El RB Leipzig consiguió que los tres puntos se quedaran en casa gracias a un partido serio y bien trabajado. Mientras, un Bayern Munich que ya se deja llevar hacia el título volvió a perder en Bundesliga 14 partidos después, se mostró muy por debajo de su rival, pero a pesar de ello en el arreón final estuvo muy cerca de lograr el empate.

Esta era la primera jornada en la que el Bayern tenía la opción de proclamarse campeón matemáticamente, a siete partidos del final, aunque para ello necesitaba que no ganaran ni el Schalke 04 (a 20 puntos en la clasificación) ni el Borussia Dortmund (a 21). Dado que el sábado ganó el equipo minero y que los de negro y amarillo hicieron lo propio el domingo a mediodía, el partido ya arrancaba sin opciones inmediatas de título para el Bayern. Mientras, los de las bebidas energéticas se presentaban con más necesidad. Con 40 puntos eran sextos, a cuatro puntos del Bayer Leverkusen, que marca el último puesto de Champions, y con el Eintracht por medio a dos puntos. Además, por detrás el Hoffenheim con 38 puntos le presionaba con la opción de dejar al ambicioso proyecto de Red Bull fuera de las competiciones europeas.

El gigantón y malencarado austriaco Ralph Hasenhüttl, quien, por cierto, terminó su carrera como jugador en el equipo de reservas del Bayern Munich, planteó un partido intenso, con presión alta y transiciones rápidas. El dibujo fue un 5-3-2, con dos carrileros que ofrecían mucho apoyo al centro del campo y un mediapunta casi integrado entre los delanteros. Esta disposición hizo que su centro del campo se comiera al del Bayern y diera sensación de dominio del partido. Heynckes, por su parte, dio descansos y no trabajó tanto la preparación del partido. Dispuso su habitual 4-3-3 de toda la campaña en el que se notaron las ausencias y la falta de necesidad y tensión competitiva.

En la portería local formó el hungaro Gulácsi, poco exigido por los bávaros, aunque dejó alguna parada de mérito y poco más pudo hacer en el gol recibido. Enfrente, Ulreich sigue cumpliendo en el difícil papel de suplir a un superclase como es Neuer. Ayer tuvo trabajo, salvando incluso algún mano a mano, y en nada se le puede culpar de la caída de su equipo.

La defensa de cinco sajona contó con Ilsanker como libre con Upamecano a su izquierda y el francés Konaté a su derecha, que con tan solo 18 años dejó un recital de superioridad física ante sus rivales. En general, no se complicaron, aunque se vieron aculados en los últimos minutos por el empuje de sus rivales y la falta de oxígeno de las líneas de contención de delante. El ex de la Real Sociedad Bruma y Laimer fueron incansables como carrileros. Con mucha presencia arriba (sobre todo Bruma por la izquierda), fueron un gran apoyo para generar superioridad en la medular. Más imprecisos estuvieron los de Heynckes, con Hummels y Süle como centrales con problemas por la velocidad de sus rivales y por la presión que ejercieron sobre ellos para la salida de balón. Poco ayudó Kimmich como lateral derecho, que ni siquiera terminó el partido, y algo más Alaba por la izquierda, pero sin continuidad.

En el centro del campo fue donde se fraguó el dominio del Leipzig. Con Naby Keita por delante, casi como un tercer delantero, y con Demme y Kevin Kampl para la creación y la destrucción de la línea medular, los tres se convirtieron en los mejores jugadores del encuentro. El alemán Diego Demme merodeó por delante de la defensa, interrumpiendo el juego entre líneas de sus rivales y sacando con mucho criterio la pelota. Kevin Kampl fue el mejor del partido, abarcó mucho terreno demostrando muy buen criterio en cada jugada y mandó sobre nada menos que todo un Bayern Munich. Ha desplazado esta temporada a Naby Keita de funciones de creación y conexión entre el medio y la delantera, algo lógico teniendo en cuenta que es la apuesta de futuro frente al guineano, que la próxima campaña se marcha a lucir su enorme talento al Liverpool. Allí, puede ser un buen sustituto de Coutinho, también con un físico liviano pero con una visión de juego espectacular. De momento, ayer jugar tan adelantado le perjudicó, demasiado cerca de los defensas pierde presencia por su poco peso, pero aun así, anotó el primer gol, asistió en el segundo, y fue un dolor de cabeza para sus rivales. Del centro del campo del Bayern poco se puede decir (al menos, poco bueno). Vidal y, sobre todo, Rudy, naufragaron ante la superioridad numérica y de intensidad de los sajones. Tan solo James generó algo de juego, aunque fuera a chispazos, y regaló una asistencia espectacular en el gol visitante.

Arriba, el RB Leipzig empezó con el danés Poulsen de ariete y el austriaco Sabitzer como segunda punta. El primero estuvo lamentable, se mostró y apareció mucho, no dejó de pedir el balón y de moverse, ayudó mucho en la presión, pero fue el mejor del Bayern. No acertó casi en ninguna acción, y en algunas apenas pareció un futbolista profesional, destruyendo muchas de las jugadas que brillantemente creaba el centro del campo de su equipo. De Sabitzer poco podemos decir, ya que se fue lesionado a los diez minutos. Heynckes presentó una línea atacante extraña, con Müller muy abierto a la derecha y poco sustancial, un gran jugador al que la gasolina se le está acabando pronto (aunque parezca que lleva toda la vida jugando solo tiene 28 años). En la izquierda, el rápido Bernat pudo aparecer en alguna ocasión con terreno por delante en tres cuartos, pero con Konate enfrente, no pudo lucir. Como ariete, dio descanso a Lewandowski para situar al peculiar Sandro Wagner. Llegado este invierno del Hoffenheim, este punta alemán es una mezcla de Diego Costa y Carsten Jancker, pero de marca blanca. Presente en todas las disputas y amante del juego subterráneo, su mayor potencial está en el sacrificio y en el aprovechamiento del juego aéreo, como demostró en el encuentro.

Del banquillo local salió Werner a los diez minutos por el lesionado Sabitzer, aportando calidad, movilidad y un gran gol. A 20 minutos del final, Keita dejó su lugar a Forsberg, que poco pudo aportar ante el cansancio de sus compañeros y la presión creciente del ataque muniqués. En los últimos siete minutos, el propio Werner volvió a dejar el campo para dar paso a Augustin, con el que Hasenhüttl quiso meter velocidad y físico para tratar de no quedarse encerrados en su campo. Heynckes introdujo a Ribery por Bernat a media hora del final, dejando el francés algún buen desborde por la izquierda. En el minuto 72, Lewandowski entró por James, aumentando la presencia de su equipo en el área rival. Por último, a diez minutos de finalizar, Rafinha entró por Kimmich para hacer más incisivo ese lateral derecho.

Aun estaban ambos equipos tanteándose en los primeros minutos cuando el Bayern, con una jugada de Müller por la derecha, que cedía para James y con un centro perfecto desde la frontal del crack colombiano a la cabeza de Wagner, lograba el 0-1. Sin despeinarse, casi sin empezar a jugar. Y muchos minutos pasaron sin que el Bayern casi no jugara a nada, ya que el primer tiempo fue completo para el equipo dueño del Red Bull Arena. A pesar de los fallos de Poulsen, los rechaces del meta Ulreich e, incluso, un balón que sacó Süle de la línea, a los 37 minutos el equipo local encontraba el empate en una bella combinación entre Laimer, Werner y Keita, que el guineano alojaba en el fondo de las redes entre rebotes y varias piernas.

Desde entonces hasta el descanso, el RB Leipzig se dio un pequeño descanso, para volver a acelerar en el segundo tiempo. Sin que el Bayern encontrara salidas y con la necesidad clasificatoria del equipo local demostrada en el interés puesto sobre el césped, acababan de cumplirse diez minutos de este segundo acto cuando Kampl sacó el balón de atrás, encontró la carrera de Naby Keita ya en campo rival y éste puso un balón profundo buscando la poderosa diagonal de un Werner que aprovechó el resbalón de Hummels para plantarse en el área y definir brillantemente. Un gran gol que a la postre valdría una victoria. Con el resultado a favor y la gasolina en la reserva, los sajones fueron retrasando líneas mientras los cambios y el orgullo bávaro les hacía adelantarlas. Con alguna buena parada de Gulácsi, errores de Vidal o Hummels en remates francos e incluso la revisión vía VAR de una posible mano de Ilsanker, los de Leipzig aguantaron el tipo.

Tres puntos de oro para los locales, que les permite seguir en la lucha por volver a ser equipo de Champions en la próxima edición mientras tratan de seguir avanzando en la presente Europa League. Tras esta jornada, abre ya ventaja de cuatro puntos con el Hoffenheim, y se deja al Bayer Leverkusen a un punto y al Eintracht (que marca la Champions) a solo dos. Por parte del Bayern, poco problema. Heynckes se permitió dar descansos consciente de que el título es solo cuestión de tiempo, aunque su ventaja se viera reducida a 17 puntos sobre el Schalke 04 y 18 sobre su próximo rival, el Borussia Dortmund. En la próxima jornada, nueva opción de ser campeón, ganando siempre que los mineros no lo hagan.

En definitiva, un partido entretenido, con detalles de gran calidad, en el que el Bayern, a pesar de sestear, pudo haber sacado un punto en el tramo final. Algo que demuestra la gran superioridad de este equipo sobre sus rivales en el fútbol alemán.

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