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Rinus Michels, el padre del fútbol total

La belleza por encima de los títulos, las victorias no importan, lo que importa es la manera en la que se consiguen. Así entendía el fútbol un visionario que cambiaría la historia de este deporte. Equipos como Ajax, Barcelona o el mismo fútbol holandés deben su identidad a quien fue nombrado por la FIFA y The Times como el mejor entrenador del siglo XX en 1999. Estimado lector, esta es la historia de Rinus Michels, el padre del fútbol total.

Rinus Michels presentó sus credenciales como jugador en el fútbol holandés de la mano del Ajax de Amsterdam, equipo de su ciudad natal, con cinco goles en su debut contra el Den Haag. Considerado siempre como un trabajador nato más que un talento, este delantero centro tuvo que decir adiós a su carrera debido a una lesión en la espalda. Era el año 1958 y había disputado 269 encuentros marcando 121 goles. Pocos adivinaban que tan solo siete años después, volvería al club de su vida para revolucionar el mundo del fútbol.

Johan Cruyff y Rinus Michels
Johan Cruyff y Rinus Michels. (Fuente: Pinterest.com)

El 22 de enero de 1965, Rinus Michels llegó a los banquillos del Ajax, allí se encontró con un grupo de jugadores hundidos moralmente, que luchaban sin éxito por evitar los puestos de descenso. El Ajax de aquella época era un club totalmente amateur en su estructura, donde la mayoría de sus jugadores tenían sus trabajos con lo que por ejemplo solo podían entrenar por las tardes. Todo esto cambiaría con la llegada de Michels.

Rinus Michels era conocido por ser un hombre serio a la par que brillante y así lo dejó claro desde el principio. El primer día de entrenamiento se fijó a las 8:30 de la mañana, una mañana húmeda acompañada de la niebla típica por esas fechas en la capital holandesa. Rinus Michels, quien fuera apodado “El General” debido a su instransigencia, fue salundando uno por uno a todos los integrantes de la plantilla. Entre ellos se encontraba un tal Johan Cruyff, quien había subido al primer equipo tan solo un año antes. Al terminar, sin soltar la libreta roja que siempre le acompañaba, se dirijió a su equipo, “a partir de hoy se dirijirán a mi como Míster”. Aquel primer día, Rinus Michels se dedicó a anotar todo lo que veía, tanto lo bueno como lo malo. Sería en el segundo día cuando la máquina que hizo temblar a Europa comenzara a engrasarse. “Olviden todo lo que ha hecho hasta ahora. A partir de hoy comenzaremos con un estilo llamado pressing football”. Nadie daba crédito a lo que aquel hombre decía, pero él era el entrenador y en la situación en la que se encontraba el equipo no había mucho que perder.

Acosar sin tregua al oponente recuperando la posesión del balón sin ceder la iniciativa de ataque al equipo contrario. Para ello necesitábamos dos requisitos: luchar como equipo y una perfecta preparación física. Si no teníamos eso, el sistema estaba condenado al fracaso”.

Rinus Michels

Una de las claves de sus equipos era su grandísimo despliegue físico. Para alcanzar tal alta resistencia, Rinus Michels se llevaba al equipo con relativa frecuencia a correr por el bosque. Esto era algo que por ejemplo a Johan Cruyff no le agradaba. Cuenta el propio Johan que siempre intentaba adelantarse y esconderse detrás de un árbol hasta que el equipo volvía a pasar por el mismo punto. De hecho, esto funcionó durante un tiempo hasta que Michels se dio cuenta. El castigo fue incluso mejor que el ingenio de Cruyff.

Entrenamiento solo para Cruyff en el bosque a las 8 de la mañana del día siguiente, día que encima en principio tenía libre. Rinus Michels lo llevó en su propio coche, con el pijama puesto. Cuando llegaron, bajó la ventanilla y le dijo a Johan “aquí hace demasiado frío para mí. Me vuelvo a la cama”, dejando a Cruyff solo en el bosque.

En tan solo un año, el conjunto ajacied pasó de las miserias del coqueteo con el descenso a ganar la Eredivise, así hasta cuatro veces (tres de ellas de manera consecutiva) en las cinco temporadas y media en las que estuvo en el banquillo del equipo holandés.

Europa, el objetivo

La cenicienta es el nombre que se le da a esos equipos que se sabe no opondrán demasiada resistencia. En aquella época la cenicienta de Europa era el Ajax. Hasta que llegó Rinus Michels con su juego alegre totalmente opuesto al catenaccio tan de moda en Europa en aquella época debido a la influencia del gran Helenio Herrera. Así lo pudo comprobar el primer rival europeo, el mítico Liverpool de Bill Shankly quienes fueron arrasados por 5-1 en la ida y apenas pudieron empatar a dos en la vuelta. Pese a aquella exhibición, aquel año la aventura europea terminaría en cuartos de final donde el Dukla Praga ejerció de verdugo.

El primer aviso de que el Ajax era serio candidato al cetro europeo fue en la temporada 1968-69. Nuremberg, Fenerbahçe, Benfica y Spartak Trnava fueron sometidos al yugo holandés. En la final esperaba el Milan. Aquello fueron palabras mayores para un conjunto que necesitaba pulir ciertos aspectos. 4-1 y el título viajó a Italia.

La rivalidad Ajax-Feyenoord es lo que en España Barcelona-Madrid. Teniendo esto en cuenta, uno se puede hacer a la idea lo que supuso para los seguidores del Ajax el hecho de que su rival levantara la Copa de Europa en 1970. Igualar tal gesta pasaba a convertirse en una obsesión.

Así llegamos a 1971. A los Neeskens, Haan, Keizar, Cruyff y compañía se les unió Ruud Krol y Gerry Mühren. La competición europea fue un auténtico paseo. Atlético de Madrid, Celtic y Basilea no fueron rivales para un conjunto que maravillaba con su fútbol total. Ronda tras ronda hasta llegar a la final en el majestuoso estadio de Wembley, delante un rival por todos inesperado, el Panathinaikos dirigido por el mítico Ferenc Puskas. Y pasó lo previsible, 2-0. Europa tenía rey y estaba orgullosa de cómo había llegado a serlo.

Rinus Michels y Cruyff Copa de Europa
Rinus Michels y Johan Cruyff con la Copa de Europa. (Fuente: falso9sports.com)

Etapa en el FC Barcelona

Al finalizar la temporada y contra todo pronóstico, Rinus Michels abandonó el Ajax dejando a su cargo a Stefan Kovacs quien ampliaría la leyenda del equipo holandés. Tras la conquista de la Copa de Europa, la fama de Rinus Michels traspasó fronteras por lo que los ojos de otros clubes se posaron en ese entrenador que apostaba por lo que apenas unos años antes era visto como una temeridad. Fue el por entonces presidente del FC Barcelona, Agustí Montal, quien se fijaría en él. Así Rinus Michels llegó a la capital catalana el 1 de julio del año 1971 como el antídoto contra el magnífico R. Madrid de Miguel Muñoz. Y es que el FC Barcelona llevaba sin ganar la Liga desde la temporada 1959/60. Sin embargo no sería hasta 1974 cuando caería el campeonato nacional ya con Johan Cruyff de blaugrana.

Era simplemente una cuestión de tiempo que Cruyff y Michels terminaran en el conjunto blaugrana y es que ambos tenían una relación tan estrecha que fue más allá del terreno de juego. Como anécdota, cuando Johan ya tenía hijos, Rinus se disfrazó de Santa Claus para una fiesta infantil en casa de los Cruyff. Todo fue bien hasta que la hija de Johan, Chantal, lo terminó por reconocer.

Rinus Michels título Liga Barcelona
(Fuente: mundodeportivo.com)

Aquel conjunto, liderado por Cruyff y que contaba en sus filas con jugadores míticos como el peruano Hugo Sotil, Charly Rexach, Marcial o Asensi desplegaba un juego de una belleza excelsa, quedando para el recuerdo exhibiciones como el 0-5 en el Bernabeu.

A pesar de este éxito, la sensación que dejó la etapa de Rinus Michels en el aficionado culé fue de cierta decepción y es que terminaría su aventura en el banquillo blaugrana con un exiguo palmarés (1 Liga y 1 Copa de Ferias, más una Copa del Rey en su segunda etapa). Palmarés que no hizo justicia a lo que su equipo mostró en el campo. Ni siquiera la llegada de otro mítico holandés como Neeskens fue suficiente.

Holanda

Tras su salida del FC Barcelona en 1974, Rinus Michels tomó los mandos de la selección holandesa que disputaría el Mundial de Alemania de aquel año. Probablemente estemos hablando del mejor equipo nacional que se haya visto sobre un terreno de juego, comparable a la Brasil del 70. Brasil, Argentina o Uruguay poco pudieron hacer ante el despliegue ofensivo holandés, un equipo que jugaba sin complejos con el solo objetivo de atacar.

Johan Cruyff y Beckenbauer en la final del Mundial de 1974. (Fuente: diariodesevilla.es)

Así llegaron a la final contra Alemania donde, como el propio Michels luego confesaría, quizás la perdieron por esa obsesión de jugar al ataque pese a tener incluso el marcador a favor. La Holanda de 1974 no se llevó el título pero quedó para siempre en el recuerdo como una de las mayores odas al fútbol de todos los tiempos. Había nacido el mito de “la naranja mecánica”.

En 1988, volvería a dirigir al combinado holandés y esta vez sí, el fútbol pagó la cuenta pendiente en forma de un título, la Eurocopa de aquel año. Y quiso el destino que los holandeses batieran a Alemania en semifinales para después ganar en la final a la URSS por 2-0. Rinus Michels contaba en su equipo entre otros con Rijkaard, Van Basten y Gullit (integrantes del gran Milán de Sacchi) o del defensa central Ronald Koeman.

Esta fue la carrera de un excelente entrenador, capaz de sacar al Ajax de la mediocridad en la que se encontraba y hacerlo campeón de Europa, capaz de que el FC Barcelona volviera a ganar la Liga tras 14 temporadas de sequía y de hacer que un país de apenas 6 millones de habitantes reinara en Europa y casi en el mundo. Y todo esto, Rinus Michels, lo consiguió demostrando que buen fútbol y títulos pueden ir de la mano.

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