Cuando un estudiante Erasmus es futbolero no sólo corre el riesgo de enamorarse de su ciudad de destino. También puede que acabe encariñándose del equipo local. Y he de confesar que esto es lo que me sucedió a mí durante mi periplo en el norte de Francia. El LOSC Lille siempre estará entre mis predilecciones balompédicas y no son pocas las veces que acudo a los marcadores para ver cómo va en la Ligue 1. Y ya son varios los años en los que la situación de un club que ganó Liga y Copa en esta década preocupa y mucho. Pero nunca tanto como ahora, ya que actualmente es penúltimo en la tabla sin visos de mejoría. Vamos a analizar la situación de un equipo que cuando lo conocí jugaba en un estadio multiusos poco acorde y contaba en sus filas con los prometedores Kevin Mirallas, Yohan Cabaye o Adil Rami.

Pero los dogos, como se les conoce en el país vecino, estaban entonces en pleno ascenso. El equipo se consolidaba bajo las órdenes de Claude Puel y se convertía en un fijo en Europa. La construcción del nuevo estadio y varios traspasos millonarios después remataban una época dorada con doblete en 2011. Éste se consumaba con Rudi Garcia como entrenador y en plena transición entre los dominios de Olympique de Lyon y el actual del PSG. Pero en los años posteriores, todo lo ganado desde la secretaría técnica se perdía en las ventas de los jugadores clave para los rojos. El equipo aguantaba a duras penas la pelea por entrar en Champions mientras el desmantelamiento de la plantilla se producía a marchas forzadas, vendiéndose a Hazard, Gervinho, Debuchy, etc.

En la 2015-2016 ya no quedaba nadie que tirara de las riendas del equipo. Se había vendido a todos los futbolistas de peso del club y Hervé Renard se tendría que conformar con el talento de los canteranos. Tanto fue así, que la temporada la cerró con el veterano Antonetti en los banquillos, que supo cambiar la tendencia para acabar clasificando a los dogos para Europa. La reacción no duró mucho y la convulsa situación extradeportiva del siguiente curso colocó en la primera vuelta al LOSC en puestos de descenso. Con el eterno interino Collot al mando y consumada ya la venta del club al luxemburgués Gerard Lopez, el equipo ya a las órdenes de Franck Passi, pudo terminar en un inesperado 11º puesto.

Bielsa entrenando Lille

La “locura” de Bielsa ha dejado al Lille en puestos de descenso

Pero en esta temporada parecía que se revertiría la situación. Presidente nuevo, el mediático Marcelo Bielsa en el banquillo y la adquisición de jóvenes promesas como el exculé Edgar Ié, Thiago Mendes o el caro Thiago Maia. Sin embargo, al entrenador chileno no le conocen como loco por casualidad, y acabó el año destituido con toda la polémica que le caracteriza. Parece ser que se fue a Chile sin permiso del club entre otras faltas que el club denunció para que un Tribunal determinara que Bielsa tendrá que indemnizar a los norteños. Pero el descalabro deportivo ya era una realidad y ni Christophe Galtier, exSaint Etienne, es capaz de darle la vuelta a este Lille.

Aún quedan ocho jornadas en la Ligue 1 y los dogos aún conservan algún jugador de calidad, como la eterna promesa Benzia o el marfileño Pepe. Por mi parte, estaré pendiente del futuro de un equipo que ya se encuentra en mi corazón futbolero. ¡Allez le LOSC!

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