Sé que llego un poco tarde, pero no podía pasar que mi primer artículo tras ganar la décima no fuese dedicado al Real Madrid.

Fue un partido agotador, tanto para los que corrían tras el balón en el terreno de juego como para los que lo veíamos desde casa (aunque nosotros teníamos la cerveza más a mano). El Atlético acariciaba la orejona cuando un gol de Sergio Ramos, en el minuto 93 (que se dice pronto) nos dio un respiro a los madridistas.

Mi padre llevaba diciendo desde el principio del partido que no podían llegar a la prórroga o estarían perdidos… Gracias al cielo que le dio la razón y gracias al azar que me dio la razón a mi cuando escribí que me llegaba el olor a décima desde Chamartín.

Ganase quien lo hiciera, la copa de la Champions se iba a mudar a Madrid, pero no puedo ocultar mi alegría al saber que duerme bajo el techo del Bernabéu, junto a sus nueve hermanas.

Una ovación también por los colchoneros, el Atlético ha encontrado su juego, partido a partido: el cholismo. Qué gran rival, tanto en el terreno como en la grada, estuvieron enormes en un duelo contra unos aficionados del Real Madrid que buscaban su ansiada décima y les plantaron cara hasta el final, un olé por vosotros y disfrutad de vuestra más que merecida Liga.

Enhorabuena al campeón de Europa, a mi Real Madrid, y felicidades al Atlético de Madrid.

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