El FC Barcelona se llevó el clásico y más de media Liga gracias a un partido extraordinario de un equipo trabajadísimo y muy serio. Zidane sorprendió con la alineación de Kovacic en detrimento del mejor jugador que tiene actualmente, Isco Alarcón. La idea era parar a Messi como sucedió en la Supercopa de España. El Madrid al final ni paró a Messi ni paró a un FC Barcelona que dio un recital en la segunda parte.

Decía Sergio Ramos, después de su agresión a Suárez, que el fútbol no tiene memoria ni para lo bueno ni para lo malo. Cierto. Sin embargo, pedir que el aficionado haga caso omiso al hecho de que tu eterno rival llegue a tu casa y te pinte la cara es directamente pedir un imposible. A ello contribuyó un Zidane que se levantó con ganas de “innovar” jugando en función de su rival el día que se jugaba la Liga y encima en su casa. Pobre planteamiento de un equipo que queda prácticamente desahuciado en la Liga y con el PSG en el horizonte.

En el lado contrario, Valverde demostró que, pese a no contar con ninguna variante táctica ya sea por lesiones o decisiones técnicas, es un entrenador fiel a una idea y sobre todo con un entendimiento del juego completo. El resto lo pusieron los futbolistas.

FC Barcelona celebra gol Aleix Vidal

Ter Stegen apareciendo cuando se le necesitaba, aunque no estuviera muy exigido. Sergi Roberto incansable allá donde jugara. Piqué imperial secundado por un Vermaelen a la altura de Umtiti. Ni siquiera necesitó el FC Barcelona de Busquets que estuvo muy gris. Ahí estaba Rakitic, Don Andrés y el omnipresente Paulinho. Pocas veces he visto a un jugador con tal despliegue físico estando siempre en el lugar idóneo. Suárez volvió a marcar y luego el 10.

Messi fue a la casa de Cristiano a decirle que está bien eso de tener la autoestima alta, pero que el mejor lleva el 10. El FC Barcelona domina la Liga y tiene media plantilla sin utilizar…