La característica que mejor define a la liga francesa de fútbol es su competitividad. Y no hablamos de nivel de juego, nos referimos al equilibrio entre clubes. Una nivelación que ha hecho posible la gloria para un sinfín de equipos a lo largo de la historia de la Ligue 1. Al contrario que en nuestro país, nuestros vecinos están acostumbrados a ver rotar de lo más alto a diferentes equipos en diferentes rachas o etapas. Lo curioso es que en estos momentos en los que parecíamos sumidos en la era PSG o, lo que es lo mismo, la era de los jeques, se ha colado un club al que nadie esperaba: el OGC Niza. Y es que los de la Costa Azul encaran las navidades en cabeza de la Ligue 1 y con cuatro puntos de distancia con los parisinos.

Pero el éxito no suele llegar por azar, y en este caso se trata de toda una política inquebrantable del club que empieza a dar sus frutos. En la planta noble del conjunto rojinegro estaban hartos de ver como las águilas luchaban por la permanencia o se desenvolvían en mitad de tabla. Por ello, en 2011, quizás espoleados por la inauguración del gran Allianz Riviera, decidieron implantar una dinámica que le ha permitido en las últimas temporadas jugar competición europea. Evidentemente, lo primero era encontrar el capitán del barco idóneo, y ése era Claude Puel.

Un entrenador de nivel, que venía de triunfar en Lille pero también de no campeonar en Gerland. El binomio Niza-Puel quedará en las memorias de los aficionados, pese a la polémica cuando alineaba a su hijo. Pero la Premier echó las redes, en concreto el Southampton, y ha sido un suizo con cartel en la Bundesliga, Lucien Favre, el que ha tomado el testigo con éxito.

OGC Niza celebrando gol

Los de Favre sólo han perdido un partido en Ligue 1 hasta la fecha.

Aunque para materializar este fulgurante ascenso hace falta una plantilla a la altura del reto. Por lo que adquiere gran relevancia la política de fichajes implantada en el equipo de la Costa Azul. Basada en la resurrección de estrellas faltas de brillo, hemos visto renacer allí a jugadores como Hatem Ben Arfa, Younes Belhanda, Mathieu Bodmer o el más reciente, Mario Balotelli.

El fichaje del enfant terrible del fútbol europeo por un equipo como el Niza parecía pronosticar el ocaso de una carrera precoz marcada por lo extradeportivo. Aunque el tiempo nos está demostrando una vez más la importancia de lo psicológico en este deporte y el italiano ya lleva seis tantos en Ligue 1. Su calidad en la vanguardia, se completa con la experiencia del central Dante y la explosión de un buen número de jóvenes talentos, muchos de ellos canteranos, entre los que destaca el exlyonnais Alassane Pléa.

De momento, ni el renacido Mónaco ni el todopoderoso Paris Saint Germain de Unai Emery pueden con el conjunto de Lucien Favre. Aunque toda moneda tiene su cruz, y fuera del torneo de la regularidad, los de la Costa Azul, no han dado la talla ni en Copa ni en una Europa League de la que han caído eliminados en la fase de grupos. Sólo el tiempo dirá si como hubo eras del Olympique de Marsella, Olympique de Lyon o Paris Saint Germain, la actual, estamos ante una nueva época en la Ligue 1, la del Olympique Gymnaste Club de Niza.

Sobre El Autor

Director del Podcast "Desde la Medular" y Redactor

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