Todavía recuerdo una entrevista que hicieron a José Ángel de la Casa, con motivo de su jubilación anticipada en TVE, en el diario MARCA. La memoria no me llega hasta poder confirmar si dicha entrevista apareció en la última o en las centrales (estoy casi seguro que fue en la última página del periódico). En un momento determinado, el periodista le pregunta a de la Casa cuál es su equipo de fútbol. Y la respuesta de “la voz de la selección” durante muchos años fue contundente. Las palabras exactas no las recuerdo, pero más o menos, vino a decir esto:

José Ángel de la Casa

José Ángel de la Casa

La filosofía de la respuesta es lo que acabáis de leer. Seguramente, el maestro lo dijo con mejores palabras, pero no creo traicionar la esencia de su mensaje. Yo, desde luego, lo suscribo cien por cien -otra cosa es que haya sido capaz de llevarlo a la práctica… y seguramente mis propias colaboraciones en este blog así me delaten-.

Pero desde luego, el periodismo del que habla José Ángel de la Casa pasó a mejor vida hace ya años. Y ahora mismo, ni está ni se le espera, parafraseando al gran Sabino Fernández Campo.

El pasado lunes vi el programa Tiki Taka, de la cadena Cuatro. Con anterioridad había visto el partido Athletic de Bilbao – Valladolid y la inercia me hizo aguantar unos minutos más. El programa, en sí mismo, es el mismo formato de Futboleros de la desaparecida Marca TV, con el mismo presentador y prácticamente, los mismos colaboradores.

Al igual que me sucedía las pocas veces que vi dicha tertulia en Marca TV, sentí vergüenza, y no ajena, porque aquellos que allí se voceaban sin escucharse son gente, en la mayor parte de los casos, que comparte mi misma profesión de carrera, el periodismo –aunque yo la ejerza puntualmente, en blogs fantásticos como este, y poco más…-. Fue bochornoso. Supongo que todas las noches serán igual de bochornosas…

Allí estaba Juan Manuel Rodríguez. El año pasado, con Mourinho en el banquillo del Real Madrid, ponía siempre delante suyo un retrato del portugués con una vela y una frasco de medicina llamado “Mourinhil” o algo parecido. Patético. La profundidad de sus argumentaciones raya con el insulto a nuestra inteligencia. Sin embargo, es autor de un blog muy celebrado, “El último raulista vivo”, e incluso, gente a la que tengo un aprecio emocional, profesional y personal muy grande, lo leen y lo siguen con pasión. Me he perdido algo, seguro…

Allí estaba David Sánchez, con ese aspecto de cama a medio hacer, al que nunca le parece mal lo que pasa en el Camp Nou pero sí lo que sucede en el Bernabéu. Que el coste del fichaje de Bale haya sido según el Madrid de 91-93 millones y según el Tottenham de 101 es intolerable. Que el fichaje de Neymar haya costado 57 según el Barcelona y 95 según otras fuentes son cosas del fútbol.

Otros colaboradores de este programa son Roberto Gómez, Miguel Serrano o Carmen Colino… Hay que verlos en acción para saber lo que nos estamos perdiendo. A Gómez, una de las instituciones del periodismo deportivo de este país, le pillaron hace unos meses con “el carrito del helado”. Cuando la polémica sobre si Messi y Villa se llevaban o se dejaban de llevar, según podía deducirse por los gestos que se hacían en el campo, Gómez defendía que esas cosas son normales en un partido y que no tenían ninguna importancia.

Entonces, le “cascaron” un vídeo suyo, de algunas semanas o meses antes, en las que ante una bronca similar entre Casillas y Sergio Ramos -amigos reconocidos, aún todavía en 2014- decía que esa era la punta del iceberg, que el Madrid como equipo estaba roto, fracturado, que eso evidenciaba no sé qué más… No volvió a abrir la boca en todo el programa, literalmente, y su mirada destilaba odio y frustración a partes iguales, cuando otros compañeros de tertulia le provocaban.

Carme Barceló

Carme Barceló

Si quieres una tertulia más tranquila y sosegada, lo que no tienes que hacer es cambiar de canal. En La Sexta, a la misma hora, emiten “El chiringuito de Jugones”. “Tiki Taka” es casi un ejercicio zen comparado con este otro programa. En este militan otros “fenómenos” del “hooliperiodismo” como son Tomás Roncero, Siro López, Carme Barceló o Alfredo Duro.

Sé que hay gente, y mucha, por lo que se ve, que sienten una verdadera idolatría por estas personas. Sé que hay gente que se emocionan cuando ven a Roncero llorar en directo porque dice que lo ha pasado muy mal. Yo, con todo el respeto del mundo, me tengo que reír, por no seguir su ejemplo. No es de recibo. No es de recibo que un periodista venga de cubrir un partido y llegue a la redacción con la camiseta del Real Madrid puesta -ojo, donde digo Real Madrid, puedo decir cualquier otro equipo-. Esto no es periodismo, esto es otra cosa. Propaganda. Basura. Mierda. Pero no periodismo.

Hasta hace poco, mi mujer alucinaba cuando yendo en el coche, si el locutor decía “gol en Valencia”, y el partido era Valencia – Betis, yo adivinaba casi siempre qué equipo había marcado el gol. No se entona igual un gol cuando lo marca tu equipo que cuando lo marca el visitante. Se lo tuve que explicar para que viera que no se trataba de ninguna cualidad extraterrenal. Me sigue pasando. El porcentaje de acierto debe rayar el 90%

Es lamentable escuchar a un hooliperiodista como “Antoñito” Ruiz, cantando la alineación del Atlético de Madrid como si fuera un ultra del Frente Atlético. Es lamentable escuchar -afortunadamente, cada vez menos- a Emilio Pérez de Rozas, glosar al Barcelona hasta la extenuación, y hundir, humillar e insultar, que es lo peor, a sus enemigos blancos. Argumentos, los justos. O ninguno, si es posible.

Es lamentable escuchar a Alfredo Martínez, que siempre tiene una razón para justificar lo que pasa en Barcelona, siempre. Y siempre es siempre. Y siempre tiene una razón para pegar un palito al Real Madrid… Todo ello, desplegado, en su caso con una prepotencia y soberbia disfrazada de calma, mesura y buena educación, en plan “eh, que yo no soy como vosotros”.

Juan Manuel Rodríguez,ejemplo claro de lo que es un hooliperiodista

Juan Manuel Rodríguez,ejemplo claro de lo que es un hooliperiodista

Es lamentable escuchar a Antonio José Merchán hablando de “su” Málaga como quien habla del Bayern Munich o del AC Milan. Y da lo mismo el tema de la tertulia en cuestión. Él termina siempre hablando del Málaga. Sí o sí. Y podría seguir citando más nombres, pero entonces este artículo se haría más largo, aún, de lo que ya es.

Habrá quienes digan que esto es la salsa del periodismo, que esto es lo que le da vidilla, que esto es lo que tiene el fútbol… Pues vale. A mi parece que esto distorsiona la información -bueno, llamar información a esto es ser demasiado generoso- y deja la imagen del periodista y la actividad que éste desarrolla a la altura del betún.

Antes criticábamos a los programas del corazón, por su barriobajerismo, su mala educación, su nivel de decibelios, su falta de respeto. Ahora, hemos trasladado ese modelo de “periodismo” también al deportivo. Lo llevamos claro. Vamos mejorando.

Yo puedo asumir que Poli Rincón ejerza de forofo. No es periodista, es un ex-jugador. No tengo porque exigirle ese control emocional. Yo puedo asumir que Cristóbal Soria ejerza de Rambo del antimadridismo, porque él no es periodista. Y quien dice estos dos colaboradores, puede decir otros muchos más. No digo que me guste, porque no me gusta. Pero puedo llegar a aceptarlo. Incluso a entenderlo.

Pero como periodista que soy -por estudios, no por convicción- quiero exigir, y creo que estoy en mi derecho de hacerlo, a aquellos que tienen ante si un micrófono, una cámara o una teclado de ordenador que prioricen claramente sus filiaciones deportivas y las informaciones que brindan a sus audiencias respectivas y no las pasen previamente por el colador de sus colores.

No voy a pedirles que sigan el ejemplo del maestro De la Casa. Eso ya es imposible. Hoy día, podríamos hacer una lista de todos los periodistas deportivos conocidos que hablan en radio, salen en televisión o escriben en prensa, y de todos ellos -o casi todos- podríamos escribir a su lado el equipo que les gusta. Y fallaríamos muy pocos. Por no decir ninguno. Con eso ya trago, lo cual me parece triste, pero también irreversible como tendencia.

Con lo que no trago es con que el Tiempo de Juego o el Carrusel Deportivo pueda emitirse lo mismo desde un estudio de radio que desde la barra de un bar… Con lo que no trago es con que Tiki Taka o El chiringuito de Jugones sea un pim, pam, pum que lo mismo se puede emitir desde los estudios de sus respectivas productoras o cadenas que desde los graderíos del Santiago Bernabéu, Nou Camp, Vicente Calderón o San Mamés.

Ay, querido José Ángel de la Casa… Yo sí que te echo de menos…

3 Respuestas

  1. Antonio Ros Bernal

    Me ha encantado tu artículo Víctor. Yo no he estudiado periodismo pero si lo hubiera hecho supongo que estaría bastante indignado por varias razones. Primero por el intrusismo que hay en el gremio por gente que se dice llamar periodista pero que en realidad son charlatanes que carecen de titulación. Y segundo, por el periodismo de bufanda que existe en el periodismo deportivo.

    Lo de que gente como Juanma Rodríguez sea tan seguido es simplemente porque eso es lo que la gente espera y quiere leer, fanatismo periodístico. Digo Juanma como puedo decir Emilio Pérez de Rozas o cualquiera de los que mencionas en el artículo.

    El caso de Antoñito y el Atlético (o por ejemplo Manolo Oliveros con el Barsa) se puede medio entender que sea de un equipo ya que son gente que llevan siendo el inalámbrico de un conjunto durante años…

    Responder
  2. María Eulalia Mata

    Pues yo que quieres que te diga, Jose Angel de la Casa me parecía muy aburrido en sus retransmisiones precisamente sea porque no era de ningún equipo…en cualquier caso es solo una opinión.

    Responder
    • Julián Hernández

      Pues a mi me gustaban sus narraciones, es verdad que la tv no es la radio pero se sabía manejar muy bien en el medio. Los partidos en TVE sin él no son lo mismo.

      Responder

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.