Ousmane Dembélé volvió a lesionarse. Tras tres meses y medio de inactividad por romperse el bíceps femoral de la pierna izquierda, y tan solo 10 días después de volver a un campo de fútbol, el delantero salió de Anoeta con una rotura fibrilar en su muslo izquierdo. Aparentemente esta nueva lesión no tiene relación con la de septiembre, pero todas las alarmas se han disparado. Esta vez serán 4 semanas alejado de los terrenos de juego, un duro golpe para el joven francés en su primer año como blaugrana.

El segundo fichaje más caro de la historia del F.C.Barcelona, por el que este verano pagaron 105 millones de euros (más futuras variables), ha pasado más tiempo en recuperación que sobre el césped. Acumula poco más de 200 minutos en 7 partidos, donde tan solo ha podido dar pequeños destellos de su calidad, de su endiablada velocidad, con un par de asistencias y 0 goles. Aún así, la grada le espera con ganas y le ha mostrado todo su cariño en las pocas veces que ha saltado al Camp Nou.

Ousmane Dembélé lesión

Frustración. Rabia. Inquietud.

Podemos imaginar la frustración, la rabia y la inquietud que pueden rondar por su cabeza. Para más inri, es año de Mundial y esta Francia de jóvenes cracks como Mbappé, Griezmann, Pogba o Umtiti está llamada a hacer algo grande en Rusia. Es la oportunidad ideal para que Ousmane Dembélé demuestre ante todo el mundo lo que es capaz de hacer con un balón, pero todo ello sólo será posible si juega. Y jugar pasa por recuperarse física y también mentalmente.

Dejando a un lado la parte puramente relacionada con músculos y tendones, una lesión de larga duración se convierte en un lastre emocional para el jugador. Es  innegable que los meses alejado de los terrenos de juego, de las dinámicas del equipo, de los viajes, de sentirse jugador tiene una afectación directa en la autoestima del deportista, convirtiéndose en una amenaza muy peligrosa para su estado del ánimo. Además, siendo futbolista del F.C.Barcelona facilita que la prensa cree y alimente posibles dudas sobre si volverá a ser el mismo y sobre su futuro rendimiento, algo que en principio no va a ayudar a su recuperación.

La adaptación psicológica es clave para que Ousmane Dembélé vuelva a un terreno de juego en perfectas condiciones. Un mal afrontamiento podría derivar en problemas de ansiedad o depresión, dificultando su rehabilitación, propiciando futuras recaídas e incluso poniendo en riesgo su carrera como futbolista. La capacidad del jugador para aceptar y comprender su condición de lesionado, su capacidad para manejar el estrés y la ansiedad, y los recursos de afrontamiento de los que disponga, tanto propios como de su entorno social y profesional (evidentemente el papel del cuerpo médico y del entrenador es esencial), serán factores psicológicos determinantes para superar su lesión. A estos elementos clave se les puede añadir el apoyo que debe recibir de sus compañeros, trabajadores del club y aficionados, así como el bajar el volumen de todo aquello que rodea al fútbol actual y que a veces molesta tanto.

La suma de todos estos factores, y el modo en que se gestionen, repercutirá en la evolución de la lesión de Ousmane Dembélé. El hecho de que ésta sea la primera lesión muscular grave que padece lo sitúa en un escenario complicado y complejo con el que nunca antes se había encontrado. No tiene referencias propias que le ayuden a asumir esta difícil situación. Por suerte tiene la mejor ayuda que podría tener a su lado, que no es otro que Lionel Messi, quien allá en el 2006 sufrió una lesión similar en el bíceps femoral. Y todos hemos visto lo bien que le ha ido en los últimos años.

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