Uruguay, ese rinconcito rebelde rodeado de las gigantes Argentina y Brasil, acoge a unos tres millones y medio de habitantes (pocos más que la ciudad de Madrid), pero cuenta con un orgullo inigualable cuando de jugar al fútbol se trata. Su selección, la que en más ocasiones ha ganado la Copa América (tiene quince), también tiene dos Mundiales y dos oros olímpicos que, aunque antiguos, la convierten en uno de los nombres clásicos a tener en cuenta.

Pese al escaso número de habitantes entre los que elegir, este país ha tenido futbolistas destacados en casi todas las posiciones del campo a lo largo de su historia. Pero si algo les define en las últimas décadas, es el goleador. Desde los Rubén Sosa o Daniel Fonseca de los años 80 y 90, pasando por el gran Diego Forlán y el peculiar Sebastián Abreu, hasta llegar a los actuales Edinson Cavani y Luis Suárez, Uruguay sigue una línea de jugadores de características diferentes con un elemento en común: el gol. Hay un joven jugador que promete perpetuar esta especie con su propio estilo, el delantero del Celta Maxi Gómez.

Maxi “El Toro” Gómez, es un ariete de toda la vida, tipo tanque, rematador. Un auténtico animal de área con pinta de jugador de rugby. Cargado de hombros y de cabeza ancha, su físico impresiona y determina su forma de jugar. No engaña, es fuerte, cabeceador desde su 1’86 metros de altura que acompaña con potencia y buen timing en el salto. Si acaso, parece más lento de lo que en realidad es. Sin ser veloz, lo suple con inteligencia para correr al espacio correcto en el que recibir el balón, sabe mostrarse a sus compañeros y está mejorando en el juego combinativo. Esa buena lectura del juego le lleva también a no intentar conducir más de la cuenta, pudiendo entenderse bien, funcionando como delantero de referencia, con un atacante más técnico.

Nació en Paysandú, a orillas del río Uruguay, que sirve de frontera natural con Argentina, hace poco más de 22 años. En su ciudad natal se formó como futbolista, en el Club Atlético Litoral, apodado el decano sanducero por ser el club más antiguo de la ciudad. A los 17 años, decidió abandonar el fútbol del interior uruguayo para desplazarse a Montevideo, donde se concentran los grandes clubes del país. Recaló en Defensor Sporting, tercero en discordia de los equipos históricos del país, en el que también se formaron históricos delanteros como Darío Silva o Sebastián Abreu.

Allí, se proclamó campeón en los torneos sub-17 y sub-19, antes de pasar a formar parte definitivamente del primer equipo. Su debut como profesional, en Copa Sudamericana, se produjo hace solo tres años, el 16 de Septiembre de 2015. Su primer gol llegó en su primera presencia como titular, un mes después de su debut, en una derrota como local ante Wanderers, en el Apertura 2015. Cerró ese torneo con cinco goles y dos asistencias en ocho partidos, haciéndose imprescindible para evitar los últimos puestos en el siguiente Torneo Clausura.

Ese fue el Torneo que lanzó su fulgurante carrera, aunque vivió sus momentos más duros como profesional. Primero, por el despido de Juan Tejera, el entrenador que le hizo debutar, después, por la mala marcha del equipo, que pasó toda la liga por los puestos bajos de la tabla, pero sobre todo, por la suspensión de dos partidos que sufrió tras pelearse con su compañero Héctor Acuña. Tras caer derrotados en casa frente a Liverpool de Montevideo, el veterano Acuña, quince años mayor que Gómez, salió enfadado con sus compañeros, Maxi no soportó los reproches de Acuña y, a la entrada de los vestuarios le alcanzó con un puñetazo que desencadenó una vengonzante pelea. Los dos partidos de sanción fueron los únicos que dejó de jugar del Torneo, siendo titular en doce de los 13 partidos restantes. Dejó en una de las últimas jornadas, en el triunfo por 5 – 6 ante el Tanque Sisley, una actuación memorable, al anotar cuatro de los seis goles de su equipo y repartir una asistencia. Todo ello, antes de cumplir los 20.

La segunda mitad del año 2016, en la disputa del Campeonato Uruguayo Especial que regulaba el calendario de charrúa de competiciones, un Maxi titular solo anotó cuatro goles y repartió cinco asistencias. Eso sí, en el siguiente Apertura, de principio de 2017, no solo logró salir campeón junto a su equipo, sino que anotó 10 goles en los 12 partidos que disputó. Eso sí, su carácter volvió a jugarle malas pasadas, siendo expulsado en dos ocasiones.

Como campeón del Apertura dio el salto a Vigo el pasado verano. Con 21 años, pero personalidad y ambición sobradas para afrontar el reto de recalar en Europa, sorprendió de arranque al anotar en sus primeros tres partidos de Liga. Se ganó la titularidad, forzando de alguna forma incluso la salida de Guidetti del equipo y, a pesar de tener alguna irregularidad y de perderse dos partidos por acumulación de tarjetas (algo que debe controlar), cerró la temporada con 17 goles y cuatro asistencias, séptimo de la tabla del Pichichi, por detrás, entre otros, de sus compañeros Luis Suárez y Stuani.

Pero ese es su gran problema para alcanzar un puesto fijo en la selección, la durísima competencia. A pesar de ello, su gran inicio de la campaña pasada le hizo acreedor de la llamada del mítico Tabárez. Debutó en Noviembre pasado en un amistoso ante Polonia, desde entonces ha participado en siete encuentros, entre ellos dos del Mundial, pero sin conseguir marcar ni ser titular. Lo máximo que ha jugado fue media hora al caer eliminados ante Francia en cuartos de final del Mundial, de hecho, en la última lista para los recientes partidos de selecciones, el seleccionador interino Fabián Coito, no le citó. Esto no altera al Toro de Paysandú, sabe que es joven, que tiene que pelear el puesto con estrellas mundiales que le sacan casi una década y que el tiempo y los goles le pondrán en su lugar. Lo que venga de momento, como la participación en el Mundial, lo considera un regalo.

Esta temporada, en los tres partidos de Liga disputados, ya ha anotado dos goles y repartido dos asistencias, siendo pieza fundamental del gran arranque de temporada del Celta, tercero a tres puntos del Real Madrid, sin contar con el partido que tiene que disputar hoy en Girona. Como punta fijo, junto a Iago Aspas, es un imprescindible para el Turco Mohamed. Hoy tendrá la ocasión de enfrentar a otro gran delantero uruguayo, el más parecido a él en cuanto a características. El duelo Gómez – Stuani es un aliciente para el encuentro de esta noche.

En el futuro, todo indica que se asentará como un jugador a tener en cuenta con su selección. Ya este verano sonó para varios equipos (West Ham, Borussia Dortmund o Sevilla incluyeron al sanducero entre sus rumores de fichajes), y parece probable que pronto vuele de Vigo dejando una buena cantidad de euros a cambio. Desde luego, tiene el don del gol, y eso no es fácil de encontrar en el mercado. Su futuro está en algún equipo de primera fila, aunque no sea de los más grandes.

Disfrutaremos de momento con este joven ariete fortachón, que esconde en su interior a un delantero inteligente y letal. Maxi Gómez, el penúltimo gran goleador uruguayo.

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