Cuentan que hay muchos madridistas que celebran los cumpleaños de Messi como si de auténticas Copas de Europa se trataran. El hecho de saber que el más grande de todos los tiempos se pueda acercar al final de su carrera es una pena para todo aficionado al buen fútbol salvo si tu equipo es el Real Madrid.

La tiranía con la que el Barcelona abre ciclos dominadores en el fútbol, no solo español sino europeo, cierne una sombra sobre la capital del reino de Florentino. Ahora será un Rafa Benítez de UEFA, tras “lograr” dejar por segunda temporada al Nápoles fuera de la máxima competición europea, quien tendrá que lidiar con un rival sabedor de tener la mejor tripleta goleadora de Europa encabezada por el mejor de todos los tiempos en el cenit de su carrera.

El gol de Messi del pasado sábado es la enésima demostración de que el talento no se entrena, se tiene o se intenta suplir con el físico. Lamentablemente, los que optan por esta segunda opción no están sino condenados a rendir pleitesía al genio puro.

El ínclito portugués con el 7 a la espalda pasará a la historia con la cruz de que cualquier frase que haga referencia a su persona vendrá seguida por un pero tan grande como su ego. Un pero de, “era un gran jugador pero el más grande fue el 10 de Rosario”.

Messi guía con paso firme a su Barcelona de toda la vida a la conquista de un triplete histórico. Lo hace con la misma confianza con la que el aficionado culé se sienta ante el televisor. La de saber que por muchos millones que los demás inviertan, Messi marca y marcará hasta que él quiera la gran diferencia.

Sobre El Autor

Fundador y Director

Nací en Murcia y crecí viendo al Barcelona de los Romário, Laudrup y Stoichkov. El fútbol de posesión y la figura del 4 son las claves.

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