Con los jugadores de vacaciones en sus playas privadas, sus yates, coches, mansiones y sus 30.000 euros en el bolsillo por hacer turismo por Rusia, la gente de a pie sigue dándole vueltas a lo que ha pasado en el Mundial. La derrota contra Rusia ha hecho caer las mentiras con las que la prensa mesetaria suele llenar los ojos del aficionado de La Roja, y antes de que vuelvan a construir de nuevo sus falacias, quizá es momento de remontarnos al origen de todo este desastre.

Con la eliminación de la Eurocopa de 2016 a manos de Italia, la era Del Bosque llegaba a su fin. A pesar del éxito del Mundial 2010 y la Eurocopa 2012, la selección había deambulado durante 4 años sumida en la confusión de la mano de un entrenador timorato y bienqueda. Del Bosque simplemente recogió todo el trabajo duro hecho por Luis Aragonés y vivió de rentas. Cuando se acabaron las rentas, la selección se estancó. La base de la Eurocopa de 2008 doblaba la rodilla vencidos por el paso del tiempo, el tiquitaca perdía a sus abanderados, los relevos aupados por la prensa no respondían sobre el campo y la inoperancia de Don Vicente se convirtió en un lastre que se tradujo en grandes ridículos en Brasil y Francia. Era momento de un cambio que llegaba 4 años tarde.

Así, en verano de 2016, se pudo optar por un nuevo seleccionador que revolucionara el juego de la selección, que dinamizara un estilo que comenzaba a morir de éxito, que cambiara la horizontalidad por la verticalidad pero sin renunciar al toque, a la combinación, al pase preciso y al gol. Algo lógico. La Federación tan solo se tenían que fijar en las transiciones de entrenador hechas en el F.C. Barcelona para tener una referencia sobre cómo mantener ese estilo.

Pero no. La prensa comenzó a mover sus hilos y empezaron a salir nombres como Míchel, Caparrós, Camacho (increíble…), Paco Jémez, Marcelino… Todo un despropósito que parecía que lo único que buscaba era acabar con la selección. Así que se optó por la continuidad, y se buscó a un entrenador aburrido, soso y fácil de manipular en su intento de quedar bien con todo el mundo, sobre todo con la prensa madrileña, y con una política de cupos muy marcada según la procedencia de un jugador candidato a la selección. La era Lopetegui daba sus primeros pasos.

Pero, ¿de dónde había salido este hombre? Con una carrera mediocre como portero con injustificados aires de grandeza, Lopetegui es recordado por acumular años de recoger pelotas de la red en el Logroñés, para posteriormente acumular años de banquillo en el F.C. Barcelona y en el Rayo Vallecano. Precisamente en Vallecas inició su andadura como entrenador, siendo destituido a los pocos meses. Tras esto, logró entrar en el organigrama técnico del Real Madrid de Ramón Calderón y fracasó en el banquillo del Castilla. La Federación fue su nuevo hogar y fue seleccionador sub-19, sub-20 y sub-21, llevándose un par de Eurocopas. Y creyendo que con todo esto ya estaba curtido como entrenador, se fue a probar suerte a Oporto de donde lo echaron a patadas en su segundo año. Era enero de 2016 y en julio lo presentaban como seleccionador nacional. Un par de años más tarde daba una lista de seleccionados para el Mundial de Rusia llena de carencias y sinsentidos, y montaba el show de Krasnodar de la mano de Florentino Pérez.

Julen Lopetegui entrenamiento España

Las vueltas que da la vida y qué diferente hubieran sido las cosas si en vez de Lopetegui se hubiera optado por opciones más serias y fiables. Mientras a mitad de los 90 Julen comía pipas en algún banquillo de la Liga Española, un humilde jugador sin renombre de Balaguer se buscaba la vida en los campos ingleses de la Third Division y se ganaba el corazón de los seguidores del Wigan Athletic. Tras su posterior paso por diversos clubs de categorías modestas en los que acumulaba cariño y triunfos, ascensos y trofeos menores, Roberto Martínez iniciaba su carrera como técnico en el Swansea, para posteriormente volver al Wigan, esta vez en la Premier League, y llevarlo a la gloria en la temporada 2012-13 con la consecución de la FA Cup ante el Manchester City de Mancini. Posteriormente recaló en el Everton y quedó libre en mayo de 2016. En agosto lo presentaban como seleccionador de Bélgica y ayer dio un recital sobre cómo plantear, corregir, luchar y ganar un partido de octavos de final ante una gran selección de Japón.

Roberto Martínez Bégica

Así, mientras aquí se presentaba a un ex-jugador que no jugaba, a un entrenador con una experiencia ridícula e insuficiente, en Bélgica le daban el mando a la experiencia que da curtirse en país ajeno durante años, al haberse trabajado una visión del fútbol desde divisiones inferiores hasta llegar a la Premier League, al ganarse el cariño del aficionado y lograr triunfos inimaginables. En resumen, allí pusieron el potencial de Bélgica en manos de un entrenador que ofrece un fútbol vistoso, moderno, efectivo y que sobre todo no se casa con nadie, y aquí nos quedamos con Julen Lopetegui, luego con Hierro, y ahora con nada. Volvemos a las encuestas y a los juegos de intereses de periodistas y dirigentes.

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