Puede decir bien tranquilo Ter Stegen que se ve dueño de la portería del Barça para los próximos 10 años. Con la marcha este pasado verano de Claudio Bravo al City, la titularidad del alemán en Liga y Champions quedaba asegurada, dejando para el recién llegado Jasper Cillessen las migajas de sustituirle en caso de lesión y, por supuesto, en la Copa.

Estaba clara la papeleta de Cillessen en el Barça: portero formado y maduro, llegado de un histórico de una liga menor, con experiencia internacional, y con buenas habilidades para jugar con los pies. Lo que se puede llamar un “suplente correcto” al cual recurrir en momentos puntuales, pero sin capacidad para presionar ni poner mínimamente nervioso al titular. Un Pinto rubio y sin coleta. Aun así, el neerlandés no podía permitir que todo lo anterior fuera tan evidente e intentaba darse valor, mostrar competitividad y contestaba a todo aquel que preguntara que su intención no es hacer turismo en Barcelona, que está aquí para luchar y jugar.

Y llegó su oportunidad al poco de aterrizar en la Ciudad Condal con una inoportuna lesión de Ter Stegen, y todos sabemos cómo acabó aquello. El Alavés se llevó 3 puntos dejando al Camp Nou atónito, incrementando las dudas sobre quién era este portero que encajaba 2 goles en 5 llegadas, y si había sido buena idea dejar salir a Bravo. Si bien la actuación de Cillessen no fue la más acertada, quedó más disimulada al pensar que tan solo había completado 3 entrenos con el equipo, y sobre todo se explica mejor si se tiene en cuenta el “ataque agudo de entrenador” que súbitamente sufrió Luis Enrique.

 

No se supo más de Cillessen hasta el primer sorteo de Copa, esos primeros cruces siempre anecdóticos que debido al maltrato que cada año se le da a esta competición suelen pasar desapercibidos, sin pena ni gloria, a la espera del milagro del pequeño. Así que el Hércules no fue rival para un Barça que tan solo tuvo que aguantar el marcador hasta el partido de vuelta para aplastarlo en el Camp Nou.

La Copa comienza en octavos, y ahí está el Ahtletic que será un hueso mucho más duro de roer que los alicantinos. San Mamés era un escenario inmejorable para medir las habilidades como portero de Cillessen, para exponer su carta de presentación y defender su idea de aspirar a la titularidad, o al menos para demostrar razones por las que se fichó que vayan más allá de ser un cordial habitante de banquillo.

Por desgracia, el destino le ha jugado una mala pasada y esta vez ha sido él quien ha caído en una muy inoportuna lesión que le impedirá no solo ir a Bilbao, sino tampoco defender la portería blaugrana en la vuelta. Una estúpida lesión producto de una carrera durante sus vacaciones para aligerar los dulces navideños. Echando la vista atrás, parece propenso a sufrir este tipo de percances y sabemos de lo poco que se necesita para poner una etiqueta a un jugador, especialmente si es un recién llegado que en sus actuaciones muestra más sombras que luces y que, además, no tiene la fortuna de su lado. No empezó con buen pie y parece que continuará cojo durante al menos un par de semanas más. Podemos empezar a decirlo ya: mala suerte, Cillessen.

Sobre El Autor

Nací en Barcelona y pronto adopté como ídolo a Maradona, el mejor. Más tarde conocí la clase de Van Basten, la magia de Romario, la elegancia de Zidane, volví a ilusionarme con Ronaldinho y me siento afortunado por haber visto jugar a Messi. Estilo y fantasía, así me gusta el fútbol.

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