Un gol, solamente un gol. Con lo fácil que parece y lo difícil y frustrante que puede hacerse el no conseguirlo. Este hecho es el que hace que estos días la Selección Española Femenina de Fútbol sea noticia y no por algo positivo precisamente. No voy a ejercer de abogado del diablo y voy a intentar ser lo más objetivo posible, pero en este ocasión al igual que con la suerte de cara al gol, las chicas fallan.

Se equivocan simple y llanamente en una decisión. El momento. Las quejas de las jugadoras respecto a su entrenador, Ignacio Quereda, son de aspectos que ellas ya conocían, la falta de planificación o de preparación de partidos, el trato condescendiente y en ocasiones vejatorio no es nuevo, no puede serlo. Un entrenador que tras 27 años en su cargo consigue lo que nunca se había conseguido, meter a su país en un Mundial de fútbol femenino, no puede echarse a dormir cuando llega la cita mundialista, simplemente siempre fue así.

El momento hubiera sido tras la clasificación para el Mundial con meses de planificación por delante, no después de haber quedado eliminadas a las primeras de cambio. Ellas hablan de valentía por la decisión tomada, pero la realidad es que lo valiente hubiera sido hacerlo cuando las cosas iban rodadas y había discrepancias. Pero pudo el miedo a una reprimenda en forma de no convocatoria por parte de la RFEF.

Ignacio Quereda

Es un hecho que las españolas dieron la cara y compitieron en los tres partidos que disputaron, curioso también. Como entrenador asumo mis culpas y mis responsabilidades, mi misión es generar ocasiones de gol y que el rival no las genere, partiendo de ahí, si el balón no entra, podemos considerar otros factores. Suerte, el estado del césped, confianza, calidad… El pasado domingo el mismo Quereda se defendía diciendo “yo no soy el que meto los goles”. Razón no le falta, pero fueron declaraciones un poco inoportunas con la tormenta que se avecinaba. Alguna jugadora salió diciendo que lo habían podido hacer mejor, insuficiente. España no se clasificó simplemente por la falta de acierto de sus futbolistas de cara a gol.

A su llegada al aeropuerto, una de las capitanas, en este caso Verónica Boquete, comentaba la falta de amistosos serios previos al Mundial, algo que otras selecciones con mucho menos presupuesto que la española sí disputaron. Esto originó que algunas de las jugadoras llegaran con un mes de inactividad. El último amistoso serio fue el 5 de Marzo en Albacete frente a Nueva Zelanda. Tiene todos los motivos para levantar la voz al igual que por el hecho lamentable y bochornoso de que las 23 jugadoras que integraban la expedición tuvieran que volver de Canadá en dos vuelos diferentes.

Considero que la Federación hace muchas cosas mal, entre ellas no decir abiertamente que el fútbol femenino le importa tanto como a Homer Simpson hacer ejercicio. Sino, no se puede entender los siguientes hechos además de los ya mencionados. El primero es la corta estancia del equipo en Canadá antes del primer partido, las jugadoras españolas fueron las últimas en llegar, con tan solo 5 días para aclimatarse a horarios nuevos de comida y sueño. Por último comentar que durante la concentración en tierras norteamericanas, el segundo entrenador tuvo que abandonar la selección para ejercer su labor como entrenador de la sub17. Algo a mi entender totalmente previsible a la vez que inadmisible.

Es mucha la gente que comenta la amistad de Ángel María Villar con Ignacio Quereda. De ahí que no se hayan atendido las quejas de las futbolistas, que también hablan de entrenamientos aburridos, monótonos y para jugadoras infantiles, alguna llegó a decir que los entrenamientos eran los mismos que cuando estaba en la sub17 solo que ahora tenia 8 años más. Algo que viene a refrendar la falta de valentía en un momento anterior al Mundial.

De un colectivo como éste espero seriedad y no la tuvieron, pierden parte de la razón que puedan tener, que para mi la tienen, pero el caso es idéntico a quien viene de ganar de penalti injusto y se queja posteriormente del árbitro por la derrota.

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