Hace siete años un modesto club tarraconense celebraba un centenario agridulce. No hablamos del Nástic, el equipo con más fama de la provincia, sino de la tercera eliminación consecutiva (habría una cuarta) en los playoffs para 2ªB del Reus Deportiu. Quizás respondiese a su difícil trayectoria, pues pese a su longeva historia y a representar a una población mayor a los 100.000 habitantes, el club nunca logró pasar de 2ª B. Hasta este año. Aunque todo comenzó a principios de esta década de la mano de Santi Castillejo, que volvería a situar treinta años después al Reus en la categoría de bronce. Y es que si los males del club vinieron por la no profesionalización en su momento, la consecución de este extremo hace tres años les ha llevado a su techo actual.

En primer lugar, había que darle el banquillo a un entrenador competente y con hambre de triunfos. Así tomaba la batuta Natxo González, que atesoraba en su currículum la dirección del sorprendente Sant Andreu de Gaspart y el resurgir a 2ª del Deportivo Alavés. Además, no era la primera experiencia en el banquillo rojinegro para el vitoriano, que ya perdió un playoff a 2ªB en 2007. Era la espinita clavada de un técnico pragmático que supo resarcirse este año al ganar al Racing de Santander y llevar por primera vez a este humilde club a la categoría de plata del fútbol español.

Celebración Reus

Es la primera vez en su historia que llega a 2ª División

También es culpable del éxito Sergi Parés, director deportivo ahora y ex-jugador del mítico Lleida de los 90. Su ojo para dar forma al proyecto de Joan Oliver ha sido fundamental. Su fórmula: jugadores de 2ª división de la tierra y promesas de la 2ªB. Pero sobre todo, continuidad, rara avis en el fútbol de primer nivel y muy difícil de lograr en categorías inferiores. Él confió en el mister y en el bloque y los resultados le dieron la razón. Configuró una plantilla, que como suele ocurrir en divisiones inferiores, aúna la experiencia de veteranos con el empuje de jóvenes talentos.

En el primer grupo podemos encontrar al portero Jordi Codina, al ex-bético Melli o al goleador Alfredo Mayordomo Máyor. En el segundo al lateral Alberto Benito, al portugués Vaz o al incisivo Fran Carbià. Todo ello capitaneado por Ramón Folch un ingeniero de telecomunicaciones con un cerebro privilegiado no sólo para los estudios, sino también para el fútbol. Y no han empezado mal su primera aventura en la Liga 123. Tras permanecer invictos en las primeras siete jornadas, sólo han mordido el polvo en dos ocasiones, lo que les vale para ocupar la tercera plaza de la clasificación o lo que es lo mismo, el primer pase a playoffs hacia la élite.

Lo que ocurra de aquí a final de temporada es una incógnita en una Liga 123 plagada de históricos en horas bajas. No obstante, nadie podrá restar mérito a los hombres que han llevado al Reus Deportiu a lo más alto de su historia. Porque en fútbol, Reus ya no es sólo Marko Reus, sino también un equipo que lucha por codearse con los más grandes del país.

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