El Manchester City cuajó este fin de semana su decimoséptima victoria en las 18 jornadas disputadas en la Premier League inglesa. Enfrente estaba el Tottenham Hotspurs, uno de los equipos más potentes de la liga inglesa, octavofinalista de la Champions, clasificado para esa ronda como primero de un grupo que incluía al Real Madrid. Un equipo a todas luces peligroso y habitualmente correoso, que fue barrido a ratos por el City. Podríamos decir que en 60 de los 90 minutos del partido, el City hizo desaparecer al Tottenham, sin más, no estuvo, no se presentó, no se encontró. Acabó deslavazado, desesperado, con un 4-1 justo y casi corto en contra que resultaba irrefutable ante un equipo que cabalga hacia la gloria seguro y vistoso.

Como hablamos la pasada semana, tras la victoria en el derby local, el Manchester City consolidaba su liderazgo con mano de hierro la clasificación de esta Premier 17/18, con once puntos de ventaja sobre el United, 14 sobre el Chelsea y nada menos que 18 sobre Liverpool, Burnley y su rival de este fin de semana, el Tottenham. Los de Pellegrino, tras un gran arranque de temporada, parecen en un pequeño bache que les ha estabilizado en la lucha por el último puesto de acceso a Champions, que tendrán que pelear con un Liverpool que parece en fase mucho más ascendente.

En la jornada disputada entre semana, ambos equipos lograron victorias relativamente sencillas, y llegaban a este enfrentamiento tras conocer cuál será su dispar futuro en Champions. Mientras al Tottenham le ha tocado la Juventus, siempre difícil, al Manchester City le ha tocado el, a priori, sencillo Basilea, a pesar de que ambos iban como primeros de sus grupos. Ya se sabe, cuando estás en racha todo te sale bien.

En los locales, Guardiola dispuso el habitual 4-3-3 a pesar de las bajas, ya que no contaba ni con Stones, lesionado hace ya un mes, ni con Kompany, baja tras el derby, ni con Silva, ausente por problemas personales sin especificar. No obstante, los sky blues presentaban una formación envidiable, con Ederson en puerta y defensa de cuatro para los laterales Delph (probablemente el punto débil de este equipo) y Walker. Otamendi y Mangala, dos defensas que sufrieron en Valencia, fueron una estable y sobria pareja de centrales. Por delante, Fernandinho ha encontrado su lugar en el juego, tras unas temporadas flojas en Inglaterra. Le acompañaron el mejor del partido, el completísimo De Bruyne, y el sustituto de Silva, un más que decente Gündogan, que si coge ritmo y las lesiones le respetan puede ser un gran recurso para este City. Arriba, en bandas, dos estiletes que rompen cualquier defensa, Sané y Sterling, acompañados como referencia por Agüero, otrora gran estrella del equipo, ahora, cuanto menos con la titularidad discutida por Gabriel Jesús.

Para los Spurs, Mauricio Pochettino dispuso un equipo también bastante habitual. El capitán Lloris era el encargado de defender la portería. Le ayudarían Rose y Trippier en los laterales y dos centrales que se mostraron algo torpes ante el ataque citizen, Vertonghen y Dier. El belga Dembéle hacía de mediocentro, con Winks ayudándole desde la izquierda, Dele Alli por delante para hacer la mediapunta y el talentoso Eriksen a la derecha. Arriba, el coreano Son acompañó desde la izquierda a un Harry Kane muy por debajo de su rendimiento habitual.

Fuente: premierleague.com

En el encuentro, como decíamos al principio, el Manchester City barrió a los Spurs. Esperamos que los aficionados que ocuparan el fondo situado tras la portería de Ederson en el primer tiempo tuvieran buena vista, ya que apenas vieron pasar el balón cerca de allí. Los de Pochettino no ofrecieron nada en ataque durante la primera mitad. Los locales no solo trataban bien el esférico, combinaban con rapidez y precisión, se movían para deshacer las marcas de los londinenses, también robaban en campo rival, forzaban los errores del rival en la salida del balón o cazaban cualquier pase largo en busca de los delanteros gracias a la atención de los centrales y de Fernandinho.

Un baño de fútbol que los visitantes achicaban como podían. Pueden dar gracias que Lloris tuvo varias intervenciones de mérito. Si algo bueno se puede decir del Tottenham, es que ambos contendientes trataron de mantener buen gusto en el trato del balón, sin pelotazos largos, los dos equipos ofrecieron un partido impensable en la Liga inglesa de hace 25 o 30 años. Los tiempos han cambiado mucho en la Premier.

El único gol del primer tiempo llegó pronto. Teniendo en cuenta que el visitante no chutó a puerta, pueden imaginarse que fue obra de los locales. Como la semana pasada ante el United, de nuevo llegó en un córner, rematado de cabeza de manera poco ortodoxa pero efectiva por Gündogan, poco pródigo en estas lides. El lamentable marcaje sobre él le facilitó el trabajo. La titularidad y el gol suponen una inyección de moral para este jugador tan castigado por las lesiones. El viento a favor del resultado en las velas del City le guió a seguir dominando todo el primer tiempo.

Al arranque del segundo, los de Pellegrino salieron más dispuestos a pisar campo rival, aunque sin lograr grandes beneficios. También salieron más agresivos, a veces hasta límites excesivos. Así Kane, Dembélé y Alli pudieron ser expulsados por durísimas entradas a los tobillos rivales (la plancha de Kane a Sterling dejó la entrada de Raba a Busquets por la que fue expulsado en el último Villarreal – Barça en una caricia). O el árbitro no las vio bien, o estuvo demasiado condescendiente.

Una vez controlados los ímpetus iniciales, el City volvió a hacerse con el control del partido. Con la salida de Gabriel Jesús por un Agüero que se marchó contrariado, los de Guardiola empezaron a combinar mejor en ataque. De Bruyne apareció más y con mayor fluidez y eso se notó. Sobre todo lo notaron los jugadores del Tottenham, que vivieron una última media hora de auténtica pesadilla.

A los 70 minutos, tras varias ocasiones erradas o desbaratados por Lloris, una rápida combinación desde la defensa fue culminada por un pase de Gabriel Jesús a la llegada por la izquierda de Kevin De Bruyne, el zapatazo del belga dobló las manos del meta francés para convertirse en el 2-0. Dedicatoria al dorsal 21, Silva, como apoyo en sus problemas personales y como demostración de que este equipo funciona como un grupo, y no solo a la hora de entenderse en el campo.

Cinco minutos más tarde, Gabriel Jesús enviaba un penalti al palo y Sterling el rechace del mismo a las nubes ante la puerta vacía, pero era solo cuestión de tiempo que la goleada se materializara. En el 80 Sterling culminaba otra jugada del belga De Bruyne, y, para colmo, en el último minuto del tiempo reglamentario, Sterling se encontró con la jugada tonta de la semana. Los Spurs perdían un balón que quedaba franco para el extremo británico, intentando superar a Lloris en su salida, logra tirar un caño en semifallo al portero (ni el propio Sterling se puede creer lo que le salió) y a portería vacía anotó el 4-0.

Antes, Pochettino ya había retirado a Alli para evitar que acabara expulsado y Guardiola había concedido unos minutos al joven Foden, que mostró maneras de futuro (muy cercano) crack. Con el Tottenham entregado a la fiesta de los locales desde muchos minutos antes, Eriksen quiso cerrar el partido con un detalle de su enorme clase, cruzando un disparo desde la frontal como un excepcional pase a la red que entró junto al palo izquierdo de Ederson. Único detalle del danés en todo el partido, pero de agradecer sobretodo si lo comparamos con el desempeño de sus otros compañeros de ataque.

La derrota, acompañada por la imagen mostrada y por la conjunción de resultados, puede ser difícil de digerir para los de Pochettino. Caen a la séptima posición, a un punto del Burnley, a dos del Arsenal, tres del Liverpool y nada menos que 21 del líder. Seguirán luchando por las plazas europeas, ya que detrás tienen aun lejos al Leicester, cinco puntos por debajo. El Manchester City sigue a lo suyo, subidos en la nube poco les importa lo que hagan sus rivales mientras ellos lleven este ritmo. Aventajan en once al United y en 14 al Chelsea, y además parecen mucho más sólidos que estos equipos.

Así, los de Guardiola siguen galopando por una temporada que mucho se tiene que torcer para que no sea exitosa. La Champions les medirá, no solo por lo que sean capaces de hacer ellos (que ahora mismo parecen el equipo más completo de Europa, incluso por encima del PSG o los españoles), sino por lo que sean capaces de hacer esos rivales a los que está destrozando en su Liga. El Manchester City, un equipo para disfrutar… o para sufrir si te enfrentas a ellos.

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