Estamos acostumbrados a ver a Neymar hacer bicicletas y filigranas variadas sobre el campo, a disfrutarlas y aplaudirlas. Pero también estamos acostumbrándonos a sus enredos en los contratos, fichajes, renovaciones… El arte le viene de familia, parece ser que su padre es más habilidoso entre papeles que el hijo entre defensas.

Sin tener aún cerrado completamente el asunto de su fichaje, que sigue pendiente de resolución judicial, a mitad de temporada arrancó el culebrón de su renovación. Algunos incautos tal vez se extrañen: “¿Renovación?” se preguntarán los inocentes “pero si solo lleva tres temporadas ¿ya se le ha acabado el contrato?”. Pero querido e ingenuo lector, sepa usted que los buenos jugadores nunca acaban su contrato ¡Eso es una vulgaridad para currantes como nosotros! A los jugadores como Neymar, cuatro buenos partidos seguidos les bastan para pedir un aumento de sueldo mediante la revisión completa de lo firmado, pongamos, antes de ayer.

Y en eso estaba Neymar, jugando con los estrechos límites salariales del Barça, relajados con la salida segura de un jugador con alta ficha como es Alves. Con una renovación que parecía ya pactada, aparece la noticia de que un representante anda pregonando los servicios del “11” del Barça entre la flor y nata (económica) del fútbol mundial.

Entiéndase que la flor sea el Real Madrid y la nata el PSG (o viceversa), a quienes se les presenta el chico de los peinados raros como fruta prohibida y, por ello, tentadora. A los parisinos el hueco de supercrack se les queda libre con la marcha de Ibrahimovic y al bueno de Tito Floren, que intentó el acercamiento al brasileño cuando éste militaba en el Santos, un torpedo como ese en la línea de flotación culé le tiene que convertir la boca en agua.

Así las cosas, Neymar no se moverá del Barça, como ha anunciado esta mañana Robert Fernández, no ya porque los posibles pretendientes no lleguen a las cifras requeridas, sino porque seguramente ni tan siquiera querrá irse. Pero, teniendo en cuenta que por el interés del club en cuadrar cuentas de la temporada recién terminada la renovación parece estar bien encauzada pero no cerrada, es posible que este último (o penúltimo) movimiento del entorno “neymarista” le proporcione algún milloncillo más al bolsillo del brasileño, su familia y sus inseparables “toiss”.

Ya se sabe, cosas del fútbol moderno.

Neymar y los toiss

Los llamados “toiss”, el grupo de amigos inseparables de Neymar

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