Con una cuarta parte de la Liga ya jugada, hay ciertas impresiones que pueden ir desgranándose. Qué el Leganés es un equipo rocoso hasta decir basta, que el efecto Setién en Sevilla parece más potente que el efecto Mel en Coruña -ya finado-, o que en Bilbao ha vuelto a los videoclubes un clásico: “Alguien volará sobre el nido del cuco”… Pero de todo lo visto hasta la fecha, un servidor se queda con el extraordinario rendimiento que está teniendo el Valencia de Marcelino García. Y aprovechando la simpatía que siento por el personaje, vamos intentar destripar al equipo che, averiguar el por qué de su excelso rendimiento.

Una de las frases más repetidas en cualquier bar de España es que entrenar al Madrid o al Barcelona es fácil. Suelen tener las mejores plantillas de la Liga y cualquier advenedizo como podría ser mi caso sentiría la tentación de poder sentarse en esos banquillos y aspirar a ganar algo con blancos o culés. Incluso parece sencillo también entrenar al At. Madrid, al Sevilla, al Valencia… Y la verdad, cada vez estoy más convencido que eso de entrenar no es tan fácil, y que la importancia que tiene el mister en el devenir del equipo es fundamental. Intentaré argumentar mis ideas.

El Valencia venía de firmar dos temporadas nefastas (en ambas acabó en 12º lugar) y de repente, este año se encuentra 2º, a 4 puntos del Barcelona, invicto después de 10 partidos y transmitiendo unas sensaciones extraordinarias. Cuando las prestaciones de un año para otro cambian tanto, sólo hay dos sitios a donde mirar: jugadores o entrenador.

En cuanto a la plantilla del Valencia, yo sostenía la temporada pasada que el equipo tenía jugadores para pensar, como poco, en clasificarse para la Europa League. El problema radicaba en que un equipo como el Valencia, con una afición exigente como ninguna en España, no puede tener en el banquillo a proyectos de entrenadores como Pako Ayestarán (intentando ahora reanimar a la U.D. Las Palmas) o el plúmbeo Gary Neville. El Valencia necesitaba un entrenador de verdad. Y sabía quien era su hombre. Lo intentó ya el año pasado, pero la legislación española impidió que Marcelino pudiera asumir la dirección del club levantino. Fichado apenas terminada la Liga, y con plenos poderes, ha hecho algunos cambios en el equipo, y no toda en la plantilla como tal.

Guedes marcando Valencia

Guedes una de las novedades del Valencia esta temporada, llamado ya por muchos “Guedes I de Mestalla”

En cualquier caso, repasemos el once inicial valenciano, en comparación con el de la temporada pasada, a ver si podemos encontrar ahí el brutal giro en el rendimiento deportivo del club. En la portería ha habido cambios: se fue Alves y ha llegado Neto. Se fue un buen portero y ha llegado otro buen portero. Ya está. Ahí no creo que esté ninguna de las claves de este Valencia. Si Alves siguiera siendo el portero titular, no creo que el devenir competitivo de los blancos fuera muy diferente del actual. Así que por ahí, no.

Vayamos a la defensa. El año pasado los titulares fueron Cancelo, Gaya, Mangala y Garay. Este año se ha suplido la venta de Cancelo con la titularidad de Martín Montoya (ya en la plantilla la temporada pasada), y Gabriel Paulista, procedente del Arsenal ocupa el puesto de Mangala. O sea, un jugador nuevo de cuatro.

En el centro de campo los titulares en la temporada 2016-17 eran Parejo, Enzo Pérez, Carlos Soler, y en menor medida, Mario Suárez. Este año el medio campo es para Parejo, Soler… y Kondogbia (cedido por el Inter de Milán), todocampista que explotó en el Sevilla hace unos años, pero que desde su salida de Nervión parecía estancado en su progresión deportiva. Al fin y al cabo, tiene sólo 24 años. Es decir, de nuevo, una sola novedad.

Para finalizar, vayamos a la delantera. La temporada pasada, indiscutibles hubo pocos en esa demarcación. Zaza, desde que llegó y quizá Munir y Nani (pero también jugaron mucho Santi Mina, Rodrigo y Orellana). La delantera del Valencia 2017-18 la componen Zaza, Rodrigo y Guedes, cedido por el PSG.

Es decir, en el once tipo del Valencia este año hay cuatro caras nuevas, Neto, Gabriel Paulista, Kondogbia y Guedes, Buenos futbolistas, pero ¿tan buenos como para justificar por sí mismos la prestación del Valencia? Ninguno de los cuatro es una estrella (Kondogbia apuntaba maneras hace años, ahora vamos a ver en qué acaba la temporada; y Guedes es muy joven) y me cuesta creer que el impacto de los cuatro en el club haya sido tan potente como para justificar per se el cambio de registro del Valencia.

Pero ya hemos dicho que estos jugadores (y algunos más: Murillo, Pereira, Maksimovic…) no han sido las únicas novedades del Valencia. En cuanto pudieron, en Mestalla hicieron oficial el fichaje de Marcelino García, el entrenador que ya quisieron el año pasado pero no pudieron fichar. Y he ahí donde radica la mayor parte del éxito de este nuevo Valencia.

En algún artículo pasado mío me refiero a Marcelino como el Mourinho español. Y sigo pensando lo mismo. Es un entrenador que no necesita abuela, prepotente y soberbio, protestón y quejica. Pero aparte de esto, es un entrenador como la copa de un pino. De hecho, a diferencia de Ayestarán o Neville, podríamos decir que él sí es un EN-TRE-NA-DOR. Tiene control absoluto sobre la plantilla, sobre lo que comen, beben y respiran; todos los jugadores han perdido, de media, entre cuatro y cinco kilos; y sobre todo; tiene una idea, sabe lo que quiere hacer, como hacerlo y qué quiere sacar de sus jugadores. Y ahí está.

Marcelino no es la alegría de la huerta, pero tampoco le contrata nadie para eso. Es un tipo que sabe lo que tiene que hacer, de qué va su trabajo y no se casa con nadie. Ha rehecho el equipo como hay que hacerlo, de atrás adelante, dotándole de la firmeza defensiva de la que adolecían en años pasados. Y aprovecha al máximo el talento que tiene en el equipo para ser el segundo mejor ataque de la Liga, con sólo un gol menos que el todopoderoso Barcelona.

¿Podrá aguantar todo el año a este nivel? Podría. La plantilla no es demasiado larga, las cosas como son, pero no tiene competición europea, y eso puede ayudarle a tener al equipo más fresco. En cualquier caso, es un firme candidato a clasificase para la Champions el año que viene. Lo único que le falta al Valencia es que contrate un asesor de imagen (a Marcelino) a ver qué se puede sacar de él, aparte de ese rictus de enfado permanente que lleva puesto.

Lo dicho, para eso sirve un entrenador. Para entrenar. Y sacar el mejor rendimiento de sus jugadores, tengan el nivel que tengan. Y Marcelino García, no cabe duda ninguna, lo es.

Sobre El Autor

Existen 2 frases que me definen futbolísticamente: “Ningún jugador es tan bueno como todos juntos” (Alfredo Di Stéfano) y “En fútbol se pasa de puta a monja en cinco minutos” (Joaquín Caparrós).

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