La ­Real Academia Española de la Lengua aprueba la grafía “bumerán” por encima de la anglófona “boomerang”, para definir el arma arrojadiza que, cuando no da en el blanco, vuelve al punto de partida.

Y al bueno de Álvaro Morata se le está empezando a poner cara de bumerán. Porque este madrileño de 24 años ha dado alguna que otra vuelta. Arrancó en las categorías inferiores de las Academias del Atlético de Madrid, sin llegar a entrar en los equipos de su estructura. De ahí pasó al Getafe para recalar en edad juvenil en el Real Madrid.

En el club merengue ascendió manteniéndose a la sombra de promesas más llamativas, como por ejemplo Jesé. Ambos fueron entrando casi a la vez en la dinámica del primer equipo, pero el tiempo le ha dado la razón al que en principio parecía más modesto, al bueno de Álvaro.

Fue en la 2013/2014 cuando se asentó definitivamente, con 34 partidos y ocho goles entre todas las competiciones. Finalizó levantando la Champions y saliendo en dirección a la Juventus de Turín, todo un grande de Europa, mostrando que, aunque su intención siempre fue triunfar en el Real Madrid, no le temblaba el pulso para buscar nuevos aires.

Allí pasó dos temporadas con múltiples títulos nacionales y una nueva final de Champions (justo tras eliminar con un gol suyo al Real Madrid), consagrándose como uno de los delanteros jóvenes con mayor futuro de Europa. En esos dos años vistió la elástica juventina en 93 ocasiones, dejando 27 goles y 19 asistencias. Tras la Eurocopa, en la que fue delantero titular con La Roja, volvió al Real Madrid previo pago de 30 millones de euros por su recompra.

Albergaba el bueno de Álvaro la esperanza de que sus dos sobresalientes temporadas en Turín y su condición de hijo pródigo que retorna al hogar le otorgaran más oportunidades de hacerse con el puesto en la punta de lanza de los merengues, pero a lo largo del curso, a pesar de que las rotaciones de Zidane le han supuesto disputar un gran número de partidos, se ha visto que, llegados los momentos grandes, el titular era Benzema y para Morata quedaban las migajas. Eso sí, bien aprovechadas. En 43 partidos disputados esta temporada, la mayoría saliendo desde el banquillo, ha anotado 20 goles. Su versatilidad para poder tanto disputar balones por alto como hacer buen uso de sus habilidades con los pies, unidas a una buena movilidad en la punta y bastante precisión en la definición, le convierten en un ariete completo y con facilidad para el gol.

Álvaro ha unido esta temporada una Supercopa de Europa, un Mundial de Clubes, una Liga Española y una nueva Champions a su ya espectacular palmarés, pero no ha sido suficiente para él. Morata sabe que su nivel le da para ser pieza importante en un grande de Europa y parece que volverá a probar suerte fuera del Bernabéu. Junto con James y Pepe, parecen las únicas piezas que chirrían en la paz que Zidane ha intentado conseguir en un vestuario muy complejo, los únicos para los que el sistema de rotaciones del francés no ha sido suficiente.

Su caso apuntaba a culebrón principal de las salidas del Real Madrid en este verano. Nada más finalizar la temporada ya tenía novias (futbolísticas me refiero, con su novia “auténtica” se casó hace escasos días). Milan o Chelsea salieron a la luz pronto, pero el interés más serio parece provenir del Manchester United, que parecía dispuesto a iniciar la negociación en 70 millones de euros, toda vez que el lesionado Ibrahimovic abandona el equipo.

Cuando parecía que podría resolverse pronto, estalló la bomba de Cristiano, que ha paralizado todo el mercado alrededor de los principales equipos. Adelantemos como paréntesis que me imagino el final del affaire veraniego del portugués: deja caer por terceros que se quiere ir porque está muy disgustado, el Real Madrid le muestra su apoyo incondicional, el jugador se muestra dispuesto a dialogar con el club para dar marcha atrás en su decisión, el club le ofrece un aumento que cubra (parcial o totalmente) el pago que tiene que hacer a Hacienda, el jugador vuelve a ser feliz, dice que él nunca declaró que se quería ir… y fueron felices y comieron perdices.

Pero volvemos a Morata. El terremoto de Cristiano puede hacer que el United decida esperar, si se pone a tiro el portugués, por mucho poderío económico que tengan los ingleses, no parece que vayan a realizar otro gran dispendio por Morata. El propio Morata esperará, si se va Cristiano se abre un hueco en la titularidad, que probablemente Florentino quisiera cubrir con Mbappe, pero aun así, no sería lo mismo competir con Cristiano que con el joven parisino. También el Real Madrid querrá esperar, según lo que ocurra con Cristiano, puede serles más o menos interesante desprenderse de un buen delantero joven y de la casa.

Así transcurrirá el verano de Morata, en un constante ir y volver que, quien sabe, a lo mejor en un par de buenas temporadas en Old Trafford dan con él de vuelta en el Bernabéu. Así es su carrera, como un bumerán.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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