Año 1998, Octavos de final del Mundial de Francia, nuevo episodio de una ya larga tradición de enfrentamientos entre Inglaterra y Argentina…

Empate a uno en el marcador, con tan solo 16 minutos disputados. Recibe el balón con un soberbio control orientado de espuela marchándose por velocidad de Jose Chamot.

Tiene la osadía de encarar al mítico central argentino, Roberto Ayala al que sencillamente deja tirado gracias a un quiebro magnífico y, finalmente supera al portero Carlos Roa quien no tiene ni la más mínima opción de alcanzar el esférico.

El mundo del fútbol se pregunta quién es ese niño de 18 años…la respuesta es Michael Owen.