Estimados lectores, ya está, ya ha acabado la temporada futbolística en cuanto a la participación de equipos de la Liga se refiere, no os deprimáis TresCuatroTres no para y enseguida nos enganchamos a la Eurocopa. El sábado se celebró el, para algunos, “partido del siglo”, ese partido que se celebra cuatro veces cada año. El encuentro enfrentaba a los dos rivales de la capital madrileña.

Cuando uno se pone frente al televisor a ver este encuentro, y su equipo no participa, intenta escrutar el devenir del esférico buscando que los contendientes le dejen algo que recordar, una participación sublime de las llamadas estrellas y un juego acorde a lo que se supone los dos mejores equipos de Europa.

Se presentaba el Atlético con sus credenciales bastante claras, un equipo bien plantado defensivamente, un acordeón maravilloso, un once rocoso, inexpugnable por alto, por bajo, una muralla difícil de horadar. En su periplo europeo había dejado en la cuneta a dos de los máximos favoritos, el campeón alemán y el español, tan en forma en la temporada pasada como en la actual.

El Madrid, sin embargo, ofrecía la calidad de sus estrellas, no es que Zizou haya conseguido componer un equipo vistoso, con un juego definido, pero es innegable el evidente talento sembrado a golpe de talonario de su plantilla. De su periplo hasta llegar a la final no hay nada que reseñar, no se ha enfrentado con ningún campeón de su país, ni con el de Chipre…Ese argumento que dice que ganar la Champions es conseguir el título máximo, porque te enfrentas con los mejores equipos, en este caso se cae por su propio peso…Otra vez será, supongo.

El partido decepcionó de principio a fin. El Madrid en sus primeros 25 minutos consiguió atravesar la defensa del Cholo como cuchillo a mantequilla. El Atlético era una sombra de si mismo, hasta que pasado ese minuto los otros 100 fueron dominados por el equipo colchonero. Es cierto que el Madrid pudo sentenciar a poco del final, antes del gol del extraordinario Carrasco, pero eso era más fruto del arrebato final colchonero que del inexistente planteamiento táctico de Zizou, más preocupado por exhibir un equipo rocoso que un equipo digno de ser recordado.

Al final Juanfran, el mejor lateral derecho español a día de hoy, encontró el palo en su lanzamiento. Digno de reseñar es igualmente que los supuestos grandes porteros de ambos equipos eran poco más que otro palo en las porterías durante la fatídica tanda, su incapacidad para poder parar algún penalti hizo presagiar una noche larga, a poco que los lanzadores dirigiesen el balón entre los tres palos, cosa que finalmente no ocurrió.

Finalmente Cristiano Ronaldo, otra vez desaparecido en los grandes partidos, marcó el gol que otorgaba a su equipo el trofeo europeo pero que no debe de ser motivo para que a él le otorguen un reconocimiento mayor por su gesto que el que se le debe de conceder a Lucas Vazquez, al fin y al cabo ambos hicieron lo mismo, marcar el penalti que les tocaba.

Josep Pedrerol

En definitiva, este partido me ha dejado varias sensaciones encontradas. La primera es que el sábado no se enfrentaron los dos mejores equipos del continente europeo, por momentos el partido era más propio de la final de la Europa League que de la final de Champions.

La segunda es que el Atlético, a pesar de sus horribles primeros 25 minutos, se merecía este trofeo, por trayectoria, por exponer un mejor concepto futbolístico y porque su rival solo fue capaz de marcar en un gol en un error tan clamoroso por parte de la defensa colchonera como por parte del auxiliar que no vio el claro fuera de juego. Me parece, de todas maneras, el Atletico un equipo más duro de vencer a doble partido que en una final en la que el peso de su historia de desengaños les lastra.

Lo último que me dejó el encuentro, fue el bajo nivel del mal llamado periodismo a día de hoy. Como profesor universitario muchos estudiantes han venido ilusionados a pedirme ayuda para realizar un reportaje, que les comente una noticia o a hacer una grabación en la sala de anatomía. Los ves entusiasmados montando los equipos de grabación, a menudo los tranquilizas, les dices que es una manera de aprender para que no se pongan nerviosos cuando les toque trabajar delante de la cámara y el sábado pensé, ¿para qué?

Al final, sin salirme del ámbito deportivo, en uno de los mejores acontecimientos deportivos del planeta tienes que soportar los comentarios de dos futbolistas sin capacidad de aportar nada a la narración, inexplicable el último grito del forofo Guti cuando marcó Ronaldo, y un presentador inepto en su afán de dar sentido a los comentarios. Para colmo, el árbitro invitado se inventaba reglas que me hicieron pensar si la UEFA había revolucionado los criterios arbitrales del viernes al sábado, comentaba el árbitro farandulero que si había fuera de juego pero agarraban al jugador ya no era fuera de juego, o hace una semana nos ilustró con el concepto de penalti por continuidad…Si decides bajar el volumen y enciendes la radio tres cuartos de lo mismo.

Es en estos momentos es cuando echas de menos las narraciones planas de José Angel de la Casa, salvo cuando le marcamos la docena a Malta, que a él se le quebró la voz y a nosotros nos afloraron las lágrimas. Vergonzoso que individuos así compartan plató y alguno profesión con el maravilloso Matías Prats, estandarte de una época del periodismo que muchos añoramos.

Josep Bartomeu

Desgraciadamente para mis intereses futbolísticos, no son solo los árboles de la Champions los que impiden ver la mediocridad del juego merengue. En la entidad con la que simpatizo la extraordinaria regularidad del equipo azulgrana desvía la atención sobre la mediocridad de los dirigentes hasta que llega el periodo estival. Algunos, entre los que me incluyo, nos congratulamos cuando Zubizarreta dejó de ser el director técnico azulgrana. A día de hoy hasta considero que era un buen candidato, gracias Robert, lo has conseguido.

No se puede entender ese complejo de ONG que tienen los dirigentes, Sandro se nos va gratis, se renueva a nuestro lateral derecho titular, uno de los mejores del mundo no lo olvidemos, y le dejamos una cláusula para que se vaya sin dejar un solo euro en las arcas, eso sí, que avise antes del 5 de junio para que el pobre Robert pueda planificar sus vacaciones.

Discutía yo, inocente de mí, sobre las contrataciones del Bayern anunciadas hace semanas. Pensaba, qué iluso, que Robert estaría esperando a que el equipo acabase su periplo competitivo para anunciar las bajas y las altas. Pero no, el Sr. Fernández lo único que ha dicho es que Sandro se va gratis porque se portó muy bien con nosotros, ¿acaso no le hemos pagado todo este año la ficha? Le llaman “portarnos como un club señor” cuando quieren decir “demostrar que somos unos directivos profesionales tan ineptos como el que fichó a Douglas”. Señores, están jugando con el dinero de sus socios, ¿quien ha decidido incluir una cláusula en el contrato de Alves para que se vaya gratis? ¿Y en el de Bartra para bajarle a la cuarta parte la suya? ¿Qué hace Douglas en el equipo? ¿Cual es la misión de Ariedo Braida? ¿Por qué no tenemos patrocinador?

Esta directiva inútil nos ha hecho perder la Champions, los fichajes invernales requeridos por Lucho no fueron atendidos y mucho me temo que nos harán perder alguna más si no decimos basta ya, basta ya de jugar con los intereses del club y de intentar dinamitar la mejor etapa de nuestra historia futbolística, si no pueden estar a altura de lo que los jugadores demuestran en el campo váyanse, y cierren la puerta para que no se nos cuele ningún director deportivo vividor más.

No quisiera, bajando ya el tono, acabar este artículo sin evocar aquí la memoria de Javier Orive, periodista que falleció recientemente y que dignificó su profesión comentando como nadie los partidos del baloncesto murciano, ojalá que pronto tengamos más Orives y menos intrusos faranduleros, para beneficio de las nuevas generaciones de periodistas y para la supervivencia de nuestras neuronas.

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