Siempre gusta encontrar sobre un terreno de juego a algún fino estilista del balón. Futbolistas de buen manejo, que dejan una estela de buen gusto tras de sí, de movimientos precisos, suaves, casi como bailarines clásicos. Pero existe otro tipo de jugador, habitualmente ofensivo, que, siendo capaz de los mejores regates, de tirar caños, de poner el balón en la escuadra, lo hacen con formas toscas, a base de músculo, con la potencia por delante. Hoy vamos a hablar de uno de esos futbolistas, Nicolas Pépé, delantero marfileño del LOSC Lille.

Se trata de un jugador netamente atacante, que puede jugar en cualquier posición de punta, aunque preferentemente parte del extremo derecha para aprovechar su zurda. Muy rápido y fuerte, suele conducir el balón pegado al pie y es muy capaz de lanzar recortes, regates y caños de mucha calidad, aunque con formas poco ortodoxas. Es letal para un equipo que juegue con intención de contragolpear, aunque suele estar un poco desconectado cuando el balón no está en disposición de llegarle, siendo un poco despistado en el trabajo defensivo o posicional. El disparo lejano es una de sus cualidades más llamativas. Su zurda es un cañón y, además de aprovecharla en juego, también la usa a balón parado, siendo además el lanzador de penaltis de su equipo. Aunque es muy vertical y no destaca por su capacidad de combinación, sí levanta la cabeza para buscar asistir a compañeros y tiene buena precisión en los pases definitivos.

Nicolas Pépé nació en el seno de una familia marfileña en Mantes-la-Jolie, unos 50 kilómetros al oeste de París. Sus primeros pasos en el fútbol los dio lejos de París, en Poitiers, al oeste de Francia, y con 18 años recalaría en los equipos inferiores del Angers, cerca de su anterior destino. En su segunda campaña allí, la 2014/2015, hizo su debut profesional en Ligue 2 con 19 años, disputando siete partidos de liga en esa categoría.

Dada su proyección, en el Angers le buscaron una cesión para que pudiera disputar minutos, recalando en el US Orleans, de Championnat National, la tercera categoría dentro del fútbol francés. Allí destacó como extremo derecho con cierta facilidad goleadora, anotando siete tantos y repartiendo dos asistencias en los 29 partidos disputados.

Su año de fogueo fue bien visto en Angers, que le repescó para la temporada 16/17, en la que, con 21 años recién cumplidos, hizo su debut en Ligue 1. Si bien el técnico Stéphane Moulin no contó con él de titular más que en once partidos, fue uno de los revulsivos habituales, participando en 33 partidos de Liga y anotando tres goles además de una asistencia. También tuvo protagonismo en la gran actuación del equipo en la Copa, donde alcanzaron la final (en la que fue titular) y cayeron por 1-0 ante el todopoderoso PSG por culpa de un gol en propia puerta en el tiempo de descuento.

Nicolas Pépé celebra gol

También fue ese el año de su debut con la selección de Costa de Marfil, precisamente en unos amistoso en tierras francesas frente a la selección de su país de nacimiento. Apenas disputó cuatro minutos, pero fue la puerta de acceso a la internacionalidad. Desde entonces son nueve partidos con la selección africana, en los que ha conseguido tres goles. Aunque ha entrado y salido en los planes del seleccionador, ahora mismo es titular indiscutible en el combinado de Ibrahima Kamara.

Ese fue su último año en el Angers. La pasada campaña, Bielsa le reclutó, por diez millones de euros, para su proyecto en el Lille. Los primeros partidos fueron complicados. Le costó un poco entrar en el equipo, y cuando lo hizo, “El Loco” le situó como delantero centro. Pronto sustituyó a Bielsa el francés Fernando Da Cruz, pero fue con la llegada de Christophe Galtier en la segunda vuelta cuando Pépé explotó. Finalizando el curso con 13 goles y cinco asistencias para salvar al equipo de los últimos puestos en los que parecía sumido.

El impulso de la buena sintonía del entrenador con los jugadores le llevó a seguir esta campaña en Lille, a pesar de los rumores que este verano le situaban en Sevilla o Real Sociedad. No parece fácil sacar de allí a este jugador que, a pesar de sus 23 años, aun vive con sus padres y que lleva su carrera de forma muy calmada y reservada, siendo muy reacio a dar entrevistas o a querer mostrarse demasiado.

Su arranque fulgurante, junto al resto del equipo, que le tiene como cuarto goleador de la Ligue 1, solo por detrás de Mbappé, Sala y Neymar, está colaborando al milagro de ver al equipo de “los dogos” en la segunda posición tras el PSG. Nada menos que ocho goles y siete asistencias en 13 partidos, además de múltiples detalles de calidad, que tienen con los ojos como platos a casi todos los grandes de Europa. Arsenal, City, Bayern, Barça o Atlético de Madrid están pendientes de sus evoluciones. Algunos hasta con 50 o 60 millones de euros preparados para intentar sacarle de Lille en este mismo invierno. No será sencillo desarraigarle de su objetivo de hacer una buena campaña con su club actual.

Mientras su futuro se subasta en las grandes mesas europeas, él, ajeno a esas expectativas, jugó ayer en el Estadio 28 de Septiembre en Guinea con su selección. Disputó 85 minutos de este empate a uno. Parece claro que esta fuerza de la naturaleza, este heterodoxo del regate, tiene un futuro próximo muy halagüeño. Le esperan grandes gestas, que él irá asumiendo con su estilo tranquilo y su cierta timidez fuera del campo, que contrasta son su descaro sobre el césped.

Nicolas Pépé celebra gol

No olviden el nombre de Nicolas Pépé, porque pronto escucharán hablar mucho más de él. Y sobre todo, no se dejen engañar por su estilo tosco. Muchos defensas se han fiado de ello y les ha dejado posterizados con un caño.

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