Se acabó la pesadilla. Mañana se cumplen las tres semanas de baja de Messi. Recibirá el alta y volverá a correr por el Camp Nou, con la cabeza levantada, buscando la mejor manera, esa única manera que solo él ve, de llevar el balón hasta la portería contraria. Volverá a hacer fácil lo que para otros es imposible. Y volverá a liderar un equipo perdido que tanto le ha echado de menos. Hará goles y los dará. El Barça volverá a ganar y a mostrar el buen juego que sin el argentino no sabe hacer, porque el Barça solo es Messi y sin él no es nada, solo un equipo vulgar de media tabla con un entrenador pequeño que no tiene ni idea de fútbol y que además… Un momento, un momento, volvamos a empezar.

El F.C.Barcelona se presenta mañana en el Camp Nou líder en la Liga a 4 puntos del segundo y clasificado para los octavos de la Champions League, con muchas probabilidades para pasar como primeros de grupos. Sus registros goleadores son envidiables: 31 goles a favor en Liga, con Luis Suárez como Pichichi en solitario, y 11 en Champions. El equipo no conoce la derrota desde el 29 de septiembre en aquella maldita noche de Leganés. Y desde el partido en Wembley contra el Tottenham a principios de octubre el nivel de juego no ha hecho más que crecer. Lo mejor de todo es que las tres semanas de baja de Messi han pasado desapercibidas. El equipo ha funcionado como una máquina bien engrasada y todo gracias a Ernesto Valverde.

Ernesto Valverde banquillo Barcelona

El txingurri, el impasible Ernesto Valverde, la calma y la sobriedad personificadas. Desde que llegó al banquillo del Camp Nou las críticas han sido una constante. Algunas duras centradas en su poca experiencia con un gran equipo. Otras muy duras poniendo en duda su capacidad para que sus equipos generaran buen fútbol. Y algunas pocas extremadamente duras atacando directamente a sus decisiones y gestión del equipo. Pero él es la templanza, la prudencia, la lógica, la decisión adecuada en contra de la impulsividad. Ese estoicismo y esa practicidad le han llevado a donde ha llegado con todo merecimiento. Y poco a poco ha ido acallando y anulando los malos argumentos de aquellos que no les gusta ver su enjuta figura en la banda del Camp Nou.

Cuando saltaron las alarmas en el minuto 26 de aquel fatídico Barça-Sevilla, muchos se frotaron las manos. A duras penas el equipo se sobreponía ante los hispalenses y podía mantenerse ante el mazazo que supone la pérdida del mejor jugador de la historia. Las dudas se abrieron ante la inminente llegada del temido Inter de Icardi al Camp Nou. Las apuestas sobre quién ocuparía el hueco de Messi y sobre cómo funcionaría el equipo se dispararon. Valverde se sacó a Rafinha del bolsillo y desde entonces poco se le puede replicar. 5 victorias seguida con una manita al eterno rival y 1 empate en San Siro regalando un espectáculo de juego. Recuperación de jugadores clave como Rakitic, Piqué, Sergi Roberto o Busquets, señalados por su baja forma al inicio de la temporada. La integración de los recién llegados, ejemplificado en un Lenglet que ha hecho que no se eche de menos a Umtiti, la nota discordante que es Arturo Vidal y lo bien que se acopla a la sinfonía del Barça (¡qué lejos queda aquel partido en Valladolid en el que se le veía tan perdido!), y sobre todo la gran influencia en el juego de Arthur. La gran muestra de liderazgo de Luis Suárez. Y tan solo le queda como asignatura pendiente lograr la continuidad y el encaje definitivo de Dembélé y Coutinho. Y por supuesto, enseñar a Malcom cómo jugar en el Barça y cómo seguir marcando goles.

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