Resulta difícil realizar un repaso cronológico a las aventuras y desventuras judiciales que ha sufrido el equipo al que animas desde pequeño, cuando el futuro de ese equipo cada vez se presenta más oscuro. Esa es la situación que se da hoy con el Real Murcia CF, equipo con solera del fútbol español, y que, a no ser que reciba una inyección importante de capital, puede tener sus días contados.

Haciendo un repaso a las vivencias judiciales del equipo grana, nos encontramos con un primer descenso a Segunda División B en el año 1992 por no transformarse en sociedad anónima deportiva.Comunicado Real Murcia

A continuación, después de deambular por la Segunda División B e incluso la Tercera División, en la temporada 1999/2000 se logró el ascenso a la Segunda División A, dando comienzo a un periodo en el que el club llegó a jugar por dos veces en la Primera División (temporadas 2003/2004 y 2007/2008) si bien las dificultades económicas dieron lugar a que el 19 de diciembre de 2009, el Juzgado de Lo Mercantil Nº 1 de Murcia declarara el concurso del club grana por su estado de insolvencia, esto es, situación en la que “el deudor no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles” (art. 2.1 de la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal).

Una vez declarado en concurso, continuaron las desdichas del equipo murcianista: en verano de 2014, fue descendido (de nuevo) a la Segunda División B por decisión de la Liga de Fútbol Profesional, por incumplimiento de los ratios económico financieros (véase el comunicado de la Liga). Si bien, en un primer momento, una medida cautelar dio la razón al Real Murcia CF dejando temporalmente sin efecto el descenso acordado por la Liga, poco después la justicia anuló tal medida cautelar, condenando al equipo grana a disputar la Segunda División B en el Grupo I, con equipos gallegos, asturianos y castellano-leoneses.

Si en los primeros tiempos, los problemas judiciales se centraban en luchas y batallas con la Liga de Futbol Profesional y otros agentes externos al club grana, últimamente, la polémica se ha instaurado en la propia casa murcianista.

Una cesión de acciones a favor de Raúl Moro en el año 2016 dejó al Real Murcia CF en manos del empresario extremeño al convertirlo en su máximo accionista, si bien a finales de 2017, terminó por complicarse del todo la situación: el Sr. Moro vendió en marzo de 2018 a Víctor Gálvez, empresario oriolano, su participación en el club grana (84% de las acciones del club), si bien, el empresario mejicano Mauricio de La Vega, dada la opción de compra concedida por el Sr. Moro sobre sus acciones en diciembre de 2017, al ejercitar tal opción, reivindicó la propiedad de la referida participación del empresario extremeño.

¿A quién había vendido realmente las acciones el Sr. Moro? Mientras que, durante este año 2018, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en Lausana y el Consejo Superior de Deportes (CSD) han determinado que la propiedad de las acciones del empresario extremeño corresponden a Mauricio de La Vega, Victor Gálvez ha actuado como dueño efectivo de tales acciones, promoviendo recientemente una ampliación de capital del club grana con el fin de que se aporte capital al Real Murcia CF que sirva para salvar su delicadísima situación (publicación del Boletín Oficial del Registro Mercantil).

Actualmente, tras la publicación de un comunicado en el día de ayer por los jugadores de la primera plantilla del equipo grana en el que ponían de manifiesto su malestar por los meses sin cobrar que llevan jugadores, empleados y demás personal del club, se acercan unos días decisivos para el futuro de este club, el cual, esperemos, acabe de la mejor manera posible, esto es, con la supervivencia del club por muchos años.

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