Dicen que las segundas partes nunca son buenas. Este tipo de dichos, declaraciones o juicios son fácilmente discutibles. Pertenecen a lo que en psicología se conoce como pensamientos distorsionados, concretamente a la sobregeneralización. Es un error muy común pensar de esa manera y en Eibar, José Luis Mendilibar se está encargando de tirar por la borda este argumento.

El entrenador vasco, que hoy cumple 56 años, está disfrutando de una brillante segunda etapa en el club armero. Mendilibar ya estuvo al frente del banquillo eibarrés en la temporada 2004-2005, en la que se quedó a tan solo tres puntos de lograr el ascenso a Primera División, contando con opciones de subir hasta la última jornada de Liga. Esa campaña fue espectacular y muy significativa. El Eibar siempre se había caracterizado por ser un equipo rocoso, de juego directo poco elaborado.

Un joven David Silva, celebrando un gol

En aquella plantilla había un jugador que sobresalió por encima de todos y que le dio al equipo guipuzcoano un estilo vistoso y más atractivo. Se trataba de un jovencísimo David Silva que, cedido por el Valencia C.F., ya apuntaba maneras y derrochaba toda la calidad que después demostró en el fútbol de élite. También formaban parte de aquel conjunto jugadores importantes como Gorka Iraizoz, Joseba Llorente o Gaizka Garitano, recientemente destituido como entrenador del R.C. Deportivo de La Coruña.

La buena campaña del Eibar de Mendilibar catapultó al entrenador vizcaíno hasta el banquillo de San Mamés, pero en el Athletic Club no le fueron bien las cosas y fue cesado tras la jornada 9. Después de esta negativa experiencia, nuestro protagonista de hoy pasó por Real Valladolid, Club Atlético Osasuna y Levante U.D. En verano de 2015, diez años después, regresó a la Sociedad Deportiva Eibar.

En su primera temporada logró una permanencia holgada y tranquila. Y en la actual campaña ha metido de lleno al conjunto eibarrés en la lucha por los puestos que dan acceso a la Europa League, demostrando que es un entrenador muy válido y con las ideas claras. Personalmente, me alegro porque una persona y un técnico como él, alejado del glamour y la fama, triunfen en un equipo humilde. Este tipo de personajes dignifican el mundo del fútbol y su profesión. Zorionak.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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