Resulta que hay un equipo en la Primera División cuyo presidente insiste en proclamar a los cuatro vientos que el “suyo” es un conjunto señor e imitado por todos. Ese equipo como sabrá el lector no es otro que el Real Madrid.

Cuestionar el señorío de la institución blanca puede llevar a un intenso debate, sin embargo existe una práctica que sin duda lo coloca como ejemplo pero de lo que no hay que hacer. Me refiero a la denominada “cláusula del miedo”.

La cláusula del miedo es aquella por la cual un jugador que ha sido cedido por el conjunto blanco no podrá ser alineado cuando el Real Madrid se enfrente al equipo que lo tenga en plantilla. Para conocer el inicio en la inclusión de la cláusula hemos de remontarnos a la temporada 2003/2004 en la que Fernando Morientes jugó en el Mónaco gracias a una cesión del Real Madrid.

El destino quiso que el Madrid se enfrentara al conjunto francés en los cuartos de final de la Champions League. A priori se trataba de una eliminatoria de claro color blanco, sin embargo el resultado en el partido de ida, jugado en el Bernabéu, fue de 4-2 con gol de Morientes en el minuto 83. Ya escoció aquel tanto en la zona noble del Bernabéu. Sin embargo, lo mejor llegó en el encuentro de vuelta, donde el Monaco ganó 3-1 con también gol del delantero manchego en el minuto 48 de la primera parte, eliminando finalmente al Madrid de su competición fetiche.

A partir de ese día, el “club señor” instauró la política de la cláusula del miedo constituyendo en mi opinión una clara adulteración de la competición liguera (ya que la Champions no tolera estas cutreces).

El Madrid a día de hoy cuenta con 10 jugadores cedidos en la Liga, siendo casos especialmente sangrantes como el del Espanyol que cuenta con dos jugadores propiedad del conjunto de Concha Espina, probablemente su mejor jugador, Marcos Asensio, y Burgui.

Afortunadamente no todos los equipos grandes han seguido la política del club blanco. El Barcelona por ejemplo no prohíbe por contrato que sus cedidos jueguen contra ellos. ¿Qué sentido tiene si el objetivo de una cesión es que un jugador juegue cuantos más minutos mejor? La respuesta podría ser evitar que te pinten la cara y tu masa social te eche en cara tu ineptitud al frente del club, algo que Florentino no lleva muy bien.

¿Se imaginan por un momento que Halilovic le “hace un roto” al Barsa en el Molinón en el partido que queda pendiente y que el Barsa perdiera la Liga en la última jornada? El Barsa sí se lo imagina, y no tiene problema en ello porque en el fútbol no se trata de decir que uno es un señor, sino de serlo.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.