Ya saben ustedes de la querencia que tiene la Agencia Tributaria española, o sea, Hacienda, de inmiscuirse en nuestras vidas, pero siempre con la mejor de las intenciones. Ya saben ustedes, hay que pagar a los profesores, hay que pagar a los médicos, hay que pagar las carreteras… Incluso hay que pagar a los políticos. Y todo eso se financia con impuestos.

Después de mucho tiempo persiguiendo al pequeño empresario, al autónomo que declaraba algo menos de lo que ganaba, o la micro pyme que eludía algunos pagos de IVA gracias a la ingeniería contable tan de moda en estos momentos, alguien cambió el chip en dicha institución. ¿Cuanto puede haber defraudado un tipo que declara ganar 25.000 euros al año? ¿Otros 25.000? En impuestos, ¿cuanto puede resultar? ¿2.000 euros? ¿3.000? ¿5.000?

Vayamos a por las grandes fortunas, como dicen los populistas y no aconsejan los expertos, que el pellizco que podamos meterle a ese gremio será ominosamente más grande y sustancioso. Y de un tiempo a esta parte, el punto de mira está puesto en los deportistas de élite en general, y en los futbolistas en particular. Por ese trance han pasado ya Messi, Mascherano, Alexis, Neymar, Xavi Alonso, Coentrao, Pepe…

Hace ya algunos meses, el diario El Mundo inundó durante unos días los kioscos españoles con informaciones que hablaban de operaciones algo turbias con las cuentas de Cristiano Ronaldo. Aquello pareció quedar en agua de borrajas, pero a finales de mayo, la Agencia Tributaria volvió a las andadas y denunciaba a Cristiano por un presunto fraude de unos 15 millones de euros. Y la bomba explotaba ayer viernes: según el diario portugués “A Bola”, Cristiano tiene decidido dejar el Real Madrid.

Resulta que el pobre Cristiano se siente maltratado por el club que religiosamente le paga, dice (a sus allegados) que no le han apoyado en este “problemilla”, que el origen radica en una mala gestión de las cuentas por parte del club y total, que no le mola nada la posibilidad de seguir en el equipo siendo protagonista de las noticias de la sección financiera de prensa, TV y radio. Si la exigente afición blanca le ha pitado en las buenas (como esta misma temporada), ¿qué harán si se confirma que el angelito portugués intentó pagar menos impuestos de los debidos? Mucho me temo que la afición blanca no sería tan comprensiva con CR7 como lo está siendo la catalana con Leo Messi.

No sé lo que pensará Flo(rentino) Pérez al respecto, pero a mi me parece que Hacienda está haciendo un inmenso favor al Madrid si gracias a esta operación, Ronaldo ha decidido poner punto final a su estancia en Concha Espina. Me explico. A pesar de que el final de temporada que ha firmado Cristiano es excepcional -y le supondrá con absoluta seguridad su 5º balón de oro-, no podemos olvidar que es un tipo que calza ya 32 primaveras, y sólo una gestión del calendario como la que le ha impuesto Zidane ha permitido que llegara a mayo fresco como una rosa y no agotado como le ha pasado en años aneriores. Y con 32 años, no puedes esperar que cada temporada que esté por venir sea mejor que la anterior. A no ser que te llames Aritz Aduriz y desafíes a la ciencia como lo hace el delantero rojiblanco. Casos así no es que sean esporádicos, es que son casi únicos.

Cristiano besando la Champions conseguida en mayo (Getty)

Cristiano besando la Champions conseguida en mayo (Getty)

Ya escribí hace algún tiempo que los mejores años de CR7 pasaron y que lo que queda por venir no será igual de bueno. También es cierto que tiene un nivel de desempeño tan grande, su superioridad sobre el escalón inmediatamente inferior es tan apabullante, que Ronaldo en suave bajada y decadencia seguirá siendo uno de los grandes durante varios años más.

El caso es que yo creo que Cristiano no podrá mejorar ya lo que ha hecho en su historial deportivo. Y ahora, gracias a Hacienda, el de Madeira dice no que se quiere ir, sino que se va. Pues nada. Un lazito y a otra cosa mariposa. Las cifras que se manejan en torno al traspaso de Ronaldo rondan los 200 millones (que menos si pagas 45 por un niño de 16, pides 90 por Morata o te piden 120 por el imberbe Mbappé). Sacar 200 millones por Cristiano, con 32 años, me parecería la operación del siglo. Yo no me lo pensaría ni un minuto. Otra cosa es que, actualmente, tengas a tiro al próximo Ronaldo, pero bueno, el fútbol son ciclos. No siempre puedes tener en tu plantilla al rey del mundo.

Con esos 200 millones, el Real Madrid seguro que puede hacer un par de fichajes apañados (y si tuviera un director deportivo como Monchi, hasta cinco o seis), incluso quizá tres, y no solo recuperará todo lo pagado por Cristiano, si no que lo devolvería al mercado después de haber ganado (con él, pero no necesariamente gracias a él), entre otras cosas, 3 Champions, 2 Ligas y 2 Copas.

El problema de estos traspasos y fichajes es que está todo tan desmesurado, y se oyen unas cifras tan insultantes por verdaderas medianías que hoy día, triste es reconocerlo, 200 millones dan para poco en un club como el Real Madrid. Pero te quitas de encima un problema y muy serio, que sería el de tener que decir adiós, cuando le hubiera llegado el momento, a uno de los jugadores más grandes que el Real Madrid ha tenido en su historia. Después de las recientes “salidas” de Raúl y Casillas, era para temerse lo peor, con la absoluta seguridad, conociendo el ego disparado de Cristiano, que nada de lo que hubiera hecho Flo(rentino) Pérez como paso previo a su retirada del fútbol “serio” habría sido suficiente. Ahora, ese homenaje quedará pendiente para el futuro, para cuando CR7 decida que deja el fútbol para irse a “jugar” a Qatar o tostarse al sol en alguna isla perdida del Pacífico.

Así que un problema menos, y algunos millones más para las cuentas blancas. Eso sí, la parroquia madridista tendrá que ir pensando en qué jugador será acreedor la próxima temporada de su sonatina. ¿Quizá el sobre fichado Gareth Bale?

Sobre El Autor

Existen 2 frases que me definen futbolísticamente: “Ningún jugador es tan bueno como todos juntos” (Alfredo Di Stéfano) y “En fútbol se pasa de puta a monja en cinco minutos” (Joaquín Caparrós).

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