Antes de que Benedicto XVI renunciara a su cargo de Papa, dijo que los tres Reyes Magos eran andaluces. Se le olvidó al antiguo Pontífice decir una obviedad: también eran del Betis.

Y como la situación del equipo de mis amores es la peor de todas las posibles, es una obligación como bético pedirles a Melchor, Gaspar y Baltasar regalos para que la salvación sea un hecho a final de temporada.

Esperemos que los Reyes Magos escuchen las plegarias béticas

Esperemos que los Reyes Magos escuchen las plegarias béticas

Para que eso ocurra, deben los tres reyes proporcionarles a los encargados de hacer los fichajes invernales, sabiduría y buen ojo, para que los refuerzos sean precisamente eso: refuerzos. Para ser más concretos y no dar lugar a malentendidos, sería conveniente que nos regalaran, al menos, dos delanteros, un centrocampista y un lateral derecho.

Si se diera el caso de que los Reyes fueran demasiado béticos, no estaría mal un portero y otro defensa o mediocentro. El panorama que tiene por delante el Betis es complicadísimo, y recurrir a los Reyes Magos no está de más.

Bromas aparte, lo comentado anteriormente es necesario y de vital importancia para un club que, cuando tiene todas las papeletas para dar el do de pecho y pegar un salto de calidad en sus aspiraciones, acostumbra a meter la pata y decepcionar a todo el que siente en verde, blanco y verde. Pasó el año que se clasificó para la Champions League tras quedar cuartos en la Liga y ganar la Copa del Rey. Ese año estuvo rondando los puestos de descenso toda la temporada y se salvó en la penúltima jornada. Ahora son otros los dirigentes y los encargados de fichar, pero se han cometido los mismos errores.

El mercado que recién se abrió, le da la posibilidad al Betis de reparar los fallos cometidos en la planificación veraniega. Como no lo haga bien y pronto, el descenso será inevitable. En los dos próximos partidos (Valladolid y Osasuna) quedará marcado el destino del club de Heliópolis.

Si gana cimentará las bases de la recuperación. Si no lo hace, ya sabemos que ocurrirá.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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