Comenzado ya abril, y con el último tramo de Liga por delante, es la hora de los rumores y fichajes. Las secretarías técnicas trabajan a pleno rendimiento. Se revisan los informes de sus scoutings y ya tienen preparadas sus redes para captar las nuevas piezas que mejorarán -o arreglarán- lo que esta temporada presentaban sus equipos. Sus aficionados son exigentes y quieren nuevas ilusiones, igual que la prensa afín, que necesita vender periódicos y llenar páginas de humo, así que Barça y Madrid están en el punto de mira y la presión comienza a notarse.

El primero en mover ficha ha sido Florentino. Tras Odegaard, Marco Asensio y Lucas Silva, 31 millones y medio ha soltado al Oporto por Danilo, en su último año de contrato con el club portugués. De esta forma se convierte en el defensa más caro de la historia del Real Madrid. Joven (23 años), con presencia física (1,84m), rápido, con un gran golpeo del balón y buena visión de juego, está llamado a ser una de las referencias del fútbol mundial de los próximos 10 años. Coge así el testigo de la tradición de grandes laterales brasileños y que hasta ahora tenía en Alves su actual representante. Tras la debacle mundialista, se hizo con el lateral de la canarinha y parece que hará lo mismo en el Madrid, ya que seguramente Arbeloa abandone el club y Carvajal, a pesar de sus buenas actuaciones, no puede competir frente a tantos millones.

Pero la duda estrella en la Casa Blanca es qué pasará en la portería. A pesar de que Casillas sigue siendo cuestionado, como en las últimas temporadas, Keylor Navas no ha sido capaz de arrebatarle la titularidad, ni tan siquiera le han dado la oportunidad. El de Móstoles hace tiempo que ha perdido agilidad y regularidad, y el debate en la grada es evidente en cada partido, pero nadie parece tomar la decisión de dar el relevo a un nuevo portero. Y al igual que pasa en la selección, sigue aferrado a su portería. Se habla de De Gea, Kiko Casilla, Bernd Leno del Bayer Leverkusen o incluso de Hugo Lloris, pero parecen más rumores que realidades.

Todavía en la defensa, la otra duda que parece abrirse es el futuro del poco convincente Coentrao. Sus lesiones y su discreto rendimiento, salpicado con alguna buena actuación, no han sido competencia para Marcelo. El joven lateral valencianista Gayà parece ser el elegido para sustituirlo, por lo que Peter Lim ha dado prioridad absoluta a una renovación que parece que irá para largo.

Y finalmente, el último hueco que debe rellenar es el mediocampo, quien este año ha notado la ausencia de Xabi Alonso y Di María. No por falta de calidad de los titulares, sino por falta de banquillo. Ni Illarramendi ni Khedira han sido alternativas fiables ni de confianza. El alemán ya está prácticamente fuera, mientras que el vasco espera con ilusión una oportunidad que parece que no llegará, especialmente tras la llegada de Lucas Silva. Así que quieren a Pogba para ser el nuevo crack del mediocampo.

Paul Pogba controlando el baló con la Juventus

Paul Pogba hará correr ríos de tinta

Con tanto fichaje, parece que el Madrid esté aprovechando la imposibilidad del Barça para inscribir jugadores hasta enero de 2016, aunque esto no quiere decir que no pueda comprar. La opción más lógica parece ser fichar y dejar desde inicio de temporada hasta el mercado de invierno al jugador en su club de origen. En cualquier caso, no es una opción cómoda y limita mucho los movimientos del club blaugrana. Un estreno difícil para Braida. Además, este año habrá elecciones y cada candidato seguramente se presentará con un fichaje bajo el brazo.

La primera urgencia es saber qué pasará con el lateral derecho. Alves parece estar más fuera que dentro, pero las alternativas que hay no parecen convencer a nadie. Ni Montoya ni mucho menos Douglas han dado ni un mínimo de confianza. Nadie imagina un Barça con alguno de los dos como titular en la banda. Entre los nombres que se han dado, destaca una de las sensaciones de este año: Mario Gaspar. El joven lateral ha tenido actuaciones más que destacadas contra los grandes y el hecho de conocer la Liga posibilitaría una rápida adaptación.

La otra gran duda es el agujero que hay en mediocampo. Xavi seguramente marchará a alguna liga exótica a hacer su último gran contrato, Iniesta sigue de capa caída, y aunque Rafinha está haciendo una buena temporada, también se echa de menos un gran nombre que acompañe a Rakitic y Busquets. Será un puesto difícil de ocupar y cuesta pensar que Pogba, Koke o Verratti aterricen en enero en la Ciudad Condal.

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