Dice Ariel Rot en una canción suya que la vida es un baile de ilusiones y el que no baila está muerto. De eso sabemos mucho los béticos: de bailar continuamente, aunque muchas veces, más de las deseadas, la música que acompaña al baile haya sido horrorosa.

El hecho es que ahora parece que la melodía invita a bailar, pero anda el bético curado de espantos y, por lo menos en mi caso, la prudencia y la mesura frenan la ilusión y el optimismo, aunque he de reconocer, que la pinta es, cuanto menos, aceptable.

El club verdiblanco se encomendó a Miguel Torrecilla para que diseñara un equipo del que el aficionado bético se sintiera orgulloso y con el que se pudiera identificar. Cierto es que los nombres de los fichajes no son conocidos para la mayoría, pero la confianza en el Director Deportivo es total.

Presentación Poyet Betis

El presidente, el entrenador y el director deportivo del Betis en la presentación de Poyet

Para cimentar estos buenos presagios, también destaca la figura del nuevo entrenador, que muestra en cada intervención ante los medios de comunicación un entusiasmo y ganas de trabajar tremendas. Poyet sabe que esta oportunidad es inmejorable para hacerse un hueco entre los entrenadores de élite.

Pero la realidad es que, a pesar de esta buena predisposición, el Real Betis tiene ante si un complicado reto, que no es otro que el de conformar un equipo nuevo que debe aspirar a estar entre los diez primeros de la Liga. Todo lo que no sea eso, será un fracaso.

Como casi todo en esta vida, el tiempo dará y quitará razones y pondrá a cada uno en su sitio. Lo que si es cierto es que al bético ya le toca poder disfrutar, convertir la ilusión y los buenos augurios en realidad y contemplar un equipo que de una vez por todas, se acerque mucho a la altura de su afición.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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