Denostado, criticado, despreciado, el Mundial de Clubes que hace ya 15 años creara la FIFA no termina por conseguir el arraigo esperado en el público. Quizás se deba al alargue pactado en 2007 para conseguir un café para todos incluyendo a federaciones de menor enjundia, o al empeño desde que fuese Copa Intercontinental en celebrarlo en latitudes lejanas, en perjuicio del horario, máxime en fechas laborables. En definitiva, no parece ser un torneo hecho para los europeos, aunque sí para 26, Luis Enrique y su Barça, que vislumbra en Japón el broche pentagonal a un 2015 arrollador. Así que más que un torneo, veremos una auténtica batalla entre David y Goliat: “¡Pasen y vean al maravilloso mundo blaugrana, ¿se atreven a batirlo?!”

La experiencia es la baza que esgrimirá el equipo más modesto de la cita. Hasta en seis ocasiones ha participado el Auckland City del catalán Ramón Tribulietx, un equipo admirado y citado desde estos lares. Alcanzó su cénit el año pasado, ganando el tercer puesto en una mítica tanda de penaltis ante el poderoso Cruz Azul y en estos momentos juega ante el local Hiroshima Sanfrecce por un puesto en Cuartos. Mucho dependerá el resultado del nivel que den los nuestros, el defensa y capitán Ángel Berlanga y el medio Mikel Álvaro. Los japoneses juegan con el apoyo de sus fanáticos y tienen serias opciones de plantarse en semis (ganando después al Mazembe). El equipo, propiedad de Mazda, no es el más mediático de la J-League, aunque la haya ganado tres años en los últimos cuatro. Posee un bloque muy veterano, donde destacan el guardameta Hayashi (33), el croata Mikic (35) y el capitán Aoyama.

Barcelona

El Barça es el rival a batir

El Mazembe será el escollo por esta parte del cuadro para jugar ante un grande. El club de la congoleña Lubumbashi se ha reforzado bien para la cita. Tras la histórica final ante el Inter de Milán en la edición de 2010, Patrice Carteron sabe que el equipo que le legara N’Diaye tiene sus opciones. Para ello han conseguido mantener el bloque de hace cinco años, con el portero Kidiaba (ya con 39 años), el defensa Kimwaki y el creativo Singuluma, pero además han añadido otra pieza, el ex del Sporting de Lisboa, Rainford Kalaba. El grande este año lo es. Vuelve con fuerza la AFA y, como el ave Fénix, también vuelve el otrora descendido River Plate. El equipo del muñeco Gallardo no es el mejor de su historia, aunque como siempre, combina jugadores con proyección y otros de vuelta. En la primera categoría habrá que estar atentos al futuro colchonero Kranevitter en la media y para vuelta, la del conejo Saviola. Mucho tendrán que sorprender los franjirrojos para derrocar al Barça.

Los cuartofinalistas de la otra zona del tablón saben de dólares. Por un lado, el club más legendario de México, el América del exinternacional Ignacio Ambriz. Sin grandes nombres, dependerán de la frescura de la pólvora de Oribe Peralta y del colombiano Quintero. Mucha pólvora necesitarán para batir a los chinos del Guangzhou Evergrande, o lo que es lo mismo, el multimillonario proyecto que lidera Felipao.

En el centro del campo el jugador chino más destacado de la década, Zheng Zhi, que vuelve a casa a los 35 tras pasar por Escocia y el talentoso ex-Spur Paulinho. Delante, otros dos brasileños, el excompañero de Jonathan Soriano en Austria, Alan y el recurrente Robinho. Sin olvidar al defensa Zhangmos, al que llaman así por su similitud a Sergio Ramos. Uno de estos dos equipos será el rival del Barcelona en semis. Dos estilos diferentes: el bloque sólido de los aztecas o la samba de estrellitas china.

River Plate celebra Copa Libertadores

River Plate vuelve a codearse entre los grandes

Habrá que esperar al 20 de diciembre para conocer qué equipos se jugarán este torneo. Una competición que no levanta pasiones de momento, pero sirve para colocar en el mapa a equipos de los que no conocíamos en ocasiones su existencia y que triunfan en sus tierras. Tienen una tarea: ganar al todopoderoso Barça.

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