vilà han sido capaces de quitarle el puesto de titular a Nacho, que siempre se ha mostrado muy trabajador y ha mantenido una notable regularidad.

Salva Sevilla es el que menos ha jugado de los cuatro. El año de Segunda fue imprescindible para el equipo de Mel, pero ha ido perdiendo galones en Primera. Aun así, siempre que el técnico verdiblanco le da la camiseta de titular, el almeriense ha dado muestras de su clase y calidad. Si Salva está inspirado, el Betis tiene más de medio partido ganado. Este año lleva anotados dos goles en la Liga.

Jorge Molina es la profesionalidad personificada. En Segunda anotó 18 goles vitales para el ascenso bético, y con 28 años le llegó la oportunidad de debutar en la máxima categoría nacional. Su primer año fue regular, con sólo 6 tantos anotados y con un rendimiento menor al esperado. Pero la temporada pasada fue fundamental para el equipo. Sus 13 goles ayudaron a que el Betis lograra la clasificación europea, anotando frente al Levante el gol decisivo para obtener dicho éxito. Al igual que Salva Sevilla, lleva dos goles en la actual campaña liguera.

Y Rubén Castro es el más importante de los cuatro. Desde que llegó al Betis no ha parado de meter goles, 27 tantos en Segunda y 16 y 18 en las dos temporadas en Primera. En total 71 goles si contamos todos los partidos disputados entre Liga, Copa y Europa League. Con esos números hay poco que decir acerca de su rendimiento.

No obstante, todo empezó a torcérsele al canario en mayo de este año, cuando fue denunciado por malos tratos. El asunto judicial está todavía en curso y hay que esperar a que se resuelva. Para agravar la situación, desde la pretemporada arrastra unas dolencias en la espalda que le impiden participar con el equipo. Aun así, en los dos ratitos que ha jugado en la previa de competición europea y en la Liga frente al Celta, Rubén ha logrado dos goles. El equipo espera su total recuperación porque es, sin duda, el futbolista más determinante de la plantilla.

Estos cuatro jugadores han pasado del infierno al cielo en tres años, y lo han hecho a base de trabajo y ganándose a pulso cada uno de los logros obtenidos. Esperemos que Pepe Mel siga haciendo crecer al Betis como lleva haciéndolo año tras año y que, de manera definitiva, deje atrás esos dientes de sierra en el rendimiento deportivo.