Es de sobra conocida la capacidad del fútbol para levantar pasiones. Los goles en el último minuto, las decisiones arbitrales injustas, la veneración por las estrellas, el pique en los derbys… el deporte rey está acostumbrado a entroncar en el corazón del que lo siente.

Ese amor por el fútbol es capaz de extraer del aficionado lo mejor y lo peor, lo que en ocasiones se traduce en comportamientos irracionales que pueden desembocar en violencia. Pero ese sentimiento, bien encauzado, colabora en la grandeza del fútbol y lo eleva a un plano extradeportivo. Pero hoy, con San Valentín en ciernes, no vamos a hablar de amor por el fútbol, algo ya manido, sino de amor en el fútbol. Porque no sólo está en el aire, también se encuentra en el césped, o versionando la archiconocida canción, Love is in the grass.

El caso más llamativo en este sentido de los últimos años es el de Iker Casillas y Sara Carbonero. Para la posteridad se encumbró el momento en el que el portero y capitán de la selección española dedicaba el recién conseguido Mundial de Sudáfrica a su mujer, la periodista Sara Carbonero. Todos esperábamos un gesto de complicidad por parte del guardameta dado que era consabida su relación, pero pocos apostaban por el beso con el que el galáctico de Móstoles expresaba su euforia con su pareja. Con el paso de los años la relación se ha ido consolidando, no sin levantar polémica por las supuestas filtraciones del capitán madridista a la prensa, en la que Sara sigue trabajando.

Este lateral derecho del FC Thun suizo e internacional con Venezuela eligió los momentos previos del partido entre su equipo y el Aarau para hincar la rodilla en el verde y declararse a su novia. Todo ello micrófono en mano y en la Superliga Suiza, ¡primera división! El resultado fue positivo aunque sólo disputase los últimos 20 minutos y su equipo ni pasara del 1 a 1. Esperemos que puedan acudir a sus enlaces, no como Reinhold Münzenberg. En el Mundial de Italia 34 las bajas en Alemania obligaron al seleccionador a llamar a este defensa para el último partido. El problema es que se casaba el mismo día, algo que no importó a la federación teutona porque “una boda se puede retrasar, pero un mundial no”. Jugó el partido y ganaron 3-2.

Bonita es también la historia de Luis Suárez. Poca gente sabe que todo lo que es a día de hoy el crack charrúa se lo debemos a una mujer. Sofía Balbi se llama la chica que dejo prendado a los 15 años a un chaval de barrio, de padres separados y tan pobre que el futuro le aguardaba poco. Pero ella sí era de buena familia, tenía un porvenir que difícilmente se entrecruzaría con el de un chaval sin disciplina ni compromiso para triunfar en el balompié. Y eso fue precisamente lo que Luis Suárez quiso revertir, convirtiéndose en un jugador profesional y responsable, pues su objetivo era triunfar en Europa para poder estar con Sofía. “O centras tu vida o te vas de aquí” le dijo su entrenador de base en Nacional y vaya si lo hizo, teniendo la mente puesta en Barcelona, ciudad a la que Sofía y su familia se habían mudado. El resto es historia. Luis Suárez fue a Holanda, empezó a vivir junto a la mujer de su vida y triunfó tanto allí como en Anfield. La relación… continúa.

Luis Suárez conoció a Sofía con 15 años

Luis Suárez conoció a Sofía con 15 años

Pero no sólo hay amor en el campo de fútbol. También hay desamor. Y sobre ello también hay algunos casos sonados. Como el de Malena Costa, modelo que tiene entre sus conquistas a varios futbolistas. Hasta ahí todo bien. Que saliese con Carles Puyol no es noticiable. Pero que siendo novia de Mario Suárez, el Atlético de Madrid fiche a un ex suyo, el portero Miguel Ángel Moyá, puede resultar incómodo para el vestuario. Hubo hasta polémica por ello, pero la modelo se encargó de desmentirlo aludiendo a la amistad de ambos futbolistas cuando compartían los colores del Mallorca.

Algo que le pasó al mismísimo Michel Platini. Su esposa, Christelle, le fue infiel con un compañero de equipo, entonces en el Saint Étienne, y de selección. Jean-François Larios se llamaba el ínclito centrocampista que a raíz de aquello vio como su carrera se desvanecía en equipos menores dado el poder de Platoche en el fútbol de la época. Los más osados achacan el presunto odio al fútbol español del responsable de la UEFA a la exigua etapa de Larios en el Atlético de Madrid.