Esta noche es la noche. En lo futbolístico, sólo hay una cita más importante que la de este  28 de mayo, la final de un Mundial cada cuatro años. Pero eso es a nivel selecciones, otro cantar. La final de la Champions League de dentro de cinco horas entre Atlético y Real Madrid me invita a compartir ciertas reflexiones con el lector. Reflexiones de alguien que tenía como referentes en el campo a los que ahora dirigen desde el banquillo. La edad.

Ante todo, hay algo sorprendente. La facilidad con la que se denosta el nivel técnico de la plantilla colchonera para resaltar el trabajo de Simeone. Creo que una cosa no desmerece a la otra. Es cierto que no se pueden comparar los 698 millones de euros en los que se tasa la galaxia merengue con los 364 en que se fija el valor de los atléticos. Pero si vamos línea por línea, las diferencias en cuanto a juego se estrechan. Giménez, Godín, Filipe y Juanfran son internacionales, expertos y no tienen nada que envidiar a los Ramos, Pepe o Carvajal. Saúl, Koke, Gabi y compañía ya han demostrado en la selección que también son jugadores de nivel para la media. Y Griezmann en punta tendría mucho que decir en un duelo con Benzema, lo que me lleva a la segunda reflexión.

El gol hablará francés. Pese a que en el Real Madrid el máximo artillero es Cristiano Ronaldo, los dos nueves de esta noche salvo sorpresas serán Benzema y Griezmann. ¿Quién será el que vea puerta esta noche? El madridista buscará reivindicarse ante la sorprendente no convocatoria para la Euro 2016 mientras el atlético disfruta de un momento dulce. Quizás el tempranero relevo en el ataque bleu espolee a un Benzema que ve como el de Mâcon lo ha relegado a un segundo plano. Y no nos olvidemos de Fernando Torres, rebautizado ya como el Niño de las finales.

La tercera reflexión se dirige hacia el estado de forma, tan importante a estas alturas de la temporada. Por un lado, el Atlético de Madrid fue el primero en descolgarse de la lucha por la Liga aunque su camino hacia San Siro haya sido harto complicado. Más cómodo, no por ello desdeñable, fue el del Real Madrid, con rivales de menor enjundia. Aunque es cierto que la inercia que impulsa a los blancos desde la llegada de Zidane es imparable. A base de más feeling con los jugadores y mejoras en lo táctico, Zizou ha levantado un equipo que parecía acabado en Navidades hasta el punto de disputar una Liga, que en lo moral le ha dado alas a los de Chamartín. ¿Sabrá aprovechar esa trayectoria ascendente el Real o el Atlético llega mejor al desechar la Liga en las últimas jornadas?

Y por último, todos tenemos en mente lo que ocurrió en 2014. ¿Veremos una reedición de esa final o precisamente será lo que más se evite por parte de los dos técnicos? El Cholo puede usarla como acicate en busca de venganza aunque Zidane también pueda hacerlo como muestra del valor de la constancia, que en fútbol hasta el rabo todo es toro. Del reparto de hace dos años hay pocos cambios, los estilos son parejos (Zidane es quizás más técnico que Ancelotti) y las ganas, intactas. Todo está a punto para que esta noche se viva una final de Champions League histórica y no sólo para Madrid. Lo único que esperamos es que no sea el preludio de otro fracaso con la selección, como en 2014.

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