Una vez completada la ronda de ida de la semifinal de la Champions League, nos encontramos con dos eliminatorias prácticamente decididas. Si no tuviéramos el reciente precedente de la machada del Barça ante el PSG, diríamos que Mónaco y Atlético no tienen ninguna posibilidad. A un milagro de similar calibre tendrán que asirse para tratar de superar a Juventus y Real Madrid, aunque merengues y bianconeros harían bien en ir buscando vuelos a Cardiff.

En primer lugar, el derbi madrileño en versión semifinal de Champions, que sorprendió con un resultado que deja prácticamente decidida la serie. Un gol tempranero de Cristiano (al que Balotelli debería prestarle aquella famosa camiseta que decía “Why always me?”) puso el partido a contrapié para un Atlético que debió llegar con la idea de aguantar el cero en su puerta y enganchar algún gol cuando su rival estuviera desquiciado. El Atlético fue estable en el primer tiempo, aguantó decentemente, pero fue incapaz de llegar a portería rival, excepto en un mano a mano de Gameiro que desbarató Navas en una acción que pudo haber cambiado la historia de esta semifinal.

Pero un Real Madrid animoso, bien armado en el centro del campo y tan enchufado como el mejor Atleti, se comió a los colchoneros, que las pocas veces que superaban la presión alta blanca encontraban a unos puntas desconectados que no podían con la defensa rival. En la segunda mitad, cuando Simeone quiso ir contra sus críticos habituales y meter atacantes en busca de un gol, se encontró con dos en contra. Los cambios del Cholo partieron al equipo, que demostró esa máxima que dice que no se ataca mejor con más delanteros, se quedó sin creación ni robo en la medular, timorato en la indefinición fue carne de cañón para los atacantes locales. Por su parte, Zidane sí acertó con los cambios y Cristiano con la portería. Cuando tienes en el banquillo gente como Lucas Vázquez y Asensio, y además te dejan espacios, es fácil acertar, pero tiene mérito la gestión de grupo del técnico francés, ideal para la composición de esta plantilla.

Así las cosas, un 3-0 con hat trick de un Cristiano Ronaldo que oposita seriamente al quinto Balón de Oro y un Atlético que se quiere apuntar al mantra de que todo es posible. Mucho tendrían que cambiar las cosas en el partido de vuelta, sin atacantes con presencia en área que molesten a la defensa blanca, muy superior físicamente, y con la descomunal pegada de los madridistas. Parecería necesario que el Atleti saliera al ataque, pero sería un suicidio conceder espacios atrás a Cristiano y compañía. Algo muy extraño tendría que ocurrir para que el Calderón cerrara su historia en Champions con una remontada.

Por su parte, la Juventus de Turín ha impuesto también su papel de favorito histórico frente al Mónaco, al batirle por 0-2 en el estadio Luis II del pequeño Principado. A pesar del preciosista y atractivo juego de los locales, que tuvieron algunas llegadas con algún peligro en los primeros 15 o 20 minutos con el dúo Mbappe – Falcao, esta Juve superdotada para la defensa no se vio nunca inquietada.

Con Buffon solvente ante las oleadas monegascas, un Dani Alves espectacular con dos asistencias de lujo (la primera de tacón es sencillamente increíble) y un Higuaín reivindicativo en su doblete (precisamente esta semana le echaban en cara desde la prensa italiana su escasa aportación goleadora en partidos decisivos), ha dado un puñetazo en la mesa, más espectacular aun al tratarse de campo contrario. No es desdeñable el papel de este Mónaco, los rouge et blanc han hecho una notabilísima Champions, y su desempeño es agradable para el espectador y práctico para sus objetivos. Pero ante un equipo tan canchero como es el campeón italiano, capaz de haber recibido solo dos goles en toda la competición, parecían una presa inocente.

Les queda a los monegascos la opción del milagro en campo contrario, pero si el Barça apenas pudo soñar con remontar un 3-0 en el Camp Nou, para que el Mónaco pudiera levantar este 0-2 en el Juventus Stadium tendría que salirles el partido perfecto.

Así las cosas, estas semifinales de Champions han quedado casi sin necesidad de vuelta, con Juventus y Real Madrid pensando en Cardiff (aunque la prudencia les impida decirlo en voz alta) y con Mónaco y Atlético seguramente satisfechos por el recorrido global de la temporada pero decepcionados por verse flagrantemente inferiores a sus rivales.