Que el fútbol femenino está en auge no es ninguna novedad. Si nos centramos solo en España, el número de matrículas ha crecido notablemente pese a estar todavía lejos de otros países. Bien es cierto, que pese a ir contando con apoyo de patrocinadores como es el caso de Iberdrola, que da nombre a la Liga o bien a nivel de clubes, como Stanley en el Barça o Naturhouse en el Atlético de Madrid, cabe recordar que queda mucho por hacer, especialmente, mejorar las condiciones laborales.

No hay que olvidar que los sueldos de las futbolistas son irrisorios sin tener en cuenta el sacrificio que realizan para dedicarse a su pasión deportiva y que, muchas de ellas, siguen compaginando entrenamientos con sus sus trabajos fuera del césped o sus estudios para poder seguir viviendo. Y es que del fútbol femenino muy pocas pueden vivir. Es por ello que sindicatos y Liga quieren realizar el primer convenio pero la primera reunión entre ellos acabó sin ningún tipo de acuerdo.

La ACFF (Asociación de Clubes de Fútbol Femenino), ha desvelado que el sueldo de las jugadoras ha aumentado un 37% en las últimas dos temporadas y que desde 2015 están mejorando sus condiciones laborales. Rubén Alcaine, su presidente, indicó que ninguna está por debajo del salario mínimo interprofesional y que todas están dadas de alta en la Seguridad Social. Se cree importante redactar el primer convenio colectivo para la mujer futbolista, pero haciéndolo bien. Sin pausa pero sin prisa, vino a decir su vicepresidenta, Lola Romero, quien desea que en la negociación intervengan todos los sindicatos (UGT, Futbolistas ON, AFE y CCOO).

Polémicas para el primer convenio de jugadoras

Polémicas para el primer convenio de jugadoras

Y aquí es donde nace parte del problema: la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles) lleva desde el 2016 defendiendo a las jugadoras y cuenta con el 90% del apoyo de ellas, se alza como el gran representante y cuenta con el respaldo de FIFPro, sindicato internacional. Pero este mismo año ha nacido Futbolistas ON, sindicato del que se conocen pocas propuestas salvo que desea igualar el salario mínimo de las jugadoras, que ronda los 800 euros, al de los hombres, que es de 155.000 euros. Asímismo, desea participar en el reparto de subvenciones a sindicatos, lo que significaría obligar a la AFE a repartir los ingresos recibidos, que hasta hace un año, eran solo para ellos y que rondan los 10 millones de euros (3 millones de euros que llegan de las arcas de La Liga más otras partidas como derechos televisivos, etc).

Otro punto es que entre la propia AFE (que explica que el convenio es vigente hasta 2020 y descarta su presencia en futuras reuniones) y ACFF radica otro problema, y es que no se ponen de acuerdo en el tipo de convenio a redactar. Y por último, hay que añadir que UGT, desea sumarse a la negociación alegando ser el gran sindicato a nivel general.

Lo que está claro es que las protagonistas de todo ello son las jugadoras y sus derechos deberían prevalecer sobre cualquier otro factor que no las afecte directamente.

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