Lo de Messi con la Selección Argentina es un extraño fenómeno del fútbol mundial. Sus resultados tienen poco que ver con los obtenidos en el F.C. Barcelona y, acrecentado por el hecho de haber salido de su país tan temprano, hace que surjan cíclicamente las acusaciones de no sentir los colores albicelestes o de rendir mejor y poner más interés con el club que con la Selección.

Tras la última Copa América esas críticas arreciaron contra La Pulga, despertándose rumores de que estaba meditando tomarse “vacaciones” del combinado nacional. Lejos de ser verdad, en el primer partido tras dicha competición en la que Argentina cedió el título en penaltis ante Chile, salió casi media hora para anotar dos goles ante Bolivia.

Hay otros ejemplos a lo largo de su carrera que refutan la tesis de falta de compromiso con su país, como el hecho de que acudiera a los Juegos Olímpicos de 2008 tras una disputa entre Federación Argentina y Barça que se resolvió por la petición expresa del jugador a Guardiola, o que la temporada anterior viajara a Argentina a terminar de recuperarse de su mala racha de lesiones. Ya simplemente cuando eligió Argentina, teniendo la posibilidad de jugar con la Selección Española, demuestra que siente más su tierra natal que la adoptiva.

Pero esta extraña carrera en partidos internacionales parte de su debut con la selección absoluta, hace poco más de 10 años. Tras su primera temporada completa como jugador del primer equipo blaugrana, Messi brilla en el inicio del verano de 2005 en el Mundial Sub-20, logrando el título para su país, siendo máximo goleador y nombrado como mejor jugador. Como premio añadido, es citado por el entonces seleccionador, José Pekerman, para debutar en un amistoso en Budapest contra Hungría, sería el 17 de Agosto de 2005.

En el minuto 63 de aquel partido saltó el joven Messi al campo en sustitución de Lisandro López, aunque su debut internacional no fue el que se espera para un jugador de su nivel. Fue expulsado menos de un minuto después de saltar al campo, la única expulsión de su carrera profesional hasta la fecha, por soltar el brazo (sería discutible si con suficiente fuerza como para ser expulsado) tras ser agarrado por un rival recién regateado.

Sin duda, un sorprendente inicio para la no menos sorprendente historia de amor y odio entre la Selección Argentina y Messi.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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