Ha empezado el Mundial de Rusia y, tras el primer fin de semana, no nos queda muy claro a quién debemos considerar favorito. El ritmo de las sorpresas ha ido in crescendo dando lugar a la primera edición de una Copa del Mundo en la que ni Brasil, ni Alemania, ni Argentina han logrado ganar en el primer partido.

Tras el espectacular rendimiento de la local Rusia ante la timorata Arabia Saudí que abrió el telón del pasado jueves, el viernes presenciamos el primer duelo entre dos de los candidatos al título. España y Portugal no defraudaron y dejaron un partido espectacular, sobre todo para el espectador imparcial. Como pueden leer en las crónicas de mis compañeros del pasado sábado, nuestra selección desplegó el estilo de juego habitual, manejo el balón y tuvo momentos de brillantez, pero pagó cara una serie de errores y despistes puntuales. Lo bueno es que, a pesar de la inusual semana previa al Mundial que vivió La Roja, el equipo ha respondido, sigue funcionando y en cuanto a actitud no se echa en falta ni una migaja (como no podía ser de otra forma), levantando un partido que se fue al descanso con cara de funeral. Lo malo es que algún detalle sí parece que chirría, hubo despistes, los cambios nos hicieron perder el control del partido, y nuestro portero (lo siento) es un flan. Y en esos detalles tal vez tenga influencia la ausencia de un entrenador que haya trabajado con el grupo en estos años, y esos detalles pueden mandarte a casa en un cruce eliminatorio.

En cuanto a nuestro rival y vecino luso, bromeaba con los compañeros de la redacción diciéndoles que me parecía la Grecia que ganó la Euro de 2004, pero con Cristiano en lugar de Charisteas. Es un equipito muy bien organizado por Fernando Santos, pero como hay otros tantos en este Mundial, pero éste tiene al futbolista con mayor facilidad para marcar que existe en el planeta. A los cuatro minutos ya había provocado un penalti y anotado su primer gol, al filo del descanso De Gea le regaló el segundo, justo antes del final empató con un gran gol de falta. Cristiano Ronaldo está suelto y ha olido sangre, mientras él siga así Portugal será peligrosa, aunque será difícil volver a repetir la hazaña de la Eurocopa si el resto no colaboran un poco más.

El sábado al mediodía, Francia ganó sin brillar en un partido que en principio parecía sencillo ante Australia. Su faena de aliño, sin creación en el medio del campo y dependiendo de la genialidad de los tres delanteros que corren el peligro de perderse entre “falsos nueves” y cambios de banda. Entre un penalti y una jugada de potencia de Pogba (120 millones de euros de potencia y nada más). Vistas las prestaciones del resto de favoritos, podemos decir que al menos ganaron.

Peor le fue a Argentina. Vista la irregular fase de clasificación y el escaso rendimiento en los amistosos previos tampoco es de extrañar que esta vulgar selección albiceleste no pasara del empate ante la rocosa y simpática selección de Islandia. Reconociendo que el dominio de los sudamericanos fue absoluto, la espesura de su juego en el centro del campo les convirtió en carne de cañón ante un equipo que sabe defender y que tiene el orden y la solidaridad por bandera. Argentina depende casi en exclusiva de Messi, como decíamos de Portugal con Cristiano, y el sábado el capitán no logró encontrar huecos y no pudo solucionar la papeleta a sus compañeros ni siquiera de penalti (ya no sorprende que Leo falle en esa faceta). Los de Sampaoli se han complicado la vida y tendrán que sudar ante uno de los tapados de este Mundial, Croacia, si no quieren quedar fuera.

Messi falla penalti Islandia

Pero el plato fuerte nos lo guardaba este Mundial para el domingo. Primero, la actual campeona, Alemania, la que siempre responde, pegó el primer petardazo serio del torneo. Ante una selección mexicana alegre y vistosa, que supo aguantar atrás y que salió al contraataque de maravilla, Hirving Lozano opositó a nombre propio del Mundial e hizo que se le vieran las costuras a los de Joachim Löw. Al mediocentro Kroos – Khedira le falta más peso, no funciona. Y lo Özil ya resulta preocupante. Delante, Werner es un muy buen delantero, pero no es el matador que otras veces han lucido los germanos. El técnico de la Selva Negra tendrá que darle algunas vueltas al sudoku que tiene delante, ya que dispone de jugadores, pero no están al nivel que se espera de ellos.

Cerraba Brasil el fin de semana. Parecía que Suiza debía ser la víctima propiciatoria de la gran favorita del campeonato, pero la primera jornada de un Mundial la carga el diablo, y los helvéticos son una máquina de precisión difícil de desmontar. Como puedo ver España en un amistoso previo al Mundial, los suizos son un equipo con poca presencia arriba pero con un sólido entramado defensivo. No hubo huecos para que los Neymar, Willian, Paulinho o Gabriel Jesús rompan al espacio, y a pesar del golazo de Coutinho y de las múltiples ocasiones de las que gozaron, no se les vio cómodos en ningún momento y no pasaron del empate. No nos engañemos, Brasil sigue asustando en el Mundial, pero un poco menos que antes.

Hoy nos queda por ver a otros dos equipos muy a tener en cuenta: Bélgica e Inglaterra, de cuyos partidos mañana daremos cuenta. Pero aunque el nivel de los favoritos nos pueda hacer desdeñarlos, hay que tener en cuenta que estamos ante el partido de debut, donde todos los equipos tienen las esperanzas intactas y en el que los pequeños pueden especular. En las siguientes jornadas, cuando todas las selecciones tengan que arriesgar algo más, podremos ver dónde está cada una. Esto no ha hecha más que empezar, pero ya tiene mucho que contar.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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