Cuando en agosto se celebró el sorteo de la Fase de Grupos de la Europa League y el Vitoria de Guimaraes quedó encuadrado en el grupo del Betis, muchos béticos tuvimos claro que era un buen destino para ir al ver a nuestro equipo. Y así debería haber sido. Los ultras se encargaron de lo contrario.

Lo que pasó en Portugal el pasado jueves fue muy grave. De milagro no se produjo una tragedia de dimensiones incalculables. Muchos de los casi dos mil béticos que se desplazaron hasta Guimaraes sufrieron en sus carnes ataques de ultras del Vitoria. Antes del partido hubo agresiones y varios aficionados regresaron a Sevilla sin poder ver el partido. Pero lo más grave se produjo tras finalizar el encuentro. Los radicales lusos persiguieron los coches y taxis de los aficionados béticos y agredieron salvajemente a dos de ellos, que tuvieron que ser hospitalizados. Al margen de las agresiones físicas, muchos coches de los hinchas del Betis fueron destrozados.

¿Y a qué vino este comportamiento tan violento de los ultras del Vitoria? La respuesta es bien sencilla. Como ultras que son, la violencia y la sinrazón son innatas en ellos. Y si a esto le unimos que en el partido disputado en el Villamarín entre béticos y portugueses los ultras del Betis agredieron a los aficionados del país vecino y realizaron cánticos ofensivos hacia Portugal y los lusos, ya está respondida la pregunta. Dicen que desde el club verdiblanco van a tratar el tema con la seriedad y la importancia que se merece y que van a mostrarse inflexibles con los ultras. Ojalá sea así.

Es lastimoso que un grupo de energúmenos fastidie al resto de aficionados de un equipo que solo querían pasar un día agradable en Portugal, disfrutando de sus colores y de la ciudad de Guimaraes. Menos mal que al final decidimos no ir a este partido. Ánimo a todos los afectados y mano dura con los ultras.