La primera jornada de la fase de grupos de la Europa League ha dejado para los equipos españoles un reparto completo de resultados: una victoria, un empate y una derrota. Mientras el Villarreal cumplió con lo que de entrada parecía un trámite en casa ante el Zurich de la segunda división suiza, el Celta empataba en su visita al Standard de Lieja belga y el Athletic se estrellaba de frente contra el resultón Sassuolo italiano.

Empecemos por las buenas noticias. El Villarreal, convulso aun por los diversos affaires que rodearon al adiós de Marcelino y afectado por la eliminación de Champions ante el Mónaco, se presentó en su campo con un once diferente al habitual pero perfectamente reconocible a asumir la nueva realidad de la competición de consolación. Y esa nueva realidad les golpeó temprano. N’Diaye pierde un balón en su campo como lo haría cualquier futbolista dominguero de liga de barrio, el internacional albanés Sadiku lo recoge y tras pensar “¿y por qué no?” larga un chut lejanísimo que entra a gran velocidad junto al palo del debutante Andrés Fernández.

Con Marcelino, el Mónaco y Sadiku a cuestas, el Villarreal tomó la determinación de remontar, se hizo con el dominio del campo y el balón sin que el Zurich se opusiera a ello y, colgados de la clase de Pato (que tiene calidad para aburrir) y Jonathan Dos Santos, hicieron los deberes y le dieron la vuelta al marcador antes del descanso con un gol y una asistencia para cada uno. Ya con el 2-1 en el marcador de El Madrigal y con los suizos conscientes de que se les había truncado el milagro, el segundo tiempo fue transcurriendo de forma lánguida más allá de una petición de penalti en cada área y de alguna oportunidad errada por los locales que les podía haber dado la definitiva calma. En definitiva, una victoria del Villarreal para cubrir expediente y evitarse problemas en el inicio de esta fase de grupos, mientras terminan de encontrar su nueva identidad.

El Celta empató a un gol en el campo del Standard de Lieja. Necesitado en Liga, el Celta hizo multitud de cambios en su once de Europa League, lo que hizo que les costará entrar en el ritmo del partido. Para colmo, un pase raso en horizontal casi de banda a banda desde la zona del lateral derecho (¿nadie le explicó en infantiles al bueno de Costas que eso no se hace?) fue interceptado por Dossevi, que tiró por los suelos a toda la zaga celeste a base de quiebros y recortes y adelantó a los belgas con solo dos minutos de tiempo recorrido. Pero aun antes de que los equipos se terminaran de asentar y el partido alcanzara velocidad de crucero, el portero local Gillet, a sus 37 años y con mil guerras a sus espaldas, hizo el favor de comerse el bote de un lanzamiento duro y lejano de Rossi, excelente jugador al que las lesiones no dejaron progresar como debiera. A partir de ese momento (minuto 12), poco más. Con más voluntad que acierto, ambos equipos trataron de imponerse y aparecieron algunas llegadas con algún peligro de los gallegos, sobre todo en un par de balones parados ya en la segunda mitad. Un punto que puede saber a poco en un grupo incómodo, con Panathinaikos y Ajax.

El Athletic por su parte cayó en Italia con cierto estrépito, 3-0, ante el Sassuolo, un equipo que no suena entre los históricos italianos pero que representa la alternativa ante el mal momento de algunos grandes de la Serie A. Con varios suplentes pero una alineación más que reconocible, el Athletic continuó con la modorra que le acompaña en gran parte del inicio de este curso.

Enfrente tuvieron a un equipo italiano aseado atrás y achampanado arriba, uno de esos equipos con atacantes a los que parece que acaban de dar cuerda, que se despliegan como balas y causan en los defensas la sensación de estar espantando moscas. Tras un primer tiempo de tanteo, el champán del Sassuolo se destapó en la segunda mitad… y cuando se destapa una botella ya saben que es difícil volver a meter el corcho en su sitio. Así, el catalán cedido por la Juventus Lirola anotó un primer gol lleno de clase y regates. Como ayer era el día de recibir goles después de pases absurdos en defensa, el Athletic se solidarizó al Celta y al Villarreal dejando San José un balón franco a Defrel para el 2-0. Pero el circo defensivo bilbaíno no acabó ahí. Todavía faltaba ver chocar a Lekue y Laporte al ir a cortar un balón a banda izquierda, facilitando la jugada de ataque que finalizaría con el definitivo gol de Politano. Y pudo ser pero, ya que otro contraataque italiano fue frenado mano a mano por Herrerín en los últimos minutos. Si como se supone quieren dar guerra en esta competición, los leones tendrán que espabilar ante los otros dos rivales: Genk y Rapid de Viena (que sin ser brillantes son incómodos).

Finalizó esta primera jornada de Europa League que, más allá de los resultados de los españoles dejó otros partidos interesantes, como la derrota del Manchester United ante el Feyenoord, sin que los de Mourinho parezcan tener mucho interés en esta competición, y el estruendoso fracaso del Inter de Milán, en caída similar a la de su vecino A.C. Milan en los últimos años, cayendo en casa 0-2 ante los israelíes del Hapoel Beer Sheva.