Ganó el Barsa en un capítulo más de la serie que nos ha ofrecido esta temporada. Juego discreto, defensa en modo verbena y Messi tapando vergüenzas (esta vez acompañado por un Iniesta entonado). Los jugadores blaugranas pasaron el trámite de la Copa del Rey conscientes (espero) de que el aficionado culé no vive de restos, sino de un fútbol que hace tiempo se independizó del Camp Nou.

Enfrente tuvo un Alavés muy digno hasta que el de Rosario quiso. Theo Hernández y Marcos Llorente mostraron que el Madrid no solo está apostando por el talento sino que está acertando. Enhorabuena a los de Vitoria y a Mauricio Pellegrino, un entrenador que aspira a cotas más altas.

Durante el partido tuve varias reflexiones, que resumiré en dos para no eternizarme. La primera y más importante, mientras veía como Messi brindaba al respetable una tarde más a lo Curro Romero pensaba cómo era posible que el Barsa actual, véase unos directivos mediocres, teniendo al mejor de todos los tiempos no le hubiera rodeado de una plantilla a la altura. El caso de Messi es el de un jugador reconocido abiertamente por todos, incluso por muchos madridistas, como el mejor pero que pese a haber ofrecido exhibiciones esta temporada, ve como los focos del fútbol mundial irán a otro lado.

Tweet de Manolo Lama sobre Messi

Manolo Lama rindiéndose a Lionel Messi

La segunda reflexión en realidad fue una prolongación de la primera. A la hora de recoger el título de campeón, la cámara fue enfocando uno por uno a los jugadores del conjunto blaugrana. Con cada primer plano me decía a mi mismo “normal que este año haya ido como ha ido”. Ahí estaban disfrutando los Mathieu, Arda, Masip, Digne, Rafinha y compañía, jugadores que más de uno (y de dos), en otro Barsa no habrían tenido ni ficha.

Y el último de todos fue un Luis Enrique pletórico, deseando pasarle el muerto al que acepte el reto. El balance global de los tres años del asturiano en cuanto a títulos no puede ser sino de sobresaliente. Luis Enrique ha mejorado los datos del considerado mejor entrenador de la historia del Barsa, Pep Guardiola. Sin embargo, a diferencia de éste, no deja ningún legado en el club sino un equipo envejecido lleno de dudas y con un modelo agotado que necesita una revolución.

Sobre El Autor

Fundador y Director

Nací en Murcia y crecí viendo al Barcelona de los Romário, Laudrup y Stoichkov. El fútbol de posesión y la figura del 4 son las claves.

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