José Mourinho vive horas complicadas a cargo del Chelsea. Su equipo, actual campeón de la Premier, marcha esta temporada 16º, con solo tres victorias, dos empates y nada menos que siete derrotas, a 15 puntos de los líderes y rondando el descenso. La calidad de los jugadores blues hacen pensar en una remontada, aunque la realidad es que el título está descartado e incluso llegar a Champions les va a costar enormemente.

En muchos sitios hemos podido leer o escuchar la explicación de que la tercera temporada de Mourinho a cargo de los equipos suele ser muy mala, algo que se refrendaría en este caso, ya que el presente es su tercer curso en esta segunda época en el banquillo de Stamford Bridge. Pero ¿es cierto que la tercera temporada de Mourinho es siempre mala? ¿Cómo han sido sus terceros años en anteriores banquillos? Vamos a repasar su carrera para tratar de vislumbrar si Mourinho es un entrenador al que, como en algunos alimentos, habría que ponerle un aviso de caducidad en el tercer año.

Mourinho rueda prensa BenficaSu carrera como primer entrenador empezó en el Benfica, donde como solo estuvo once partidos en la temporada 2000/2001 no resulta de interés para nuestra pretensión. De allí pasó al Uniao Leiria (temporada 2001/2002) donde solo estuvo media liga, cuando recibió y aceptó la oferta del poderoso Oporto, donde pasó tres temporadas, de la 2001/2002 a la 2003/2004, y empezó a ganar títulos.

En Oporto, tras un primer año de transición, en el que llegó con la temporada iniciada para renovar y mejorar la posición del equipo, firmó un segundo año de ensueño, ganando la Liga portuguesa con récord de puntuación, venciendo en la Copa de su país y consiguiendo un nombre a nivel internacional con la consecución de la Copa de la UEFA frente al Celtic. Además, ilusionó a sus aficionados con un juego y unos métodos de entrenamiento considerados más modernos de lo habitual en Portugal. En esta etapa no cumplió con el tercer mal año, ya que, mientras media Europa se disputaba sus servicios para la siguiente temporada, el Oporto revalidó el título de Liga cinco jornadas antes de finalizar y se alzó con la Copa de Europa. Desde luego, en el Oporto, su tercer año fue excelente.

Llegó al Chelsea en 2004. En sus primeros días se autoproclamó como The Special One y trató de alzarse como referencia en un vestuario lleno de estrellas. Llevó al club en su centenario a lograr la Liga 50 años después, con lo que se ganó el amor eterno de sus hinchas. También ganó la Copa de la Liga (o Carling Cup) y cayó en semifinales ante el Liverpool por culpa de un gol fantasma.

En su segunda temporada, volvió a ganar la Liga inglesa con solvencia. En su tercer curso, el 2006/2007, surgieron los rumores de ruptura con Abramovich y la cúpula directiva de los londinenses. Aunque acabó ese tercer año, plagado de lesiones, como subcampeón de Liga y campeón de la FA Cup, algo se había roto en la relación entre entrenador y club. Aun así, arrancó en el banquillo la siguiente temporada, pero no duró más allá de Septiembre, cuando abandonó el club, según la versión oficial, por mutuo consentimiento. Se les rompió el amor de tanto usarlo, que dirían las folclóricas.

Mourinho celebra clasificación Inter MilánDe allí al Inter, donde solo estuvo dos exitosas temporadas. Hoy a nosotros esta etapa no nos vale para el propósito de este artículo, pero a él le sirvió para engrosar su palmarés con dos Ligas, una Copa, una Supercopa y, por supuesto, una Champions. Todo ello le elevó a los altares de la historia reciente del club nerazzurri.

En la 2010/2011 recaló en el Real Madrid como campeón de Europa y azote del FC Barcelona guardiolista. En su primer año ya logró vencer a los azulgranas en la Copa del Rey, frenando (y no entramos en analizar la forma en la que se consiguió, que ya quedó suficientemente debatido en su día) la reinante era del Barça. Rodeado de polémicas por todos lados, brilló en su segunda temporada con un título de Liga con récord de puntuación y goles.

De alguna manera, había acabado con el Barça de Guardiola, pero sus formas empezaban a granjearle demasiados enemigos, cada vez menos gente le reía las gracias y eran más quienes no soportaban su afán por la polémica. El tercer año como madridista fue una explosión de todo lo acumulado en las dos temporadas anteriores. Tensiones en el vestuario, con la prensa, con los rivales, con los árbitros, con los estamentos… y unos resultados discretos. Aunque empezó llevándose la Supercopa de España, no logró ningún título más, quedó fuera de la Liga muy pronto, perdió la final de Copa en casa frente al Atlético y cayó por tercera temporada consecutiva en semifinales de Champions, algo que se vio como insuficiente en el Bernabéu. Con división de opiniones en la parroquia madridista, salió del equipo al final de la 2012/2013.

Tras una época en Madrid de mal recuerdo para el portugués, vuelve al Chelsea, donde esta vez se autocalifica como The Happy One, demostrando que sus tres temporadas en el Bernabéu necesitaban de un regreso a un lugar que considera más agradable. Su primera temporada fue de tanteo con el equipo londinense. Firman un buen año en Liga, pero insuficiente para optar por el título, y cae en semifinales de la Champions frente al sorprendente Atlético. Para su segundo año, llegan los resultados. Consigue un doblete de Liga y Copa de la Liga con autoridad, aunque cae en Champions en la gran noche del PSG, cuando parecía un candidato al título. Llega su tercera temporada, la presente, en la que sus resultados son peores que nunca, se rumorea que en el vestuario hay quien prefiere perder a ayudarle y donde acumula sanciones por su mal comportamiento. Solo el público de Stamford Bridge le es fiel ¿hasta cuando?

Visto su historial, solo ha tenido un buen tercer año, en el Oporto, mientras en sus dos épocas del Chelsea y en el Real Madrid, han sido años decepcionantes y precursores de un duro final. Tal vez la tensión a la que somete a sus equipos hace que respondan mejor que nunca en los segundos años y exploten en el tercero, cuando los enfrentamientos que provoca, tanto a nivel interno como externo, acaban agotándole a él y a todos quienes le rodean. Cosas de ser The Special One.

José Mourinho rueda prensa Chelsea

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