Ronaldo Luiz Nazario de Lima es un mito en la historia de nuestro deporte favorito: el fútbol. El mejor goleador de los Mundiales, el “9” con mayúsculas, el talento puro…que se convirtió en todo un personaje llenó de curiosidades y excentricidades. Ahora se cumplen 20 años de quizás la mejor temporada de Ronaldo “el gordito”.

Hace dos décadas Ronaldo realizaba su mejor temporada personal. Su espectacular rendimiento en el curso 1996-97 le fue premiado con la Bota de Oro (con 34 goles) y con el Balón de Oro. Recordamos que significó para el fútbol este gran jugador y como fue aquella inolvidable temporada que nos regaló a todos los futboleros.

Tras destacar con el Cruzeiro de su Brasil natal, el entonces joven carioca se ganó marcando goles como churros que el seleccionador de su país confiara en él para convocarlo para el Mundial de EEUU de 1994. Carlos Alberto Perreira no le dio ni un solo minuto en ese torneo, pero a partir de ese verano su trayectoria espectacular.

El PSV Eindhoven holandés fichó al joven talento y allí demostró con 35 goles en su primera campaña en Europa que tenía una bota de oro y un talento desbordante. Su segundo curso en la Eridivise le confirmó como un delantero de enorme categoría y el Barcelona lo compró por 2.500 millones de pesetas, pocos futbolistas han salido tan baratos como Ronaldo por su maravilloso rendimiento.

En los próximos párrafos analizaremos en detalles esa espectacular temporada 1996-97 que nos regaló Ronaldo. Este dato, 47 goles en 49 partidos, ya casi resumen su gran curso, pero más allá de los goles de Ronaldo muchos nos acordamos de cómo eran sus goles, de la belleza artística que eran sus movimientos sobre el terreno de juego y cada uno de sus tantos.

Esa exitosa campaña puso a Ronaldo en el centro de la galaxia futbolística y el Inter de Milán se volvió loco por él. Los italianos pagaron su cláusula (4.000 millones de pesetas) y se llevaron al mejor jugador del momento. Allí siguió marcando goles con facilidad, pero comenzaron a aparecer los dichosos fantasmas de las lesiones que terminarían por destrozar la carrera de un brillante futbolista, entre otras cosas. Con Brasil Ronaldo llegó a ganar copa Américas y a ser protagonista en ese Mundial de Francia 98 donde los Zidane y compañía ganaron el torneo.

El curso 1999-2000 pareció ser el principio del fin de su carrera cuando se rompió el tendón rotuliano de la rodilla derecha. Su largo proceso de recuperación provocó que muchos dejaran de confiar en volver a ver a aquel gran delantero, pero regresó. Luis Felipe Scolari apostó por él para el Mundial de Corea y Japón 2002, y él le respondió anotando 8 goles y siendo el protagonista de la Brasil pentacampeona del mundo.

Y la galaxia le llamó a la puerta. Florentino se enamoró de él como antes lo hizo de Figo y Zidane y lo fichó por 36 millones de euros. Su debut en el Madrid provocó una gran ilusión en la hinchada marcando dos goles demostrando su enorme talento para resolver los mano a mano con el portero rival. Tenía un gran olfato de gol, y se movía en el área pequeña como nadie. En el Bernabéu fue de más a menos, y en el invierno del curso 2006-07 se volvió a marchar a Italia, esta vez al Milan.

A partir de entonces descubrimos más de su vida fuera del terreno de juego que dentro de él. Ronaldo empeoró su estado físico, pasó a ser conocido como “el gordito” y sufrió una lesión muy grave al romperse el tendón rotuliano de la rodilla izquierda. Antes de retirarse del fútbol decidió regresar a sus orígenes, al fútbol brasileño, y en el Corinthians anotó sus últimos goles.

A parte he querido dejar su excéntrica vida fuera de los terrenos de juego. Sus escándalos sexuales con prostitutas, sus peinados que crearon moda, sus subidas de peso y las burlas que se hizo sobre eso, su drama con la lentitud en la recuperación de sus graves lesiones.

Ronaldo, se marchó del Barcelona al Inter tras una maravillosa temporada de blaugrana

Ronaldo, se marchó del Barcelona al Inter tras una maravillosa temporada de blaugrana

Su temporada inolvidable 

El Barcelona iniciaba una nueva temporada tras el adiós de Cruyff al banquillo blaugrana. La temporada anterior no fue nada buena, cuando los blaugranas no pelearon en las últimas jornadas por una Liga que terminaría ganando el Atlético al Valencia. Se marchaban del club leyendas como Koeman y Bakero y se necesitaba renovar la plantilla. Y ese verano llegaron caras nuevas muy importantes como: Luis Enrique, Pizzi, Vitor Baia, Stoichkov…y Ronaldo, un joven brasileño que venía de impresionar con su talento goleador en Holanda.

El inglés Bobby Robson llegó al Camp Nou como nuevo entrenador culé tras brillar en el PSV y en Portugal, de donde procedía tras una fantástica temporada en el Oporto con el cual ganó la Liga lusa. Aquel equipo no ganaría la Liga ese curso pero la peleó hasta el final con el Real Madrid y si que ganó la Supercopa de España, la Copa del Rey y la Recopa de Europa.

El debut oficial de Ronaldo con el Barça aquella campaña fue en la Supercopa de España frente al flamante campeón de Liga, el Atlético de Madrid. Aquel agostó en el Olímpic de Montjuic anotó dos goles y comenzó a demostrar con regates de ensueño su talento desbordante. Por algo lo comenzaron a llamar “el fenómeno”. En el partido de vuelta de la Supercopa Ronaldo no jugó, el Barça salió en el Calderón con Pizzi y Luis Enrique en ataque y el 5 a 2 del Montjuic les valió a pesar de perder 3 a 1 en el Calderón.

Aquel nuevo Barça de Robson comenzó irregular el curso, bien en casa pero fuera sufría. En el primer partido ligero Ronaldo arrancó de titular pero al inicio de la segunda parte fue sustituido y no marcó. Aunque el Barcelona ganó en Oviedo por 2 a 4 goles. En el siguiente partido en casa frente al Español, encuentro que también ganó el Barcelona (2 a 1) Ronaldo tampoco consiguió anotar gol aunque lo jugó entero. En cambio, en el primer partido europeo, en la Recopa frente al débil AEK Larnaca marcó los dos goles clave para ganar el partido.

Y a la tercera en Liga llegó su premio: el gol. En Santander Ronaldo anotó su primer gol en una Liga española donde con el paso del tiempo se hincharía a celebrar tantos. Ese gol valió para empatar ante un buen Racing de Marcos Alonso. Ronaldo fue aclimatándose al torneo y sus goles comenzaban a llegar con facilidad: uno a la Real, dos al Zaragoza…y su espectacular golazo en Compostela. Aquel 12 de octubre pasó a formar parte de la historia de nuestro amado fútbol.

El público que acudió aquella tarde de fútbol al mítico multiusos de San Lázaro con su pista de atletismo se rindió ante aquella obra de arte imposible de olvidar. Sir Bobby Robson, que se levantó del banquillo y se llevó las manos a la cabeza tras ver en directo aquel gol, comentó en la rueda de prensa posterior al partido que ese joven brasileño le recordaba a Pelé. Sin palabras. Ronaldo sorprendía por su enorme explosividad, por sus quiebros que ridiculizaban a cualquier defensa, por su talento único por resolver los mano a mano finales…

El Logroñés y el Valencia fueron sus siguientes víctimas. Ronaldo destrozó a la defensa che con otra actuación estelar a finales de octubre del 1996. El 9 del Barça firmó un hat-trick ante la impotencia de Zubizarreta y los jugadores valencianistas que no sabían cómo detener al atacante rival.

Tras el fantástico inicio de Ronaldo, que impresionó a todos y le encumbró como el jugador del momento, con la llegada de la Navidad le costó seguir con su buena racha. Durante noviembre y diciembre los goles se le resistían y el equipo lo notaba con resultados irregulares y con la siempre dolorosa derrota ante el máximo rival, el Real Madrid. Ronaldo jugó el partido completo en el Bernabéu pero no pudo marcar.

Con el nuevo año, el de 2017, el Barcelona tenía un calendario propicio para ganar varios partidos consecutivos y volver a coger confianza para la recta final del campeonato y Ronaldo lo aprovechó (marcó ante Hércules, Betis, Rayo). Y siguió anotando goles a pesar del gris febrero del equipo donde se dejó puntos en la Liga y donde tuvo derrotas dolorosas como la goleada 4 a 0 que recibió el Barça en Tenerife (ante el Real Madrid en la Copa del Rey en el Camp Nou, al Oviedo, Zaragoza…)

En marzo Ronaldo volvió a demostrar como en sus primeros meses su mejor versión anotando en casi todos los partidos y siendo protagonista en los encuentros más importantes. Por ejemplo, marcó un hat-trick ante el Atlético en el Camp Nou, anotó un gol en Mestalla que valió un punto, marcó ante el Sevilla en casa… En abril siguió su buena racha goleadora y volvió a ser protagonista con otro hat-trick ante el Atlético, esta vez en el Calderón.

Sus goles fueron vitales para seguir peleando por la Liga hasta el final del campeonato, en concreto el gol que le dio la victoria al Barcelona frente al Real Madrid en el Camp Nou. En la final de la Copa del Rey no participó, pero en la final de la PSG su tanto hizo al Barça campeón de la Recopa.

En definitiva esa temporada fue inolvidable en la trayectoria del quizás el mejor delantero, “9” clásico”, que hayamos visto en el fútbol en las últimas décadas. Ese curso nos ofreció una colección de goles que nunca nos cansaremos de volver a ver.

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