El otro día, hablando de fútbol con un amigo en la Feria de Sevilla (sí, hasta en la Feria hablo de fútbol) coincidíamos en que nuestros primeros recuerdos completos de fútbol eran del Mundial de Italia de 1990. Salió el nombre de Italia y Salvatore Schillaci, y me acordé también de otro gran jugador italiano: Roberto Baggio. Con el 15 a la espalda, marcó un sensacional gol ante Checoslovaquia en el último partido de la Fase de Grupos.

Arrancó ese campeonato de suplente, pero sus buenas actuaciones hicieron que se convirtiera en titular en los cruces de Octavos y Cuartos de Final. No lo hizo en la Semifinal frente a Argentina, pero salió en la segunda mitad y no falló su lanzamiento en una ronda de penaltis que terminaría ganando la albiceleste de Maradona. Anotó su segundo gol del torneo en el partido por el Tercer y Cuarto puesto, el que Italia venció 2-1 a Inglaterra.

Su gran Mundial fue el de 1994. Cinco goles suyos sirvieron para que Italia se plantara en la Final ante Brasil. Creo que todos recordamos con amargura el que le metió a España a falta de tres minutos para el final del partido de Cuartos de Final. Sin embargo, suyo fue el fallo decisivo en la tanda de penaltis, logrando los brasileños su cuarta Copa del Mundo. Su última participación en un Mundial fue en 1998, donde logró dos goles. Italia fue eliminada, por tercer campeonato del Mundo consecutivo, en los lanzamientos desde el punto de penalti. En esta ocasión fue Francia la encargada de derrotar a la selección transalpina. 

Roberto Baggio desolado tras fallar el penalti decisivo ante Brasil

Criado en la cantera del Vicenza Calcio de su provincia natal, debutó en la Serie A en septiembre de 1986. En la máxima categoría italiana disputó 452 partidos y anotó 205 goles con los siguientes equipos: ACF Fiorentina, Juventus de Turín, AC Milan, FC Bolonia, Inter de Milán y Brescia Calcio. Su último partido como profesional fue un AC Milan – Brescia Calcio el 16 de mayo de 2004. Salió ovacionado por San Siro al ser sustituido a falta de seis minutos.

A nivel colectivo logró dos Scudettos (1995, Juventus de Turín y 1996, AC Milan), una Coppa de Italia (1995, Juventus de Turín) y una Copa de la UEFA (1993, Juventus de Turín). A nivel individual logró el Trofeo Bravo al mejor futbolista joven europeo en 1990, fue el máximo goleador de la Recopa de 1991 y ganó el Balón de Oro y el FIFA World Player en 1993.

Quizá para conocer la dimensión futbolística de Roberto Baggio, sin duda un enorme futbolista, con una calidad ilimitada y un talento único, debemos atender a esta frase de Pep Guardiola: “he jugado con Laudrup, Romario, Koeman, Ronaldo y Stoitchkov, pero nunca vi a alguien como Baggio”.