El primero en discordia fue el F.C.Barcelona. Ganó al más puro estilo del R.Madrid, poco juego, tres zarpazos y cara de no saber qué ha pasado en los bilbaínos. El juego del equipo de Luis Enrique, como en general en toda esta temporada, fue mediocre. La clave, un mediocampo inexistente donde André Gomes, Arda Turán y Rafinha se peleaban por ganar el Goya al jugador más desaparecido.

La cacareada mejor plantilla de la historia tiene en el papel de sus secundarios una agujero cuyo remiendo no parece vaya a poner fácil ganar la pieza mayor esta temporada, la Champions League. Al Barsa le llegan con facilidad, con mucha facilidad y no por la que para mi debería ser la pareja de centrales titular, Piqué y Umtiti, sino porque no hay un centrocampista que baje a pedir el balón al estilo Iniesta o al añorado Xavi. O uno de los suplentes da un paso al frente o van a faltar rosarios con los que rezar a la Moreneta.

Luego llegó el turno del Atlético de Madrid que imitó a su rival en Copa teniendo en Fernando Torres a su Messi particular. Viendo jugar al delantero de Fuenlabrada cuesta entender cómo Simeone lo ha mantenido en el ostracismo todo este tiempo, poniendo en el campo a un Gameiro con aires de Jackson Martínez.

Fernando Torres celebra gol contra Leganés

El Atleti necesitará de su mejor versión, y de Griezmann, el próximo martes si quiere aspirar siquiera a que los culés que se acerquen al Camp Nou recuerden partidos pasados en forma de Ligas perdidas. La baja de Gabi, sobretodo viendo el despliegue de ayer, es una herida en el once de Simeone de difícil solución. Veremos qué nos depara un encuentro que seguro estará disputado.

Y mientras Barcelona y Atlético sacaban sus partidos adelante, desde Vigo comenzó un rumor que acabó por confirmarse. El partido entre el Celta y el Madrid se suspendió debido al desprendimiento de parte del techo de Balaídos. Se cuento que el equipo de Florentino presionó hasta el último momento para que se disputara el partido, ofreciendo alternativas tan kafkianas como jugar en Compostela o cerrar al público la parte del estadio afectada. Es cierto que el calendario está apretado pero no lo es menos que se trata de un simple partido de fútbol y parece que poner en peligro la integridad de los aficionados no parece la mejor opción y menos de un club que se hace llamar “señor”.

Finalmente, y sin que sirva de precedente, la cordura de la Liga (como el reloj parado da bien la hora dos veces al día) imperó y el partido se suspendió. Otra cuestión es la falta de organización, reacción y planificación del entretenimiento de Tebas, cuestión que no trataré ya que criticar una vez por semana al ínclito presidente es suficiente.

Sobre El Autor

Fundador y Director

Nací en Murcia y crecí viendo al Barcelona de los Romário, Laudrup y Stoichkov. El fútbol de posesión y la figura del 4 son las claves.

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