El Real Betis Balompié ya está en Primera División. El equipo de Mel derrotó al A.D. Alcorcón y se proclamó campeón de Segunda División con dos jornadas de antelación. Los béticos estamos de enhorabuena, pero desde ya hay que mirar al futuro para que este ascenso sea el último.

Cuando el Betis perdió frente al Alavés en la jornada 14 y cesaron a Julio Velázquez, el equipo verdiblanco ocupaba la sexta posición en la tabla y se encontraba a ocho puntos de la U.D. Las Palmas y del Girona. Desde aquel día, el Betis tan solo ha perdido un partido y ha logrado un ascenso inesperado en el mes de noviembre. El trabajo de Merino (4 victorias en 4 partidos) y Mel es incuestionable. Resucitaron a un muerto y han devuelto la ilusión a los béticos.

Afición Betis

Las gradas del Villamarín pidiendo un Betis grande

El pasado domingo en el Villamarín, ante más de cuarenta y ocho mil espectadores, llegó el momento que todos esperábamos. La faena estaba hecha y el Betis no podía dejar escapar la salida a hombros por la Puerta del Príncipe por culpa de la estocada definitiva. Y no lo hizo. Rubén Castro por dos veces (32 goles esta temporada) y Jorge Molina certificaron el ascenso y las gradas de Heliópolis estallaron de alegría. Ni la lluvia caída durante la segunda mitad pudo con las ganas de celebrar la victoria que devolvía al Betis a su sitio.

Y ahora es el momento de ponerse serios. El club debe ponerse manos a la obra de inmediato. Los béticos se merecen un equipo y una entidad a la altura de ellos. Ya está bien de repetir errores del pasado. Es hora de cimentar un futuro estable, sin sobresaltos, que permita a la afición bética celebrar logros más importantes. Un club como el Real Betis Balompié no puede pasar los apuros y las penalidades que ha pasado últimamente. Hay que pegarle una patada a la historia de sinsabores y de caídas estrepitosas después de alcanzar la gloria a la que nos ha acostumbrado nuestro equipo del alma.

Hay que canalizar toda esta alegría en post de un proyecto que ilusione al bético. Hay que ser consciente de que será difícil porque, no nos engañemos, el Betis tiene un convulsa situación institucional. De momento dejemos trabajar a los que están, con el mayor consenso posible y confiando en que las decisiones que se tomen, lleven al Real Betis Balompié a buen puerto, para que nunca más tengamos que celebrar un ascenso.

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