Muchas veces pensamos que complicarnos a la hora de planificar una sesión o una tarea en busca de los entresijos del objetivo a trabajar nos hará triunfar o enriquecerá el ejercicio y es que en ocasiones dar muchas variantes y consignas no hace sino confundir al jugador.

Los años de experiencia, y me refiero a los trabajados no a la capacitación, me sirvieron para ir simplificando a la hora de preparar los ejercicios. Cuando empiezas te quieres comer el mundo, que tu equipo juegue a las mil maravillas, con unas pautas muy establecidas por nosotros, que tenga nuestro sello, etc. Poco a poco me fui dando cuenta que no era suficiente, que no bastaba para llegar a mejorar del todo al futbolista. Sí mejoras a nivel colectivo con automatismos y registros grupales pero no es suficiente. Y es que si pensamos en colectivo, en ganar y no en el desarrollo del jugador a nivel individual cometeremos el mayor error del fútbol base actual, anteponer nuestro ego, ganar cada fin de semana,  a formar jugadores capaces de desenvolverse ante diferentes situaciones.

El fútbol tiene un alto grado de situaciones individuales con diferentes contextos. Un tiro a portería, con o sin oposición rival, una entrada, una anticipación, una carga, un despeje, una cobertura, un regate… sin embargo viendo muchos entrenamientos observas que en la mayoría se sigue empleando la macroestructura como base metodólogica.

¿A dónde quiero llegar? Quiero animaros a que dejemos un poco de lado las metodologías establecidas: analítica, global, integrada, periodización táctica, para adaptarnos a lo que más nos convenga. En mi caso llevo tres años contextualizando situaciones de juego de manera más específica, 2×1, 3×2 con diferentes objetivos (coberturas, apoyos al poseedor, temporizaciones, interceptaciones…) para luego adaptarlas a un contexto más global. Por ejemplo si quiero trabajar la movilidad defensiva en un ataque posicional del rival empiezo por mi línea defensiva, trabajando en un 4×0 con movilidades marcadas por mi. Asimilada la conducta pasamos a un 4+2 o 4+3 según sistema. Como última variante meteríamos oposición, 4+2 x 3+3 por ejemplo.

Otra progresión sería la siguiente. Si nuestros jugadores son muchas veces rebasados mediante paredes, eso ocurre porque focalizan su atención sobre el balón y no sobre su marca, podemos trabajar unos reducidos 3×3 o 4×4 con marcaje al hombre. Con anterioridad y para entrar en dinámica podemos jugar un 2×1 en donde el defensor tiene su marca fija que tiene que jugar con su compañero para volver a recibir mediante una pared mientras el defensor corta ese último pase. Éste cortara la mayor parte de las paredes pero es lo que queremos. Sistematizar.

De una manera descontextualizada al principio podemos por ejemplo trabajar la ganancia del espacio entre líneas.

De una manera descontextualizada al principio podemos, por ejemplo, trabajar la ganancia del espacio entre líneas

En definitiva, debemos intentar contextualizar el mayor numero de situaciones de juego que nos encontraremos durante el partido de una manera progresiva en objetivos, en espacio y por ultimo en número de jugadores y realismo.

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