Un hombre se sienta ante el ordenador, en plena fase de fagocitación por “Juego de tronos” y debe ponerse a escribir. Es su último artículo de la temporada, justo antes de unas inmerecidas vacaciones. Un hombre no sabe muy bien de qué debe escribir. Los temas revolotean por su cabeza. El hijo de un hombre lleva varios días martilleándole la cabeza diciéndole que se va a “borrar” del Madrid si echan a Casillas y Sergio Ramos.

En ese momento, un hombre tiene la tentación de -volver a- escribir sobre Florentino Pérez. Echa un vistazo a los enfrentamientos que ha tenido el dirigente que podría haberlo sido por su sangre fría y desfachatez de uno de los Siete Reinos con leyendas del club. Fernando Hierro, Raúl, Figo (que fue quien le llevo al Trono de Cemento), ahora los citados Casillas y Ramos… Pero lo descarta. No quiere convertirse en un hombre monotemático.

Un hombre sigue dándole vueltas a las -malas- ideas que le siguen flotando entre neurona y neurona. Se acuerda de la selección española de fútbol femenino, que viene de firmar en papel de cebolla un torneo pésimo. Un hombre piensa que un seleccionador no puede estar 27 años en el puesto y que hay cosas que, necesariamente, le superan a nivel técnico, estratégico y tecnológico.

Un hombre piensa que si la mitad de las cosas que dicen las futbolistas son ciertas, alguien debería darse cuenta del error y enmedarlo lo antes posible. Pero a un hombre no le gustan las formas de las plañideras. Con el cadáver de la selección caliente, en pleno vuelo, se desata la tormenta perfecta y empieza el baile de descalificaciones. Un hombre piensa que puedes tener razón en lo que sea, pero para él, tan importante es eso como las formas y el momento, y cree que ni lo primero ni lo segundo han primado en la reacción del combinado nacional femenino al bloque.

Ignacio Quereda

Un hombre se desanima. Ya lleva dos párrafos y todavía no ha concretado nada. Se acuerda de otros de sus grandes amigos: la prensa deportiva española. El verano siempre es lo que es. Rumores (falsos), más rumores (interesados), noticias publicadas sin ningún criterio de veracidad… El padre de un hombre, hace varios años, se dedicó desde el mes de septiembre hasta el mes de junio del año siguiente, a anotar todos los futbolistas que según un “prestigioso” diario deportivo interesaban al Real Madrid. Incluso hizo categorías, y una de ellas era los jugadores que ya estaban fichados.

De haberse hecho realidad esa lista, el Real Madrid de esa temporada habría tenido una plantilla de unos 40 jugadores, pues según estos trovadores del deporte, unos 16-18 jugadores habían sido fichados a lo largo del año. Van a disculpar si la memoria de un hombre flaquea. Ya se va haciendo mayor. Pero también ha insistido a lo largo de sus escritos en la acidez y desprecio con la que contempla al periodismo español, y tampoco quiere volver a caer en el mismo error.

Un hombre empieza a desesperarse. Sigue pasando las páginas virtuales deportivas. Las elecciones del Barcelona. Ese puede ser un buen tema. Con una caterva de tipos que también parecen salidos -unos más que otros, las cosas como son- del mundo de Jorge R. R. Martin. También pulula entre la lista de candidatos el clon catalán de Nobita, llamado en otros lares como Bartolomeu, pero un hombre siente una pereza tan grande ante la posibilidad de tener que meter la cabeza en el lodazal blaugrana que descarta la idea al poco de haberla recibido con poco entusiasmo, es la verdad.

Un hombre empieza el quinto párrafo de su último artículo del año y sigue creyendo que no tiene nada que vender. Podría hablar de la rueda de fichajes que empezará a andar en cuanto uno de los grandes ponga sobre la mesa 80 ó 90 millones y se lleve a un jugador que ni siquiera valga la mitad de esa cifra, como paso hace dos veranos con Gareth el sobrevalorado Bale. Un hombre podría hablar de la enésima reconstrucción del Atleti de Madrid, este año inspirada en los resultados que no fueron más que en los éxitos del pasado, y aunque los movimientos rojiblancos suenan bien, un hombre tampoco encuentra la motivación suficiente.

Un hombre podría hablar de los jugadores que se molestan porque les llaman mercenarios, pero cuyos comportamientos así lo acreditan, y un hombre piensa inmediatamente en Otamendi, un año en Valencia y ya quiere volar al socaire de la bolsa de monedas de plata más pesada. Un hombre podría escribir sobre Monchi, un tipo al que idolatra porque ha dado con lo más parecido a la piedra filosofal del siglo XXI y además tiene un trabajo que le encanta -a un hombre-, o sobre Ranko Popovic, el mustio entrenador del Zaragoza, que ante el partido más importante del año, dejó al jugador más talentoso que tenía, Iñigo Ruiz de Galarreta sin un sólo minuto de juego, ni siquera cuando los maños necesitaban como el agua alguien que organizara su caótico ataque en los minutos finales del partido.

Pero un hombre sabe, desde un primer momento, que aquellos que se merecen estas lineas son los cachorros del Athletic, el Bilbao Athletic. En plena fase de ascenso a Segunda División, sólo les falta un partido para hacer realidad su sueño. Los pupilos del Cuco Ziganda han dejado en el camino al Villanovense y al UCAM Murcia, y los últimos minutos los jugarán ante un hueso duro de roer, el Cádiz, al que ya han ganado en el partido de ida por 2-0.

Un hombre repasa las estadísticas de Ziganda y sus chicos, que ya estuvieron cerca del ascenso la temporada 2013-14. Un hombre comprueba que el equipo fue el máximo goleador de su grupo y el menos goleado, que pese a la baja de Iñaki Williams mediada la temporada -13 goles en 18 partidos- y la salida cedido de Arrizabalaga, los rojiblancos no perdieron defensa ni pegada, y con Sabin y Santamaría -18 tantos cada uno- siguieron sumando puntos, uno tras otro, hasta cumplir el primer objetivo de los dos que se habían marcado este año, y sin el cual, el segundo habría resultado de todo punto imposible. Sabin recuerda al Cuco por la talla y movimientos; Santamaría, por la verticalidad y tamaño, al que puede ser su entrenador en un futuro próximo, el “Txingurri” Valverde.

cadiz Bilbao Athletic

Un hombre sabe que esos chavales reunieron a casi 35.000 personas en el nuevo San Mamés este pasado sábado y sabe que se dejarán la vida ante las 25.000 almas que reventarán el Ramón de Carranza este próximo domingo. Merecen el ascenso. Y serían el único filial que jugaría la próxima temporada en Segunda División. Un hombre sabe que este sería, en realidad, el mejor resultado del Ahtletic, el exitazo de la temporada, poner a su filial en la categoría de plata, pero duda que Urrutia, más allá de la euforia que pueda provocarle ese posible hecho, le ponga en valor.

En fin, un hombre se ha cansado ya de escribir. Se acerca el verano, que es el invierno de los futboleros. Un hombre se despide con una frase que en las últimas noches se le repite de manera sistemática en sus sueños y pesadillas: Valar morghulis. Ya saben la respuesta que espero.

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