De la gloria al infierno hay un corto trecho en el mundo del fútbol. Este caprichoso deporte hace que un día estés arriba, los estadios coreen tu nombre y los niños sueñen con emularte. Pero a veces, todo ello se desvanece como niebla matutina. Y si no, que se lo digan a Miguel Pérez Cuesta, mayormente conocido como Michu. Un jugador al que la gloria del deporte rey le duró más de los 15 minutos de rigor que reclamase Andy Warhol. En concreto, dos temporadas, en las que no había nadie en el mundo del balón que no alucinara con el espigado delantero, rebosante de elegancia y gol a partes iguales.

Tras salir de su tierra, Oviedo, y previo paso infructuoso por el Celta de Vigo, el delantero asturiano encontró su sitio en Vallecas. Y así fue como José Ramón Sandoval lo convirtió en el killer de moda, pues no sólo era efectivo (15 goles en Liga) si no que poseía unas cualidades físicas y técnicas a la altura de los cracks del balón. Aunque no fue suficiente para encontrar acomodo en casa y sólo el Swansea, que vivía su resurrección en la Premier, afrontó los irrisorios 2,5 millones de su traspaso. Una cantidad amortizada en poco tiempo, pues el ovetense, lejos de acusar el salto, reeditó con 18 goles su olfato de área. Una confirmación que le sirvió para cumplir un sueño, ser convocado por Del Bosque para la clasificación de Brasil 2014, tras la aclamación popular.

Michu selección

Del Bosque también se rindió al juego de Michu

Parecía que nos encontrábamos ante un jugador que marcaría una época en la selección, huérfana de nueves desde que Luis Aragonés se inventara aquello del tiki-taka. Pero llegaron las lesiones y el asturiano empezó a desaparecer de las convocatorias en un ocaso compartido con su máximo valedor en el Liberty Stadium, Michael Laudrup.

Nunca volvió a ser el que era. Garry Monk, relevo del danés en el banquillo blanquinegro no iba a esperar a Michu, y este tuvo que hacer las maletas rumbo a Nápoles. Allí no pudo dejar de lado el asfixiante dolor que experimentaba en sus maltrechos tobillos y apenas se le pudo ver en San Paolo. A su vuelta a Gales, Monk no quería saber nada del delantero, que sin embargo pudo recalar en el Aston Villa.

Pero Michu es un hombre honesto. Muchos debieran aprender su lección, porque en el fútbol no se engaña. Esta es la diferencia entre los futbolistas que aman al deporte y los que se aprovechan de los desorbitados salarios para solucionar sus vidas y cuentas corrientes. Porque el asturiano decidió resurgir desde donde realmente se consigue, desde abajo. No dudó en ponerse el mono de trabajo y dejarse recuperar por su hermano Hernán en el Langreo de Tercera División. Primero había que probarse antes de volver al fútbol profesional, gesto que le honra. Y es que como no todo en el fútbol son millones y fama, el asturiano se encontraba así más cerca de cumplir su segundo sueño, la ilusión de su vida, volver a vestir la elástica de Real Oviedo.

Michu UP Langreo

Volvió a sentirse futbolista en el modesto Langreo.

Y ahí está Michu, el internacional y exPremier, disfrutando de su casa, de su gente del Carlos Tartiere. Sobrellevando el dolor para conseguir arrancar una sonrisa al respetable a base de goles y talento, cualidades que nunca le faltaron.

Por ello, le deseo que remate su carrera con su mayor anhelo “retirarme con el Oviedo en Primera”. Y no por su juego ni porque me considere carbayón, si no por su condición humana en una época en la que la honradez parece reñida con el deporte rey. Quizás esa gloria que le acompañó en Gales y en Vallecas le reserve en su tierra un hueco y le devuelva todo lo que las lesiones le quitaron. Se lo merece. Bienvenido a casa, Michu.

Sobre El Autor

Director del Podcast "Desde la Medular" y Redactor

Un todoterreno de la comunicación: radio, prensa, community manager, cortometrajes, guionista... Si falta algo no os preocupéis, aprendo rápido. El deporte rey es mi pasión, sobre todo si se trata de partidos rebuscados, Zimbawe-Swazilandia, etc.

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