Decía el otro día Luis Enrique que la profesión de entrenador es una profesión de riesgo. Muy bien pagada, eso sí. Tu firmas un contrato de tres años, te despiden a los cuatro o cinco meses, y con suerte, cobras el contrato completo (sin haberlo cumplido, claro), y con algo menos, un porcentaje relativamente amplio del salario firmado. Desde luego, así querría yo un trabajo para mí. Pero ya tengo una edad.

Efectivamente, ser entrenador, al menos en España, es un trabajo peligroso, si entendemos por ello la posibilidad real y factible de que no cumplas tu contrato de manera íntegra. No es que te juegues la vida, ni nada de eso. Pero sí tienes que estar dispuesto a que cualquier mindundi como un servidor pueda poner en tela de juicio tu trabajo, tus métodos, tu gestión… Tienes que estar dispuesto a que se hable de ti, no necesariamente bien, en las tertulias futboleras de tele y radio, que como es bien sabido, están repletas de gente que sabe de fútbol mucho más que tu… Tienes que estar dispuesto a aguantar que la grada coree, si es muy educada, aquello de “Fulano, vete ya, fulano vete ya, fulano vete yaaaaaaa”; pero si la situación del equipo torna delicada, ese hermoso cántico puede convertirse en un amplio recordatorio de tu saga familiar. Y no para bien, precisamente. Pero vamos, si obviamos esto…

En la Liga BBVA ha habido ya unas cuantas destituciones: Paco Herrera (Las Palmas), Lucas Alcaraz (Levante), David Moyes (Real Sociedad), Nuno Espirito Santo (Valencia), Sergio González (Espanyol) y Rafa Benítez (Real Madrid). Y están cocinándose algunas más: la de Pepe Mel en el Betis parece ser la más avanzada, pero a medio plazo, los representantes de entrenadores visitarán ciudades tan hermosas y bonitas como Gijón o Granada, o barriadas tan populares como Vallecas (Vallekas en la jerga callejera). Tienen que colocar su mercado…

sergio gonzalez

En líneas generales, no me siento bien cuando despiden a un entrenador, porque la mayor parte de las veces, son los que menos responsabilidad tienen en lo que está pasando, pero claro, sale más económico poner de patitas en la calle a una persona que a ocho o diez… De vez en cuando, despiden a alguno por los que no siento tanto cariño. Por ejemplo, Lucas Alcaraz dejó al Aris de Salonica griego compuesto y sin mister a finales de enero de 2013 por razones estrictamente personales… Al día siguiente anunciaba su fichaje por el Granada. Muy mal, Lucas. Si no nos gusta que nos dejen con los trabajos a medias, tampoco les gusta a los equipos que los entrenadores les dejen a mitad de temporada, con el culete al aire… No, no es santo de mi devoción Lucas Alcaraz.

Como tampoco lo es Abel Resino. Entrenador de trayectoria modesta, por no decir mediocre, se cubrió de gloria en febrero de 2013, cuando ficho por el Celta de Vigo. En su equipo de trabajo figuraba Salva Ballesta, ex-jugador que fue vetado por los radicales del club vigués por su posicionamiento político. Primero, fue Carlos Mouriño el que se bajó los pantalones, y más tarde, el propio Abel, que usó, metafóricamente hablando, aquella gran frase de Groucho Marx, “estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”. Y prescindió de Salva cuando éste estaba ya a medio camino de Vigo para firmar su contrato. Luego no te quejes por las cosas que te pasan, Abel… No, no es santo de mi devoción Abel Resino.

De los seis entrenadores destituidos en Primera de momento, me llama la atención varias cosas. Por ejemplo, la paciencia de la afición de Mestalla. En mayo Nuno era el entrenador que había devuelto al club a la élite europea, y ya en la pretemporada de esta temporada supo que tenía la X puesta. Si luego, encima, los resultados no acompañan -demasiado-, estás vendido. Destituido por ir noveno, y no ser capaz de pasar la primera fase de la Champions.

También Sergio González provocó elogios y alabanzas la pasada temporada en la grada perica, pero este año no le perdonaron ni las toses, y en la jornada 15ª fue despedido, con el equipo en la 12ª posición. Paco Herrera fue el héroe del ascenso de U.D. Las Palmas después de muchos años en Segunda, pero el respeto y el cariño dura lo que dura… En la jornada 8ª fue puesto en la calle, con el equipo en 19ª posición. Tengo dudas, muy serias, sobre el efecto Quique Setién.

A Moyes le ficharon el año pasado en San Sebastián para reemplazar a Jagoba Arrasate. No es que se notara una gran mejoría en el rendimiento de los txuri urdin, pero se le mantuvo en el puesto. Este año, no ha pasado de la 9ª jornada, con el equipo en 16ª posición. Ahora, con el “salao” de Eusebio Sacristán, han ganado un puesto siete jornadas después.

Rafa Benítez renunció también a su dignidad el día que en rueda de prensa habló de la conspiración mundial que existe contra el Real Madrid, su presidente y su entrenador, y Flo le ha premiado algunos días después con el despido, como mandan los cánones del Bernabéu. A mediados de diciembre Rafa era la solución, y la víspera de Reyes se convirtió en un problema tan grande que sólo lo podrá solucionar un tal Zidane, Zinedine Zidane…

Ser entrenador, desde luego, es una profesión de riesgo. Mucho menos peligrosa que la de aficionado, que pita y silba al sol que más calienta, y si no, que le pregunten a Pepe Mel; o la de periodista/tertuliano, que es capaz de decir una cosa y la contraria en los noventa minutos que dura un partido de fútbol. Me fascina la capacidad para cambiar los pareceres sobre entrenadores y jugadores no sólo a lo largo de una trayectoria deportiva, algo que es comprensible, si no en la misma temporada. CR7 ya no vale para el Real Madrid porque es un jugador del montón -esto se ha oído en alguna cadena de radio española. Y si del Bicho se dicen tales cosas, ¿qué puede esperarse del otrora jugador franquicia Carlos Vela para la Real? Oyes hablar al corresponsal de turno desde Donosti y parece que se refiriera a un jugador de preferente…

Lo dicho, media docena van ya sin haber acabado la primera vuelta, así que fácilmente pasaremos de la decena de despidos, como casi todos los años. Pero a aquellos que planifican como el trasero de la Kardashian, a aquellos que te doran la píldora hasta que dejas de serles útil, a aquellos que pitan y pitan y vuelven a pitar…  A esos, ¿quien los despide?

Sobre El Autor

Existen 2 frases que me definen futbolísticamente: "Ningún jugador es tan bueno como todos juntos" (Alfredo Di Stéfano) y "En fútbol se pasa de puta a monja en cinco minutos" (Joaquín Caparrós).

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